ORACIÓN DE LA
FAMILIA ( Juan Pablo II)
Oh Dios, de quien
procede toda paternidad en el cielo y en la tierra. Padre que eres Amor y Vida:
Que cada familia humana se convierta, por medio de tu Hijo Jesucristo, nacido de Mujer y
del Espíritu Santo, en verdadero Santuario de la vida y del amor.
Que tu gracia guíe los pensamientos y las obras de los esposos hacia el bien de sus
familias y de todas las familias del mundo.
Que las jóvenes generaciones encuentren en la familia un fuerte apoyo para su crecimiento
en la verdad y el amor.
Que el amor, corroborado por la gracia del Sacramento del Matrimonio, se demuestre más
fuerte que cualquier debilidad y crisis por las que, a veces, pasan nuestras familias.
Que por intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret, la Iglesia, en todas las naciones
de la tierra, pueda cumplir fructíferamente su misión en la familia y mediante la
familia.
Tú que eres la Vida, la Verdad y el Amor en la unidad de tu Hijo y del Espíritu Santo.
Amén.
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LITURGIA DE LA PALABRA
A lo largo del ciclo de tres años, el evangelio evoca los recuerdos que San Mateo y San Lucas recogieron acerca de la infancia de Jesús: su presentación en el Templo (B), 18 huida a Egipto (A) y la peregrinación a los doce años a Jerusalén (C). Cada relato nos vuelve a conducir hasta Nazaret (3). Las otras dos lecturas son otras tantas exhortaciones a que llevemos una vida de familia que se desarrolle bajo la mirada de Dios y en el amor de Cristo. Llama la atención la delicadeza del texto del Antiguo Testamento y la psicología que emplea San Pablo para garantizar la concordia en el hogar.
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LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO 3, 3-7.14-17a
Dios
hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre la
prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a u madre acumula
tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y cuando rece, será escuchado;
el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor le
escucha.
Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones, mientras viva; aunque
flaquee su mente, ten indulgencia, no lo abochornes, mientras vivas. La limosna del padre
no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados; el día del peligro se
acordará de ti y deshará tus pecados como el calor la escarcha.
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SALMO RESPONSORIAL 127
R/ ¡Dichoso el que teme al Señor, y sigue sus caminos!
¡Dichoso el que teme al
Señor,
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.
Tu mujer, como parra
fecunda,
en medio de tu casa-
tus hijos como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa.
Esta es la bendición del
hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga
desde Sión
que veas la prosperidad de Jerusalén,
todos los días de tu vida.
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LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS COLOSENSES 3, 12-21
Hermanos:
Como pueblo elegido de Dios, pueblo sacro y amado, sea vuestro uniforme: la misericordia
entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Sobrellevaos mutuamente
y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced
vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad
consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón: a ella habéis
sido convocados, en un solo cuerpo. Y celebrad la Acción de Gracias: la Palabra de Cristo
habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría
exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y
cánticos inspirados. Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de
Jesús, ofreciendo la Acción de Gracias a Dios Padre por medio de él.
Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos,
amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas .Hijos, obedeced a vuestros padres
en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que
pierdan los ánimos.
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Lectura del santo Evangelio según San Mateo 2, 13-15. 19-23 ( Ciclo A)
Cuando se marcharon
los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate,
coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque
Herodes va a buscar al niño para matarlo.» José se levantó, cogió al niño y a su
madre de noche; se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes; así se cumplió
lo que dijo el Señor por el Profeta: «Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto.»
Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en
Egipto y le dijo: "Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya
han muerto los que atentaban contra la vida del niño.» Se levantó cogió al niño y a
su madre y volvió a Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como
sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir allá. Y avisado en sueños se retiró a
Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió lo que dijeron los
profetas, que se llamaría nazareno
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Lectura del santo Evangelio según San Lucas 2, 22-40 (Ciclo B)
Cuando llegó el
tiempo de la purificación de María, según la ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén, para
presentarlo al Señor.
[ (De acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo
primogénito varón será consagrado al Señor» ) y para entregar la oblación como dice
la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones"·.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre Ilamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que
aguardaba el Consuelo de Israel- y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un
oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor.
Impulsado por el Espíritu Santo, fue al templo. Cuando entraban con el Niño Jesús sus
padres para cumplir con el lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a
Dios diciendo:
Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz: porque mis ojos
han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar
a las naciones, y gloria de tu pueblo, Israel.»
José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía del niño.
Simeón los bendijo diciendo a María, su madre: «Mira: Este está puesto para que muchos
en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la
actitud de muchos corazones. Y a ti una espada te traspasará el alma.»
Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy
anciana: de jovencita había vivido siete años casada, y llevaba ochenta y cuatro de
viuda; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones.
Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que
aguardaban la liberación de Israel. ]
Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la Ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su
ciudad de Nazaret.
El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios
lo acompañaba.
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LECTURA DEL S. EVANGELIO SEGÚN S. LUCAS (2, 41-52) (Ciclo C)
Los
padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua. Cuando
Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre, y cuando terminó,
se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus
padres. Estos creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a
buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en
su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros,
escuchándolos y haciéndoles preguntas: todos los que le oían, quedaban asombrados de su
talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos
angustiados.» El les contestó «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía
estar en la casa de mi Padre?. Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. El bajó
con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su Madre conservaba todo esto en su
corazón. Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los
hombres.
Oración
de los Fieles
Oremos,
hermanos y hermanas, a Jesucristo el Señor, quien para santificar la familia
quiso compartir la vida de un hogar humano: Respondemos a cada petición: Escúchanos,
Señor.
Para
que el Señor, que quiso participar de la vida de familia en el hogar de María
y José, mantenga en paz y armonía a todas las familias cristianas, roguemos al
Señor.
Para
que los novios tengan la presencia de Dios en la vivencia de su amor mutuo y se
preparen santamente para su matrimonio, roguemos al Señor.
Para
que Dios ilumine y consuele a las familias desunidas, a los esposos que han de
vivir separados por causa del trabajo, a los hijos de los divorciados, a los
hogares sin hijos y a los que lloran la muerte de sus familiares, roguemos al Señor.
Para
que nos esforcemos por vivir en paz y armonía con nuestros familiares y con los
miembros de nuestra comunidad, superando con bondad, comprensión y caridad
fraterna nuestras mutuas desavenencias, roguemos al Señor.
Señor
Dios nuestro, que has querido que tu Hijo, engendrado antes de todos los siglos,
fuera miembro de una familia humana, escucha nuestras súplicas y haz que los
padres de familia participen de la fecundidad de tu amor, y que sus hijos
crezcan en sabiduría, entendimiento y gracia ante ti y ante los hombres. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
Cristo, luz del mundo
El
Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor,
nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque gracias al misterio de la Palabra hecha carne,
la luz de tu gloria brilló ante
nuestros ojos con nuevo resplandor, para que conociendo a Dios visiblemente,
él nos lleve al amor de lo invisible.
Por eso, con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…
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EL DECÁLOGO DEL MATRIMONIO
1. No estén los dos enfadados al mismo tiempo.
2. Nunca se griten el uno al otro, a menos que la casa esté en llamas.
3. Si uno de los dos quiere ganar una discusión, deja que sea tu cónyuge.
4. Si tienes que criticar, hazlo de frente y con amor
5. Nunca se recuerden errores del pasado.
6. Estén siempre disponibles el uno hacia el otro.
7. Nunca se retiren a dormir sin un desacuerdo sin resolver.
8. Por lo menos una vez cada día, trata de decir algo bondadoso y agradable a tu
cónyuge.
9. Cuando hayas dicho algo equivocado, estate preparado para admitirlo y pedir perdón.
10. Se necesitan dos para discutir
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