CUARTO DOMINGO DE CUARESMA
Domingo de Israel

 Se aproxima el día en que vamos a revivir en Cristo la reconciliación de Dios con la humanidad. Por medio de la curación del ciego de nacimiento, de la revelación de Jesús a Nicodemo: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo Único» y de la parábola del Hijo pródigo, el evangelio nos hace presentir, año tras año, la inmensidad sin límites del corazón de nuestro Dios, del que nos confiaba el profeta Joel, el miércoles de ceniza, que es compasivo y misericordioso, lento a la ira y lleno de amor». Por eso, se abre hoy la liturgia con una invitación a la alegría pascual: «Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis».
Pero aún no ha concluido la subida a Jerusalén. Por eso, suplicamos al Señor que ilumine nuestro espíritu con la claridad de su gracia» y nos conceda una disponibilidad total en su acatamiento y una fe plena de entusiasmo.
Alegría, gran ánimo, sentido más vivo de nuestra solidaridad para con los demás, especialmente para con los hermanos que se preparan para el bautismo... tales son las ideas que nos trae el domingo Laetare, en la mitad de la Cuaresma.

ANTÍFONA DE ENTRADA                 Is 66, 10-11

Festejad a Jerusalén, gozad con ella todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto; mamaréis a sus pechos Y os saciaréis de sus consuelos.

No se dice «Gloría»

ORACIÓN COLECTA

Tú, Señor, que por tu Palabra hecha carne reconciliaste a Íos hombres contigo, haz que el pueblo cristiano se apresure, con fe viva y entrega generosa, a celebrar las próximas fiestas pascuales. Por nuestro Señor.

LITURGIA DE LA PALABRA

Después de haber caminado durante cuarenta años por el desierto, Israel entró en la tierra prometida y allí, por primera vez, celebró el pueblo la Pascua, conforme vamos a leer en el Libro de Josué (1). Dios es fiel a su promesa, pues tiene una misericordia infinita. Esto es lo que nos enseña, con términos emotivos, la parábola del Hijo pródi­go (3) y es, también, lo que nos recuerda San Pablo cuando nos invita a reconciliarnos con Dios (2). 

cuar4ax.jpg (18344 bytes)Lectura del libro de Josué 5, 9a. 10-12

El pueblo de Dios celebra la Pascua, después de entrar en la tierra prometida

En aquellos días, el Señor dijo a Josué: <Hoy os he despojado del oprobio de Egipto.>Los israelitas acamparon en Guilgal y celebraron la Pascua al atardecer del día catorce del mes, en la estepa de Jericó.
El día siguiente a la Pascua, ese mismo día, comieron del fruto de la tierra: panes ázimos y espigas fritas. Cuando comenzaron a comer del fruto de la tierra, cesó el maná. Los israelitas ya no tuvieron maná, sino que aquel año comieron de la cosecha de la tierra de Canaán.

Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7 (R.: 9a)

R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza esta siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que los humildes lo escuchen y se alegren. R

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió"
me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedareis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca, al Señor,
el lo escucha y lo salva de sus angustias. R.

Dios por medio de Cristo, nos reconcilio consigo

cuar4bx.jpg (12835 bytes)Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintio 5, 17-21

Hermanos:  El que es de Cristo es una criatura nueva. Lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado. Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo reconciliando consigo y nos encargó el ministerio de reconciliación. Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados, y a nosotros nos ha confiado la palabra de la reconciliación. Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es Como si Dios mismo os exhortara por nuestro medio.
En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios. Al que no había pecado Dios lo hizo expiación por nuestro pecado, para que nosotros, unidos a él, recibamos la justificación de Dios.

Versículo antes del evangelio Lc. 15, 18

Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré':
Padre, he pecado contra el cielo y contra ti.

Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido

Lectura del santo evangelio según san Lucas 15,1-3. 11-32.

Cuaresma4.jpg (12382 bytes)En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: Ése acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola:
Un hombre tenía dos hijos; el menos de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte que me toca de la fortuna. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco Ilamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco Ilamarme hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido , y lo hemos encontrado. Y empezaron el banquete.
Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y Ilamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Este le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." El se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y el replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mi nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.
El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte, Señor, en la celebración gozosa del domingo, los dones que nos traen la salvación, te rogamos nos ayudes a celebrar estos santos misterios con fe verda­dera y a saber ofrecértelos por la salvación del mundo. Por Jesucristo.

PREFACIO DE CUARESMA, 1

Significación espiritual de la Cuaresma

El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.  

Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia el Señor.  

Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

Es justo y necesario.  

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que,
dedicados con mayor entrega a la alabanza divina y al amor fraterno,
por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida,
lleguemos a ser con plenitud hijos de Dios.
Por eso, con los ángeles y arcángeles, y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

ANTÍFONA DE COMUNIÓN             Lc. 15, 32

Deberías alegrarte, hijo, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido y lo hemos encontrado.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Dios, luz que alumbras a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestro espíritu con la claridad de tu gracia, para que nuestros pensamientos sean dig­nos de ti y aprendamos a amarte de todo corazón. Por Jesucristo nuestro Señor.

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 EL PADRE BUENO  

Cuar4cx.jpg (8554 bytes)El capitulo 15 de Lucas puede ser el corazón de todo el evangelio. Ciertamente, Jesús enfrenta, con su enseñanza, la manera farisea de entender a Dios. La historia del padre bueno no tolera la distinción de la realidad humana en clases: justos y pecadores, sobre todo, en lo que toca a la salvación que ofrece Dios. La trama de la parábola se orienta a la conducta del padre bueno. Su lectura va motivando dentro de nosotros juicios, pronunciamientos, opciones. El padre entiende que el hijo menor quiera emanciparse, formar su familia y administrar sus bienes. La conducta posterior contrasta con la confianza | del padre y con la educación recibida. El duro | juicio condenatorio no sale de su boca sino de la del hijo mayor, del que ni él mismo se ve libre. El padre no enjuicia el pasado de ninguno. Ama a ambos y, desde este amor, celebra una fiesta abierta a todos.

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