DOMINGO III DE CUARESMA
Si
bien la liturgia del tercer domingo de Cuaresma nos recuerda la triple exigencia
del ayuno, la oración y la limosna, así como la importancia del perdón de las
ofensas recibidas como medio para obtener el perdón de Dios, no por eso deja de
lado el carácter bautismal: «Derramaré sobre vosotros un agua pura, que os
purificará», nos anuncia el profeta en la antífona de entrada. En efecto, hoy
tiene lugar el primero de los tres escrutinios dominicales, esas asambleas que
suponen para los catecúmenos otras tantas etapas importantes en su iniciación
cristiana.
Toda la Iglesia, extendida por el mundo, abraza en su solicitud y en su plegaria
la entrada de los nuevos hermanos a la comunidad de fe y de entrega, con lo que
se sentirán miembros de una misma familia. Para esto ha de tomar conciencia
cada uno, de las exigencias de su propio bautismo, reviviendo en pos de Moisés
el éxodo del pueblo de la antigua alianza, recibiendo con la Samaritana la
revelación del agua viva (evangelio A) y participando de la gracia que se le
confiere en Jesucristo (evangelio B).
ANTÍFONA
DE ENTRADA Sal
24,15‑16
Tengo
los ojos puestos en el Señor, porque él saca mis pies de la red. Mírame, oh
Dios, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.
O bien
Ez. 36, 23-26
Cuando os haga ver mi santidad os reuniré de todos los países; derramaré
sobre vosotros un agua pura que os purificará: de todas vuestras inmundicias e
idolatrías os he de purificar. Y os infundiré un espíritu nuevo ‑dice
el Señor.
No
se dice «Gloria»
ORACIÓN
COLECTA
Señor, Padre de misericordia y origen de todo bien, que nos otorgas remedio para nuestros pecados por medio del ayuno, la oración y la limosna; mira con amor a tu pueblo penitente y restaura con tu misericordia a los que estamos hundidos bajo el peso de las culpas. Por nuestro Señor.
LITURGIA DE LA PALABRA
Las
dos primeras lecturas nos conducen a los acontecimientos más importantes del
Antiguo Testamento: Dios se revela a Moisés en el Sinaí corno «El que es» y
le encarga la liberación de su pueblo para introducirlo en la tierra de la
libertad. El evangelio nos invita a todos a la penitencia a la vez que advierte
que no hemos de ver en las catástrofes naturales ni en la violencia de los
hombres otras tantas sanciones de Dios contra quienes las sufren, sino un aviso
para que nos sintamos constantemente en las manos de nuestro Padre.
Lectura del libro del
Éxodo 3, 1-8a. 13-15
Yo soy me envía
a vosotros
En aquellos
días, Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián; llevó el
rebaño trashumando por el desierto hasta Ilegar a Horeb, el monte de Dios. El ángel del
Señor se le apareció en una Ilamarada entre las zarzas. Moisés se fijó: la zarza
ardía sin consumirse.
Moisés se dijo: - <<Voy a acercarme a mirar este espectáculo admirable, a ver
como es que no se quema la zarza.>>
Viendo el Señor que Moisés se acercaba a mirar, lo, llamó desde la zarza: -
<<Moisés, Moisés.>>
Respondió él: - <Aquí estoy.>>
Dijo Dios: - No te acerques; quítate las sandalias de los pies, pues el sitio que
pisas es terreno sagrado.>>. Y añadió: - <<Yo soy el Dios de tus padres, el
Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob.>>
Moisés se tapó la cara, temeroso de ver a Dios.
El Señor le dijo: - <<He visto la opresión de mi pueblo en Egipto, he oído
sus quejas contra los opresores, me he fijado en sus sufrimientos. Voy a bajar a librarlos
de los egipcios, a sacarlos de esta tierra, para llevarlos a una tierra fértil y
espaciosa, tierra que mana leche y miel.>>
Moisés replicó a Dios: - <<Mira, yo iré a los israelitas y les diré:
"El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros." Si ellos me preguntan
cómo se llama, qué les respondo?
Dijo Dios a Moisés: ¨Soy el que soy¨ ; esto dirás a los israelitas: Yo-soy me
envía a vosotros.¨
Dios añadió: Esto dirás a los israelitas: "Yahvé (El-es), Dios de vuestros
padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Este es mi
nombre para siempre: así me Ilamaréis de generación en generación".>>
Salmo responsorial
R. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios. R.
El perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura. R.
El Señor hace justicia
y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés
y sus hazañas a los hijos de Israel. R.
El Señor es compasivo y
misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles. R.
La vida del
pueblo con Moisés en el desierto fue escrita para
escarmiento nuestro
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 1-6. 10-12
No quiero que ignoréis,
hermanos, que nuestros padres estuvieron todos bajo la nube y todos atravesaron el mar y
todos fueron bautizados en Moisés por la nube y el mar; y todos comieron el mismo
alimento, espiritual; y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca
espiritual que los seguía; y la roca era Cristo. Pero la mayoría de ellos no agradaron a
Dios, pues sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.
Estas cosas sucedieron en figura para nosotros, para que no codiciemos el mal como lo
hicieron aquellos. No protestéis, como protestaron algunos de ellos, y perecieron a
manos del Exterminador.
Todo esto les sucedía como un ejemplo y fue escrito para escarmiento nuestro, a
quienes nos ha tocado vivir en la última de las edades. Por lo tanto, el que se cree
seguro, I
cuidado!, no caiga.
Si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera
Lectura del santo evangelio según san Lucas 13, 1-9
En una
ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió
Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús les contestó: Pensáis que esos galileos eran mas pecadores que los demás
galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pareceréis
lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, pensáis
que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no
os convertís, todos pereceareis de la misma manera.
Y les dijo esta parábola:<<Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue
a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: "Ya ves: tres
años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo, encuentro. Córtala. Para
qué va a ocupar terreno en balde?" Pero el viñador contestó "Señor,
déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si
no, la cortas".
Oración
de los Fieles
Instruidos
por el ejemplo de Jesús, el Señor, que en el desierto se entregaba a la oración,
oremos también nosotros con insistencia a nuestro Dios. Respondemos
a cada petición: Escúchanos,
Señor.
Para
que todos los fieles, por medio de la penitencia y prácticas cuaresmales, sean
purificados de sus culpas y vean fortalecida su vida cristiana, roguemos al Señor.
Para
que todos los pueblos alcancen la paz, la tranquilidad y el bienestar necesario
y puedan así, buscar más fácilmente los bienes del cielo, roguemos al Señor.
Para
que el Señor conceda su fuerza a los que se ven tentados o se sienten turbados,
infunda el deseo de la conversión a los pecadores y otorgue el consuelo divino
a los que están tristes o abatidos, roguemos al Señor.
Para
que infunda en todos nosotros el deseo de una verdadera conversión, a fin de
que nos preparemos a celebrar debidamente el sacramento pascual de la
penitencia, roguemos al Señor.
Padre
santo y misericordioso que nunca abandonas a tus hijos, sino que les revelas la
gloria de tu nombre; escucha nuestras oraciones y haz que sepamos acoger tus
enseñanzas con la sencillez de un niño y demos frutos de verdadera y continua
conversión. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Te
pedimos, Señor, que la celebración de esta eucaristía perdone nuestras deudas
y nos ayude a perdonar a nuestros deudores. Por Jesucristo.
Prefacio
Significación
espiritual de la Cuaresma
El
Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos
el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro .
Por él concedes a tus hijos anhelar, año tras año,
con el gozo de habernos purificado,
la solemnidad de la Pascua,
para que dedicados con mayor entrega
a la alabanza divina y al amor fraterno,
por la celebración de los misterios que nos dieron nueva vida, lleguemos a ser
con plenitud hijos de Dios.
Por eso, con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo…
ANTÍFONA
DE COMUNIÓN Sal
83,4‑5
Hasta
el gorrión ha encontrado una casa, y la golondrina un nido, donde colocar sus
polluelos; tus altares, Señor de los Ejércitos, rey y Dios mío. Dichosos los
que viven en tu casa alabándote por siempre.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados
ya en la tierra con el pan del cielo, prenda de eterna salvación, te
suplicamos, Señor, que se haga realidad en nuestra vida futura lo que hemos
recibido en este sacramento. Por Jesucristo.
El encuentro de
Moisés con el Dios de sus antepasados revela a un Dios lleno de preocupación por los que
sufren y decidido a liberar al oprimido. Esta experiencia cambia completamente la vida de
Moisés. Se siente ligado a esa preocupación y decisión divinas. Esto no es fortuito,
por que, ya antes, él se había sentido solidario con sus hermanos, sin embargo, esta
trabación con Dios le fuerza para reajustar sus ideas y emociones. Esto es la
conversión. Jesús pide lo mismo a sus oyentes, pues sabe que muchos de los liberados
murieron en el desierto. El episodio de la muerte de los galileos y de los judíos le
brinda la oportunidad para insistir en la reflexión que les acababa de hacer sobre la
reconciliación, para pasar, con la parábola de la higuera estéril, a exhortarlos a la
conversión ahora que es tiempo, ya que la condición de la vida humana no está en
nuestras manos. Por tanto, que aprovechen la oportunidad que Dios les brinda, para no
afrontar el destino de la higuera estéril.
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