La
Cuaresma es una imagen resumida de la vida cristiana, en cuanto ésta es, a un
mismo tiempo, una búsqueda de Dios y un descubrimiento de El en Cristo.
La búsqueda de Dios queda reflejada con vigor en la antífona de entrada: «Tu
rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro». Desde los lejanos días en
que Dios se reveló por primera vez a Abraham, los hombres caminan por el
sendero válido en su búsqueda de Aquel que es, a un mismo tiempo, el Santísimo
y el Intimo. El encuentro decisivo tuvo lugar cuando Dios habló a los hombres
en Jesús de Nazaret: «Este es mi hijo, el amado mi predilecto. Escuchadle», y
les manifestó en El la gloria a la que les invita.
Cuando se ha contemplado al Señor Jesús en la montaña de la Transfiguración
como lo hicieron Pedro y Juan basta eso para seguirle con un servicio humilde a
los hombres y para no abandonarle en su subida al Gólgota. Pero los instantes
de luz viva confieren una nueva agudeza a la «mirada limpia» cuando uno no ve
más que a «Jesús solo» (evangelio) y no percibe ya los mil rumores de la
llanura.
ANTÍFONA
DE ENTRADA Sal
26, 8‑9
Oigo
en mi corazón: «Buscad mí rostro.» Tu rostro buscaré, Señor; no me
escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo.
O bien
Sal. 6
Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas, pues los que
esperan en ti no quedan defraudados, mientras que el fracaso malogra a los
traidores. Salva, oh Dios, a Israel de todos sus peligros.
No
se dice «GIoria»
ORACIÓN
COLECTA
Señor,
Padre Santo, tú que nos has mandado escuchar a tu Hijo, el predilecto, alégranos
con el gozo interior de tu palabra; y purificados por ella, contemplaremos con
mirada limpia la gloria de tus obras. Por nuestro Señor Jesucristo.
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LITURGIA DE LA PALABRA
Abrahán es el
padre de los creyentes. Creyó en la Palabra y su fe le granjeó la amistad de Dios, que
selló con él su alianza. También al presentarnos a su Hijo transfigurado espera Dios de
nosotros una respuesta similar de fe que nos introducirá no ya a una tierra opulenta,
sino al mundo de la resurrección de la gloria.
Lectura del libro del Génesis
En aquellos días, Dios sacó
afuera a Abrahán y le dijo: «Mira al cielo, cuenta las estrellas si puedes.» Y
añadió: «Así será tu descendencia.» Abrahán creyó al Señor y se le contó en su
haber. El Señor le dijo: «Yo soy el Señor que te sacó de Ur de los Caldeos, para darte
en posesión esta tierra.» El replicó: «Señor Dios, ¿cómo sabré que voy a
poseerla?» Respondió el Señor «Tráeme una ternera de tres años, una cabra de tres
años, un carnero de tres años, una tórtola y un pichón.» Abrahán los trajo y los
cortó por el medio, colocando cada mitad frente a la otra, pero no descuartizó las aves.
Los buitres bajaban a los cadáveres y Abrahán los espantaba.
Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrahán y un terror intenso y
oscuro cayó sobre él. El sol se puso y vino la oscuridad; una humareda de horno y una
antorcha ardiendo pasaban entre los miembros descuartizados. Aquel día el Señor hizo
alianza con Abrahán en estos términos: «A tus descendientes les daré esta tierra desde
el río de Egipto al Gran Río».
SALMO RESPONSORIAL 267
R/ El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y
mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?
Escúchame, Señor, que te llamo,
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro."
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro;
no rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.
Lectura de la carta
del Apóstol S. Pablo a los Filipenses 3, 17--4, 1
Hermanos: [ Seguid mi ejemplo
y fijáis en los que andan según el modelo que tenéis en mí. Porque, como os decía
muchas veces, y ahora lo repito con lagrimas en los ojos, hay muchos que andan como
enemigos e la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su
gloria, sus vergüenzas. Sólo aspiran a cosas terrenas. ]
Nosotros [por el contrario] somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador el
Señor Jesucristo. El transformará nuestra condición humilde, según modelo de su
condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo.
Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos
así,
en el Señor, queridos.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 9. 28b-36
En aquel tiempo, Jesús se
llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar. Y mientras
oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos. De repente, dos
hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron con gloria, hablaban
de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén. Pedro y sus compañeros se caían de
sueño; y espabilándose vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él.
Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús: «Maestro, qué hermoso es estar aquí.
Haremos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.)> No sabía lo
que decía. Todavía estaba hablando cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron
al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el escogido,
escuchadle.» Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaban silencio y,
por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.
Oración
de los Fieles
Oremos,
hermanos y hermanas, al Padre de la misericordia, árbitro de nuestros actos y
Dios que escudriña lo profundo de nuestros corazones; y, con espíritu
contrito, pidámosle que escuche la oración de su pueblo penitente: (Respondemos
a cada petición: Escúchanos, Señor.
Para
que Dios conceda a sus fieles vivir estos días de Cuaresma con verdadero espíritu
de penitencia, y prepararse a celebrar con fruto el sacramento del perdón,
roguemos al Señor.
Para
que quienes se han apartado del camino del bien y han muerto a causa del pecado,
escuchen en estos días de Cuaresma la voz del Hijo de Dios y vivan, roguemos al
Señor.
Para
que Dios inspire sentimientos de caridad a los que tienen riquezas y multiplique
los bienes de la tierra en bien de todos, roguemos al Señor.
Para
que la penitencia cuaresmal aleje de nosotros el amor desordenado a los bienes
visibles, con el deseo de los bienes del cielo, roguemos al Señor.
Dios
grande y fiel, que muestras tu rostro a los que te buscan con sincero corazón;
escucha nuestras oraciones, fortalece nuestra fe en el misterio de la cruz y
concédenos un corazón dócil, para que, adhiriéndonos a tu voluntad,
escuchemos siempre la voz de tu Hijo. El, que vive y reina por los siglos de los
siglos.
Amén.
ORACIÓN
SOBRE LAS OFRENDAS
Te
pedimos, Señor, que esta oblación borre todos nuestros pecados, santifique
los cuerpos y las almas de tus siervos y nos prepare a celebrar dignamente las
fiestas pascuales. Por Jesucristo.
PREFACIO
La
transfiguración del Señor
El
Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos
el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo,
Dios todopoderoso y eterno, por Cristo nuestro Señor.
Porque él, después de anunciar su muerte a los discípulos,
les mostró en el monte santo el esplendor de su gloria,
para testimoniar, de acuerdo con la ley y los profetas,
que la pasión es el camino de la resurrección.
Por eso, como los ángeles te cantan en el cielo,
así nosotros en la tierra te aclamamos diciendo sin cesar:
Santo...
ANTÍFONA DE COMUNIÓN
Mt 17, 5
Este
es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te damos gracias, Señor, porque al darnos en este sacramento el cuerpo glorioso de tu Hijo nos haces partícipes, ya en este mundo, de los bienes eternos de tu reino. Por Jesucristo.
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ESPERANZA
Abrahán
deja un presente, y arriesga por un futuro, comenzando así una historia progresiva de
bendición y alianza. La situación real que vive no le da esperanza, y la busca según
una costumbre social de la época en el hijo de la esclava. Una experiencia que no ha
muerto: buscar solución a lo humano. Pero Dios ayuda a Abrahán a descubrir en el camino
de la fe lo que la propia realidad le estaba negando. Y Abrahán cambia lo que le parece
el camino seguro por el de la fe. La "historia de la bendición" tiene como
objetivo la persona de Jesús y su camino hacia la Cruz y la Pascua. La transfiguración
revela el significado escondido de su vida. Mientras rezaba se opera el cambio. Los
discípulos, en su camino de fe, han de descubrirlo en la "escucha", no ya de
Moisés, sino en la Palabra del Padre que es el Hijo.
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