El
culto a San José nació de la devoción con que la Edad Media rodeó a la Virgen María y
al Niño Jesús. Si la fiesta del esposo de María y Padre nutricio de Jesús (siglo XV)
cae en Cuaresma, se debe a un motivo fortuito, ya que los calendarios antiguos mencionaban
el 20 de marzo a un mártir del mismo nombre. En algunas regiones se celebró en Tiempo de
Navidad.
En
aquellos días, recibió Natán la siguiente palabra del Señor: «Ve y dile a mi siervo
David: «Cuando hayas llegado al término de tu vida y descanses con tus padres
estableceré después de ti a un descendiente tuyo un hijo de tus entrañas, y
consolidaré su reino. El edificará un templo en mi honor y yo consolidaré su trono real
para siempre. Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino
durarán por siempre en mi presencia , tu trono durará por siempre.»
Porque dije: «Tu misericordia
es un edificio eterno
más que el cielo has
afianzado tu fidelidad".
Sellé una alianza con mi elegido
jurando a David mi siervo
Te fundaré un linaje perpetuo
edificaré tu trono para todas las edades.
El me invocará: Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.
Le mantendré eternamente mi favor
y mi alianza con él será estable.
Hermanos:
No fue la observancia de la ley, sino la fe, la que obtuvo para Abrahán y su descendencia
la promesa de heredar el mundo. Por eso, como todo depende de la fe, todo es gracia: así
la promesa esta asegurada para toda la descendencia, no solamente para la descendencia
legal, sino también para la que nace de la fe de Abrahán, que es padre de todos
nosotros. Así lo dice la Escritura: «Te hago padre de muchos pueblos".. Al
encontrarse con el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia lo que no
existe, Abrahán creyó.Lectura del santo Evangelio según San Mateo 1, 16. 18-21. 24a
Jacob engendró a José,
el esposo de María de la cual nació Jesús llamado Cristo. El nacimiento de Jesucristo
fue de esta manera: la madre de Jesús estaba desposada con José, y, antes de vivir
juntos, resultó que ella esperaba un hijo, por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en
secreto. Pero apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel
del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu
mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y
tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.
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Oración
de los Fieles
Oremos, hermanos y
hermanas, al Señor, y pidámosle que se acuerde de nosotros, obra de sus manos:
Respondemos a cada petición:
Escúchanos, Señor.
Para que el Señor, que puso en manos de san José el cuidado de su Verbo hecho
hombre, asista a los pastores de la Iglesia, en manos de los cuales ha
establecido los sacramentos de la gracia y los dones de la salvación, roguemos
al Señor.
Para que el Señor, que ha querido que san José fuera patrono de la Iglesia y
padre de su familia, derrame el espíritu de oración y de generosidad en los
hogares cristianos, a fin de que surjan abundantes vocaciones para el servicio
de la Iglesia y para la predicación del Evangelio, roguemos al Señor.
Para que el Señor, que puso la tierra al servicio del ser humano y le dio la
misión de cultivarla, conceda a los trabajadores el sustento necesario y una
vida digna y feliz, roguemos al Señor.
Para que el Señor, que permitió que san José fuera turbado por la
incertidumbre y la duda y tuviera que huir de su tierra, venga en auxilio de los
emigrantes y de todos los que viven en medio de dudas y tormentos, roguemos al
Señor.
Para que el Señor, que quiso que san José fuese asistido por Jesús y María
en el momento de su tránsito, sea benigno y misericordioso con los agonizantes
y nos asista en la hora de nuestra muerte, roguemos al Señor.
Que nos ayuden, Señor,
los méritos de san José, esposo santísimo de la Madre de Jesús, y que, por
su intercesión, consigamos los bienes que, por nuestra debilidad, no nos
atrevemos a esperar. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
Misión de san José
El Señor esté con
vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado
hacia el Señor.
Demos gracias al Señor,
nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y
necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la solemnidad de san José,
el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios,
el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que,
haciendo las veces de padre, cuidara a tu Hijo unigénito,
concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, nuestro Señor.
Por él, los ángeles y los arcángeles y todos los coros celestiales,
cantan sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…