VIGÉSIMO OCTAVO
DOMINGO
Tanto la primera lectura como el evangelio ponen
de relieve la grandeza de alma de dos extranjeros: un sirio y un samaritano que padecieron
la lepra. En ambos casos relato hace notar la calidad de su fe, dando a entender que la
llamada de Dios resuena en todos los corazones mucho más allá de las fronteras de
Israel: todos los hombres son llamados. En la epístola, escrita desde la prisión, San
Pablo se presenta a sí mismo como testigo de Cristo resucitado, seguro de tener parte en
su triunfo pues ha compartido su pasión, y orgulloso de sufrir por causa del Evangelio.
LECTURA DEL LIBRO SECUNDO DE LOS REYES 5, 14-17
En aquellos días, Naamán el sirio
bajó y se bañó siete veces en el Jordán, como se lo había mandado Eliseo, el hombre
de Dios, y su carne quedó limpia de la lepra, como la de un niño. Volvió con su
comitiva al hombre de Dios y se le presentó diciendo: «Ahora reconozco que no hay dios
en toda la tierra más que el de Israel. Y tú acepta un presente de tu servidor".
Contestó Eliseo «Juro por Dios, a quien sirvo, que no aceptaré nada.» Y aunque le
insistía, lo rehusó. Naamán dijo: «Entonces, que entreguen a tu servidor una carga de
tierra, que pueda llevar un par de mulas; porque en adelante tu servidor no ofrecerá
holocaustos ni sacrificios de comunión a otro dios que no sea el Señor.»
SALMO RESPONSORIAL 97
R/ El Señor revela a las naciones su justicia.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera
Gritad, vitoread, tocad.
LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO 2.8-13
Qu
erido hermano: Haz memoria de Jesucristo el
Señor, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje d David. Este ha sido mi
Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor. Pero la palabra de
Dios no está encadenada. Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos
también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna.
Es doctrina segura: «Si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos reinaremos
con él. Si lo negamos también él nos negará. Si somos infieles, él permanecerá fiel,
porque no puede negarse a sí mismo.»
ALELUYA
Dad gracias en toda ocasión:
ésta es la voluntad de dios en Cristo Jesús
respecto de vosotros
LECTURA DEL SANTO
EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 17,11-19
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a
entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a
gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.» Al verlos, les dijo:
«Id a presentaros a los sacerdotes.»
Y mientras iban de camino quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se
volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús,
dándole gracias. Este era un samaritano Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han
quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que un
extranjero para dar gloria a Dios?» Y le dijo: «Levántate, vete: tu fe te ha salvado.»
Oración de los Fieles
Llenos de confianza en el Señor, oremos,
hermanos y hermanas, por todas las personas y por sus necesidades:
Respondemos: Padre, escúchanos.
Para que Dios conceda el espíritu
de paciencia y caridad a los cristianos perseguidos por su nombre, y los ayude a
ser testigos fieles y verídicos de su Evangelio, roguemos al Señor.
Para que Dios conceda
prudencia a los gobernantes y honradez a todos los súbditos, a fin de que se
mantengan la armonía y la justicia en la sociedad, roguemos al Señor.
Para que el Señor, el único
que puede hacer prosperar el trabajo humano, bendiga los esfuerzos de los
trabajadores y haga que la tierra dé frutos abundantes para todos roguemos al
Señor.
Para que Dios no permita que
en la hora de nuestra muerte, desesperados y sin acordarnos de él, nos sintamos
como arrancados de este mundo; sino que, confiados y con una gran paz, lleguemos
a la vida feliz y eterna, roguemos al Señor.
Dios nuestro, fuente y origen
de la vida temporal y eterna: escucha las oraciones de tu Iglesia y haz que no
busquemos únicamente la salud del cuerpo; que los que nos hemos reunido este
domingo volvamos a alabarte por el don de la fe, y que toda la Iglesia sea
testigo de la salvación que tú obras continuamente en Cristo, tu Hijo, que
vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.
Prefacio
Las etapas de la historia de la salvación en Cristo
El
Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor,
nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque él, con su nacimiento, restauró nuestra naturaleza caída;
con su muerte, destruyó nuestro pecado;
al resucitar, nos dio nueva vida;
y en su ascensión, nos abrió el camino de tu Reino.
Por eso,
con los ángeles y los
santos,
te cantamos el himno de alabanza diciendo sin cesar:
Santo, Santo, Santo …
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Para la sociedad judía de aquella época, un
leproso era un marginado desde el punto de vista social y religioso, un privado de salud y
expulsado de su familia y de la comunidad. Camino de Jerusalén, Jesús se encuentra con
unos leprosos que imploran de Él la salud. Los nueve judíos se llevan solamente la salud
corporal. No saben descubrir el regalo gratuito de Dios. Sólo un extranjero y pagano se
vuelve (conversión), alaba a Dios y se postra ante Jesús, es decir, le reconoce como
Dios y salvador. Su caso desesperado se había convertido en una nueva vida. Lo que
comenzó con una curación del cuerpo se transformó en una nueva existencia en Cristo.
¡Tenemos tanto que agradecer a Dios y a los demás! La vida es una gracia permanente. Que
nuestra Eucaristía (= acción de gracias) sea un canto de gratitud a Dios por todo lo que
somos y tenemos.
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