DOMINGO 26
Acto
Penitencial
En
silencio, pongámonos ante Dios.
-Tú
que haces justicia a los oprimidos, Señor, ten Piedad.
-Tú que das pan a los hambrientos, Cristo, ten Piedad.
-Tú que libertas a los cautivos, Señor, ten Piedad.
Dios
Padre, rico en misericordia, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida
eterna.
En el evangelio nos muestra Jesús cómo la vida
de aquí abajo prepara la del futuro. Una vida de goce egoísta separa de Dios para
siempre; dar pruebas de una vida de humillación asemeja a Cristo doloroso. Por eso pone
en guardia a los ricos el profeta Amós contra su falsa seguridad el último día Dios no
escuchará sino el llanto de los oprimidos (Salmo). San Pablo exhorta a su discípulo
Timoteo a llevar una vida de fidelidad para con Dios, justo y bueno para con los hombres,
y a luchar por la fe con energía, puesta la esperanza en la venida de Cristo.
Esto dice el Señor todopoderoso: Ay de los que se fían de Sión confían en el monte
de Samaría. Os acostáis en lechos de marfil, tumbados sobre las camas coméis los
carneros del rebaño y las terneras del establo; canturreáis al son del arpa, inventáis,
como David, instrumentos musicales, bebéis vinos generosos, os ungís con los mejores
perfumes, y no os doléis de los desastres de José. Por eso irán al destierro, a la
cabeza de los cautivos. Se acabó la orgía de los disolutos.
SALMO RESPONSORIAL 145
R/ Alaba, alma mía, al Señor
Él mantiene su fidelidad perpetuamente,
él hace justicia a los oprimidos,
da pan a los hambrientos.
El Señor liberta a los cautivos.
El Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos,
el Señor guarda a los peregrinos.
Sustenta al huérfano y a la viuda,
y trastorna el camino de los malvados.
El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.
LECTURA DE LA 1ª CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO 6. 11-16
Hermano, siervo
de Dios: Practica la justicia, la religión, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza.
Combate el buen combate de la fe. Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de
la que hiciste noble profesión ante muchos testigos. Y ahora, en presencia de Dios que da
la vida al universo y de Cristo Jesús que dio testimonio ante Poncio Pilato: te insisto
en que guardes el Mandamiento sin mancha ni reproche, hasta la venida de Nuestro Señor
Jesucristo, que en tiempo oportuno mostrará el bienaventurado y único Soberano, Rey de
los reyes y Señor de los señores, el único poseedor de la inmortalidad, que habita en
una luz inaccesible a quien ningún hombre ha visto ni puede ver.
A él honor e imperio eterno. Amén.
ALELUYA
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre,
para enriqueceros con su pobreza
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 16,19-31
En aquel tiempo,
dijo Jesús a los fariseos: «Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y
banqueteaba espléndidamente cada día. Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su
portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico,
pero nadie se lo daba. Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas. Sucedió
que se murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Se murió
también el rico y lo enterraron. Y estando en el infierno, en medio de los tormentos
levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno, y gritó: 'Padre
Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me
refresque la lengua, porque me torturan estas llamas.' Pero Abrahán le contestó: 'Hijo,
recuerda que recibiste tus bienes en vida y Lázaro a su vez males: por eso encuentra
aquí consuelo, mientras que tú padeces. Y además entre nosotros y vosotros se abre un
abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni
puedan pasar de ahí hasta nosotros.' El rico insistió: 'Te ruego, entonces. padre, que
mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su
testimonio evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.' Abrahán le dice:
'Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.' El rico contestó: 'No, padre
Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.' Abrahán le dijo: 'Si no
escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.'»
Oración
de los Fieles
Oremos,
hermanos, y hermanas, por todos los seres humanos y por sus necesidades,
Para
que el Señor vivifique su Iglesia y le conceda santos y numerosos
Para
que Dios conceda a los gobernantes el deseo de ser justos, e infunda en los
Para
que los que buscan a Dios sinceramente encuentren la verdad que desean; y
Para
que el Señor perdone nuestras culpas, no permita que recaigamos en el
Dios
nuestro, tú que llamas por su propio nombre al pobre y desconoces el de
Prefacio
Prendas
de la Pascua eterna
El
Señor esté con vosotros.
Y
con tu espíritu.
Levantemos
el corazón.
Lo
tenemos levantado hacia el Señor.
Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
Es
justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias
Dios todopoderoso y eterno.
En
quien vivimos, nos movemos y somos;
y, todavía peregrinos en este mundo,
no
sino que poseemos ya en
pues al poseer las primicias del Espíritu,
por el cual
podemos esperar que un día sea nuestra
Por
eso,
y proclamamos tu grandeza cantando con los ángeles:
Santo,
Santo, Santo…
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La avaricia, el lujo, los gastos superfluos de unos pocos continúan
favoreciendo la desnudez, la carencia de otros. Sólo un dato: un niño nacido en Estados
Unidos consume como 12 chinos, 30 indios, 280 tanzanos o 422 etíopes. Aunque éste sea un
peso que recaiga sobre la humanidad, el evangelio habla claramente de la inversión de
valores, concretamente en el aspecto de posesiones materiales, entre esta vida y la otra.
Y desde ahí es una denuncia al orden injusto que hace que el ser humano viva sin ver a
sus semejantes. Quien atesora riquezas se olvida de Dios y de sus hermanos.
Y Lucas llama a la conversión de todos los que vivan apegados a sus bienes. ¿Es difícil
que un rico cambie? Ahí tenemos el ejemplo de Zaqueo, y la exhortación de las
bienaventuranzas o del Magníficat. La parábola sigue siendo de escalofriante actualidad
-. Pero hoy, aquí y ahora, puede tener un final distinto.
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