El
segundo domingo después de Navidad hace de lazo de unión entre las solemnidades del
Nacimiento de Cristo y su Epifanía. La antífona de entrada, con una audaz
interpretación de la Escritura, evoca el nacimiento de Jesús durante la noche de
Navidad, atribuyendo a la aparición del Príncipe de la Paz entre los hombres el texto de
la Sabiduría que recuerda el tránsito del Exterminador durante la noche del Éxodo. Mas
la oración que sigue vuelve ya nuestros ojos hacia la luz que la manifestación de Cristo
debe proporcionar al mundo: «Que la tierra se llene de tu gloria y que te reconozcan los
pueblos por el esplendor de tu luz". El Hijo unigénito de Dios quiere «señalar el
camino de la verdad" a todos los hombres, y a todos ellos les otorga el «poder para
ser hijos de Dios». Pero es menester que los hombres acojan cordialmente esta voluntad,
que se abran a su luz en la fe, y que no se encastillen en aquella repulsa cuya sombra se
cierne sobre el Prólogo de San Juan: «Vino a su casa, y los suyos no la recibieron.
Abre la
boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades. En medio de su
pueblo será ensalzada y admirada en la congregación plena de los santos; recibirá
alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos. Entonces
el Creador del Universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: Habita en Jacob sea
Israel tu heredad. Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás.
En la santa morada, en su presencia ofrecí culto y en Sión me estableció en la ciudad
escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder. Eché raíces en un pueblo
glorioso. en la porción del Señor, en su heredad.
G
lorifica al Señor, Jerusalén![]()
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS EFESIOS 1, 3-6.15-18
Bendito
sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo en Cristo con toda clase
de bendiciones espirituales, en el cielo. Ya que en El nos eligió antes de la creación
del mundo, para que fuésemos santos e irreprochables en su presencia, por amor Nos
predestinó a ser hijos adoptivos suyos por Jesucristo, conforme a su agrado; para
alabanza de la gloria de su gracia, de la que nos colmó en el Amado.
Por lo que también yo, que he oído hablar de vuestra fe en Cristo, no ceso de dar
gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor
Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para
conocerlo, e ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la
esperanza a la que os llama y cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.
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En el
principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y
sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.![]()
| BUSCANDO EN BELÉN
¿ Qué le llevaré
yo al Niño ? Poco le puedo llevar. Es Dios y lo tiene todo, a Belén se va a buscar. Quien basca la paz, en Belén encuentra al Niño que es forjador de paz. Quien basca la luz, En Belén encuentra La estrella que al mundo Nos vino a guiar. |
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