NAVIDAD
Navidad
no es sólo la evocación de un acontecimiento pretérito. En el momento de comulgar
cantaremos: «La Palabra se hizo carne y hemos contemplado su gloria». En la Eucaristía,
Cristo, nacido de la Virgen María, se hace el alimento de nuestro camino, a fin de
sostener nuestra ascensión «a la perfecta comunión con Cristo en la gloria», en el
«esplendor de su gloria».
«Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado. Tendrá por nombre Príncipe de la
paz». El nacimiento que hacía exultar de júbilo a Isaías no era más que un lejano
vaticinio del de Jesús, que supone gloria para Dios y paz para los hombres. Si la venida
de Jesús es una prenda de paz para la tierra es porque en El, como dice San Pablo, «ha
aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres».
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MISA DE MEDIANOCHE
LITURGIA DE LA PALABRA
«Alegrémonos todos»... Con esta invitación comienza la misa de la noche de Navidad. El salmo dirá: «Cantad al Señor un cántico nuevo», y el versículo del Aleluya será un eco anticipado del mensaje angélico: «Os anuncio una gran alegría. La causa de esta alegría es el nacimiento de Cristo. Pero, por encima del suceso que nos narra el evangelio, hemos de descubrir su contenido: en el niño que acaba de nacer adoramos a «Dios visible a nuestros ojos», al hijo de mujer en quien «la naturaleza humana se ha unido a la de Dios». Esa es la luz que ha «iluminado esta noche santa».
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LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS
El
pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande; habitaban tierras de sombras, y una
luz les brilló. Acreciste la alegría, aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia, como
gozan al segar, como se alegran al repartirse el botín. Porque la vara del opresor, el
yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián.
Porque un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado: lleva al hombro el principado, y es
su nombre: Maravilla de Consejero, Dios guerrero, Padre perpetuo, Príncipe de la paz.
Para dilatar el principado con una paz sin límites, sobre el trono de David y sobre su
reino. Para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho, desde ahora y por
siempre. El celo del Señor lo realizará.
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SALMO RESPONSORIAL
R/ Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor.
Cantad al Señor un
cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra
cantad al Señor, bendecid su nombre.
Proclamad día tras
día su victoria.
contad a los pueblos su gloria
sus maravillas a todas las naciones.
Alégrese el cielo,
goce la tierra,
retumbe el mar y cuanto lo llena;
vitoreen los campos y cuanto hay en ellos,
aclamen los árboles del bosque.
Delante del Señor,
que ya llega,
ya llega a regir la tierra.
El juzgará el orbe con justicia,
y a los pueblos en su verdad.
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LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TITO 2 11-14
Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres; enseñándonos a renunciar a la vida sin religión y a los deseos mundanos, y a llevar ya desde ahora una vida sobria, honrada y religiosa, aguardando la dicha que esperamos: la aparición gloriosa del gran Dios y Salvador nuestro: Jesucristo. El se entregó por nosotros para rescatarnos de toda impiedad, y para prepararse un pueblo purificado, dedicado a las buenas obras.
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Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 2, 1-14
En
aquellos días salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo
entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos
iban a inscribirse, cada cual a su ciudad. También José, que era de la casa y familia de
David, subió desde la ciudad de Nazaret en Galilea a la ciudad de David, que se llama
Belén, para inscribirse con su esposa María, que estaba encinta. Y mientras estaban
allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en
pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por
turno su rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó: la gloria del Señor los
envolvió de claridad y se llenaron de gran temor. El ángel les dijo: «No temáis, os
traigo la buena noticia, la gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de David,
os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. Y aquí tenéis la señal: encontraréis
un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» De pronto, en torno al ángel,
apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «Gloria a
Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que Dios ama.»
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MISA DE LA AURORA
La misa de la aurora se abre con una evocación de la luz: «Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor». Ese Señor recién nacido, ante quien se extasían los pastores, es el Mesías prometido por los profetas: es el Príncipe de la paz, a quien saludaba Isaías proféticamente, el rey salvador anunciado por Zacarías. Pero es mucho más que el simple Mesías de Israel, es Dios hecho hombre. Tal es la fe de los cristianos. Esa fe no ha de ser sólo una «luz que brille en nuestro espíritu», sino que es menester que «resplandezca en nuestras obras". Si cada año con ocasión de la celebración de la Natividad del Señor damos un paso en el ahondamiento de nuestra fe, hemos de extraer de esta celebración «un amor más entrañable». El Verbo hecho carne, al entregársenos en la Eucaristía, nos hace participar del amor que le impulsó a establecer su morada entre los hombres.
LITURGIA DE LA PALABRA
El evangelio de la misa de la aurora nos hace participar del gozo exuberante de los pastores y de la dicha silenciosa de María. El niño, que llena a los humildes de alegría es el Salvador prometido por Dios a su pueblo: el que convertirá a Jerusalén en la «ciudad no abandonada". Tenemos que leer la narración del acontecimiento con ojos de fe para descubrir que «ha aparecido la bondad de Dios y su amor al hombre».
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LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 62, 11-12
El Señor hace oír esto hasta el confín de la tierra Decid a la hija de Sión: Mira a tu salvador que llega, el premio de su victoria lo acompaña, la recompensa lo precede. Los llamarán «Pueblo santo», «redimidos del Señor» y a ti te llamarán «Buscada» «Ciudad no abandonada».
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SALMO RESPONSORIAL 96
R/ Hoy brillará una luz sobre nosotros, porque nos ha nacido el Señor.
El Señor reina, la
tierra goza
se alegran las islas innumerables.
Los cielos pregonan su justicia
y todos los pueblos contemplan su gloria.
Amanece la luz para
el justo,
y la alegría para los rectos de corazón.
Alegraos, justos, con el Señor,
celebrad su santo nombre.
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LECTURA DE LA CARTA DEL
APÓSTOL SAN PABLO A TITO3, 4-7
Ha aparecido la Bondad de Dios y su Amor al hombre. No por las obras de justicia que hayamos hecho nos- otros, sino que según su propia misericordia nos ha sal- vado: con el baño del segundo nacimiento, y con la renovación por el Espíritu Santo; Dios lo derramó copiosamente sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Así, justificados por su gracia, somos, en esperanza, herederos de la vida eterna.
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Lectura
del santo Evangelio según San L
ucas 2, 15-20
Cuando los ángeles
los dejaron, los pastores se decían unos a otros: "Vamos derechos a Belén, a ver
eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor." Fueron corriendo y encontraron
a María y a José y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, les contaron lo que les
habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían los
pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los
pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído;
todo como les habían dicho.
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MISA DEL DIA
«Nos ha amanecido un día sagrado: hoy una gran luz ha bajado a la tierra,> (Aleluya). He aquí en qué consiste esa luz: en Jesucristo se ha hecho hombre el Hijo de Dios para hacernos partícipes de su vida divina. Lo proclaman la segunda lectura y el evangelio, y las oraciones y los cantos lo repiten como acción de gracias e invocación. «Nos ha nacido de nuevo el Salvador para comunicarnos la vida divina". Al tomar nuestra humanidad, nos hace «compartir la vida divina». Con el «niño que nos ha nacido" comienza la nueva creación, que es aún más maravillosa que la primera. Uno de los prefacios de la Natividad canta líricamente la portentosa promoción que el nacimiento de Cristo supone para el hombre: «Al revestirse el Hijo de Dios de nuestra frágil condición, no sólo confiere dignidad eterna a la naturaleza humana, sino que por esta unión admirable nos hace a nosotros eternos".
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LITURGIA DE LA PALABRA
Las lecturas de la misa del día nos hacen descubrir en el pesebre de Jesús lo que está más allá de lo humano. El Niño recién nacido es «la Palabra hecha carne», como dice el evangelio (3), «el Hijo, por medio del cual Dios ha ido realizando las edades del mundo», «El es reflejo de su gloria, impronta de su ser», como indica la carta a los Hebreos 2). Su venida a la tierra trae consigo la salvación de nuestro Dios, que, según apunta la primera lectura, llegará a todos los confines de la tierra.
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LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 52, 7-10
Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria que dice a Sión: ¡«Tu Dios es Rey»! Escucha: tus vigías gritan, cantan a coro, porque ven cara a cara al Señor, que vuelve a Sión. Romped a cantar a coro, ruinas de Jerusalén, que el Señor consuela a su pueblo, rescata a Jerusalén: el Señor desnuda su santo brazo a la vista de todas las naciones, y verán los confines de la tierra la victoria de nuestro Dios.
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SALMO RESPONSORIAL
R/ Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
Cantad al Señor un
cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas.
Su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
El Señor da a
conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.
Los confines de la
tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad.
Tocad la cítara para
el Señor,
suenen los instrumentos:
con clarines y al son de trompetas
aclamad al Rey y Señor.
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COMIENZO DE LA CARTA A LOS HEBREOS1, 1-6
En
distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los
Profetas. Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado
heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo. El es
reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra
poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la
derecha de Su Majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto
más sublime es el nombre que ha heredado. Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: «Hijo mío
eres tú, hoy te he engendrado»? 0: ¿«Yo seré para él un padre y él será para mí
un hijo»? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo
todos los ángeles de Dios.»
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Lectura del santo Evangelio según San Juan 1 1-18
En el
principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y
sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho.
En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la
tiniebla, y la tiniebla no la recibió.
[ Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para
dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe.
No era él la luz, sino testigo de la luz. ] La Palabra era la luz verdadera, que alumbra
a todo hombre.
Al mundo vino y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la
conoció.
Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder
para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Estos no han nacido de sangre, ni de amor
carnal, ni de amor humano, sino de Dios.
Y la Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria gloria
propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. [ Juan da testimonio de él
y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí pasa delante de
mí, porque existía antes que yo." Pues de su plenitud todos hemos recibido gracia
tras gracia: porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por
medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: El Hijo único, que está en el seno
del Padre, es quien lo ha dado a conocer. ]
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Navidad
se escribe con N de niño nacido ![]()