ord28dn.jpg (6589 bytes)VIGÉSIMO OCTAVO DOMINGO

En la parábola del banquete, Jesús anuncia a los judíos que el Evangelio será predicado a los despreciados y a los extranjeros, ya que declinaron la invitación los primeros convidados. La imagen del festín aparece ya en el oráculo de Isaías que leemos en esta misa: todos los pueblos serán invitados al abundante banquete que prepara el Señor en Jerusalén, sobre el monte Sión.
Para San Pablo, Cristo es toda su vida. Sea que se encuentre prisionero o en libertad, lo que cuenta para él es Cristo, pues, como afirma, «todo lo puedo en aquel que me confortas.

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LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 25, 6-10a

ord28an.jpg (8724 bytes)El Señor preparará un festín y enjugará las lágrimas de todos los rostros

Preparará el Señor de los Ejércitos para todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera; manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones.
Aniquilará la muerte para siempre.
El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio de su pueblo lo alejará de todo el país --lo ha dicho el Señor--.
Aquel día se dirá:
Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara: celebramos y gocemos con su salvación.
La mano del Señor se posará sobre este monte.

SALMO RESPONSORIAL 22

R/ Habitaré en la casa del Señor, por años sin término.

El Señor es mi pastor nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar:
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término

ord28bn.jpg (9771 bytes)LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS FILIPENSES, 12-14.19-20

Todo lo puedo en aquel que me conforta

Hermanos: Sé vivir en pobreza y abundancia. Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación. Todo lo puedo en aquel que me conforta. En todo caso hicisteis bien en compartir mi tribulación. En pago, mi Dios proveerá todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre la gloria por los siglos de los siglos. Amén. 

Aleluya, aleluya. Ef. 1, 17-18

El Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine los ojos de nuestro corazón,
para que conozcamos cuál es la esperanza
a la que hemos sido llamados. Aleluya

Lectura del santo Evangelio según San Mateo, 22 1-14

ord288.jpg (9771 bytes)A todos los que encontréis convidadles a la boda

El texto entre [ ] puede omitirse.

En aquel tiempo volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los senadores del pueblo, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo. Mandó criados para que avisaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar criados encargándoles que les dijera tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda. los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás les echaron mano a los criados y los maltrataron hasta matarlos. El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad. Luego dijo a sus criados: "La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, convidadlos a la boda." Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales.
[ Cuando el rey entró a saludar a los comensales reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo: "Amigo ¿cómo has entrado aquí sin vestirte de fiesta?" El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los camareros: "Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos."]

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LA ALEGRÍA DEL BANQUETE

ord28jn.jpg (6751 bytes)No hay nada tan alegre como unas bodas. No deberíamos perder nunca esta visión de la fiesta inmensa del Evangelio que abre a todos las puertas del Reino.
Jesús insiste en el empeño del Padre en decirnos: "¡Venid está todo preparado!. Envió criados... dijo a los criados...Id a las salidas de los caminos y a todos los que encontréis. Invitadlos a la boda". Realmente, el que no se siente invitado por Dios, no conoce a Dios.
La parábola esboza unas cuantas razones que los invitados tuvieron para rechazar la invitación. Hoy los invitados somos nosotros. Habrá que tener cuidado, pues fácilmente podemos rechazar las invitaciones de Dios a fuerza de buenas razones.

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