QUINTO DOMINGO DE CUARESMA 
Domingo de los Profetas

Mientras prosigue la cuarentena de penitencia y preparación para el bautismo, este domingo apunta una primera aproximación a la Pasión. Desde el comienzo de la misa se hace oír la voz del varón de dolores: «Hazme justicia, oh Dios; sálvame del hombre traidor y malvado», y recorda­mos a Dios que «el amor movió a su Hijo a entregarse a la muerte».
Las lecturas del Antiguo Testamento continúan perfilando el grandioso lienzo de la historia de la salvación, con la etapa capital que supuso la vocación de los profetas de Israel; y el relato de la resurrección de Lázaro termina la serie de los tres evangelios mayores de la catequesis prebautismal (Samaritana, Ciego de nacimiento y Lázaro). Mas estas lecturas han de hacer también que elevemos nuestros ojos a Cristo en cruz, que quiere atraer hacia sí a todos los hombres (evan. B) y que es la resurrección y la vida (evan. A).
El misterio de la pasión de Jesús no es sólo un tema de contemplación para nosotros. Nos sumergimos además en él cada vez que celebramos la Eucaristía: cada vez que participamos de su cuerpo y sangre, somos miembros de Cristo con mayor plenitud, con todas las exigencias de vida que eso lleva consigo.
 

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 42,1‑2

Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa contra gente sin piedad; sálvame del hombre traidor y malvado. Tú eres mi Dios y protector.

No se dice «Gloría»

ORACIÓN COLECTA

Te rogamos, Señor Dios nuestro, que tu gracia nos ayu­de, para que vivamos siempre de aquel mismo amor que movió a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvación del mundo. Por nuestro Señor.

LITURGIA DE LA PALABRA

 El profeta Isaías nos va a anunciar el gran designio de Dios, que consiste en renovar todas las cosas (1). Fue Cristo quien debía operar tal renovación, pues su muerte y resurrección forman el hombre nuevo, cuyo modelo perfecto encontramos en San Pablo (2). Cristo, que perdona el pecado de quien­quiera que haya sido pervertido por la infidelidad para con Dios, es la fuente perenne de toda renovación (3).

Lectura del libro de Isaías 43, 16-21

Mirad que realizo algo nuevo y apagaré la sed de mi Pueblo

cuar5ax.jpg (16068 bytes)Así dice el Señor, que abrió camino en el mar y senda en las aguas impetuosas; que sacó a batalla carros y caballos, tropa con sus valientes; caían para no levantarse, se apagaron como mecha que se extingue «No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo; mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?. Abriré un camino por el desierto, nos en el yermo. Me glorificarán las bestias del campo, chacales y avestruces, porque ofreceré agua en el desierto, ríos en el yermo, para apagar la sed de mi pueblo, de mi escogido, el pueblo que yo formé, para que proclamara mi alabanza.»

Salmo responsorial

R. El Señor ha estado grande con nosotros , y estamos alegres.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares. R.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos.»
El Señor ha estado grande con nosotros
y estamos alegres. R.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas
cosechan entre cantares. R.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas. R.

Por Cristo lo perdí todo, muriendo su misma muerte

cuar5bx.jpg (15596 bytes)Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 3, 8-14
Hermanos: Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor.
Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con una justicia mía, la de la Ley, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe. Para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de entre los muertos.
No es que ya haya conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo corriendo a ver si lo obtengo, pues Cristo Jesús lo obtuvo para mi. Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está delante, corro hacia la meta, para ganar el premio al que Dios, desde arriba, llama en Cristo Jesús.

Versículo antes del evangelio

-oráculo del Señor, convertíos a mí de todo corazón, porque soy compasivo y misericordioso.

El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

+ Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 1-11

Cuaresma5.jpg (12696 bytes)En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos.
Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron:
- «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?» Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: - «El que no tiene pecado, que le tire la primera piedra.» E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la-mujer, en medio, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó: - «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?»
Ella contestó: - «Ninguno, Señor.».
Jesús dijo: - «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más. »

Oración de los Fieles

Oremos, amados hermanos y hermanas, y pidamos la misericordia del Señor para que, compadecido de su pueblo penitente, escuche nuestras plegarias. Respondemos a cada petición: Señor, ten piedad.

Para que el Redentor del mundo, que se entregó a la muerte para vivificar a su pueblo, libere a la Iglesia de todo mal, roguemos al Señor.

Para que el Redentor del mundo, que oró en la cruz por quienes lo crucificaban, interceda ante el Padre por los pecadores, roguemos al Señor.

Para que el Redentor del mundo, que experimentó en la cruz el sufrimiento y la angustia, se compadezca de los que sufren, les dé fortaleza y paciencia y ponga fin a sus dolores, roguemos al Señor.

Para que el Redentor del mundo nos consuele a nosotros, sus siervos, que en estos días nos disponemos a recordar con veneración su cruz y nos reconforte con la fuerza de su resurrección, roguemos al Señor.

Dios de bondad, que quieres renovar en Cristo el universo entero, contempla nuestra miseria y, puesto que enviaste a tu Hijo al mundo no para condenarlo, sino para salvarlo, escucha nuestras oraciones, perdona nuestras culpas y haz que renazca en nuestros corazones la alegría de una vida nueva y gozosa. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Escúchanos, Dios todopoderoso, tú que nos has inicia­do en la fe cristiana, y purifícanos por la acción de este sacrificio. Por Jesucristo.

Prefacio

Los frutos de la penitencia

El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.

Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque has establecido generosamente este tiempo de gracia
Para renovar en santidad a tus hijos de modo que,
libres de todo afecto desordenado
se entreguen a las realidades temporales
corno a Primicias de las realidades eternas.
Por eso, con todos los ángeles y santos te alabamos, proclamando sin cesar:

Santo, Santo, Santo…

ANTÍFONA DE COMUNIÓN              Jn 12, 24-25

Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN            Jn 12, 24‑25

Te pedimos, Dios todopoderoso, que nos cuentes siempre entre los miembros de Cristo, en cuyo Cuerpo y Sangre hemos comulgado. Por Jesucristo...line1.gif (1096 bytes) 

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA

Cuar5cx.jpg (10212 bytes)Si bien no podemos desprendernos de nuestro pasado, tampoco debemos anclarnos nostálgicamente en él hasta el punto de perder la visión de futuro. El recuerdo es válido cuando nos abre al futuro. El adulterio, junto con la rebeldía del hijo recalcitrante, eran los pecados más graves que se podían cometer; sólo la muerte los borraba. Por eso, el adulterio era el símbolo más apropiado para referirse a la infidelidad del pueblo con respecto al pacto de la alianza. Contrariamente a lo que se podía esperar, Jesús no condena. En él vuelve aparecer la imagen del Padre bueno que sólo sabe de perdón. De nuevo, la lección de Jesús a sus contrincantes: "Dios no es como vosotros pensáis. Vosotros mismos estáis en adulterio con Dios, no obstante, está esperando a que rectifiquéis vuestra mentalidad". Pablo entendió perfectamente este pensamiento de Jesús, por eso, les dice a sus cristianos de Filipos: corro hacia delante.

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