TR10virgenn.jpg (14805 bytes)IGÉSIMO SEGUNDO DOMINGO

Jesús, en el evangelio, se inspira en las costumbres de una boda de Galilea para prevenir contra la desmoralización a cuantos encuentren demasiado prolongada la espera de su retorno: «Velad», nos dice a cada uno de nosotros. Así también, añade la primera lectura, debemos consagrar nuestras jornadas y las vigilias de nuestras noches a buscar la sabiduría que procede de Dios.
San Pablo afirma que todos aquellos que hayan creído en Jesús, sea que estén ya muertos o vivan aún, entrarán, cuando El vuelva, en el mundo de la resurrección, donde vivirán para siempre a su lado.

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ord32bn.jpg (7621 bytes)LECTURA DEL LIBRO DE LA SABIDURÍA 6, 13-17

Encuentran la sabiduría los que la buscan

Radiante e inmarcesible es la sabiduría fácilmente la ven los que la aman y la encuentran los que la buscan. Se anticipa a darse a conocer a los que la desean. Quien temprano la busca no se fatigará, pues a su puerta la hallará sentada. Pensar en ella es prudencia consumada, y quien vela por ella, pronto se verá sin afanes. Ella misma busca por todas partes a los que son dignos de ella; en los caminos se les muestra benévola y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.

SALMO RESPONSORIAL 62

R/ Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo
mi alma está sedienta de ti
mi carne tiene ansia de ti,
como tierra reseca, agotada, sin agua.

¡Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria.
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca
y mis labios te alabarán jubilosos.

En el lecho me acuerdo de ti
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS TESALONICENSES 4, 13-17

ord32aN.jpg (7603 bytes)A los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él

El texto entre [ ] puede omitirse.

Hermanos: No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él.
[ Esto es lo que os decimos como Palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para su venida, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos ¡ seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. ] 

Aleluya, aleluya. Mt 24, 42-44
Velad y estad preparados,
porque en el momento que no penséis
vendrá el Hijo del Hombre. Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 25, 1-13

ord322.jpg (9996 bytes)Que llega el esposo, salid a recibirlo

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípu10s esta parábola: «El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: "¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!" Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: "Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas." Pero las sensatas contestaron: "Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis." Mientras iban a comprarlo llegó el esposo y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: "Señor, Señor, ábrenos." Pero él respondió: "os lo aseguro: no os conozco." Por lo tanto, "velad, porque no sabéis el día ni la hora."

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ord32en.jpg (5728 bytes)Velad, porque no sabéis el día ni la hora

 El que nos dice el evangelio que va a venir, no es el "coco", sino el novio. Habrá fiesta. Pero hay que estar preparado. El "aceite de repuesto" del que habla el evangelio es símbolo de la fe, la esperanza, el amor, la virtud y las buenas obras.
La llamada a la vigilancia es una invitación a estar alerta constante y activamente. El no hacer nada es tan peligroso en nuestra tarea como el hacer mal.
Corremos el peligro de pensar, y estar convencidos, que en su día hicimos una opción cristiana y que es suficiente con las costumbres religiosas en que nos hemos instalado.
Pero ¿no puede ocurrir que en el momento preciso nuestras lámparas estén apagadas como signo de un amor exclusivo a nosotros mismos ?

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