2 DOMINGO DE CUARESMA

Domingo de Abrahán y de la Transfiguración

cuar2dx.jpg (9253 bytes)La Cuaresma es una imagen resumida de la vida cristiana, en cuanto ésta es, a un mismo tiempo, una búsqueda de Dios y un descubrimiento de El en Cristo.: «Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro». Desde los lejanos días en que Dios se reveló por primera vez a Abraham, los hombres caminan por el sendero válido en búsqueda de Aquel que es, a un mismo tiempo, el Santísimo y el Intimo. El encuentro decisivo tuvo lugar cuando Dios habló a los hombres en Jesús de Nazaret: «Este es mi hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle", y les manifestó en El la gloria a la que les invita.
Cuando se ha contemplado al Señor Jesús en la montaña de la Transfiguración -como lo hicieron Pedro y Juan- basta eso para seguirle con un servicio humilde a los hombres y para no abandonarle en su subida al Gólgota.
El relato de la vocación de Abrahán y el de la transfiguración del Señor no tienen en apariencia relación alguna. Y, sin embargo, San Pablo nos va a permitir enlazar uno y otro. Nosotros, al igual que Abrahán, nuestro padre en la fe, somos unos llamados: llamados a la vida y a la luz que resplandece en Cristo transfigurado, llamados a convertirnos en hijos en el Hijo.

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 Lectura del libro del Génesis 12, 1-4a

cuare2ax.jpg (9533 bytes)En aquellos días, el Señor dijo a Abrahán: «Sal de tu tierra y de la casa de tu padre hacia la tierra que te mostraré. Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre y será una bendición. Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.» Abrahán marchó, como le había dicho el Señor.

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SALMO RESPONSORIAL 32

R/ Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.

La palabra del Señor es sincera
y todas sus acciones son leales;
él ama la justicia y el derecho,
y su misericordia llena la tierra.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles
en los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte
y redimirlos en tiempo de hambre.


Nosotros aguardamos al Señor:
él es nuestro auxilio y escudo;
que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros
como lo esperamos de ti.

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Lectura de la 2ª carta del apóstol San Pablo a Timoteo 1, 8b-10

cuare2bx.jpg (9475 bytes)Querido hermano: Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según las fuerzas que Dios te dé. El nos salvó y nos llamó a una vida santa no por nuestros méritos, sino porque antes de la creación, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado por medio del Evangelio, al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal.

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Lectura del santo Evangelio según San Mateo 17,1-9

Transfi6x.jpg (14701 bytes)En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos y su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces tomó la palabra v dijo a Jesús: "Señor, ¡qué hermoso es estar aquí! Si quieres, haré tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: "Este es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadle.» Al oírlo los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y tocándoles les dijo: «Levantaos, no temáis.» Al alzar los ojos no vieron a nadie más que a Jesús, solo.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.»

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La Buena Noticia

Transfix.jpg (13199 bytes)Al leer este texto, siento la impresión de estar ante un paradigma de oración. La Primera es llevárselos aparte. Este retirarse de la actividad ordinaria lo hace Jesús en el Evangelio varias veces. Parece la clave de su transparentar a Dios. Si miramos a Jesús hombre como nosotros, nos daremos cuenta de la necesidad del tiempo y espacio de oración. En el momento de encontrar a Dios en gratuidad. Otros serán los tiempos de encontrarlo en actividad.
Y se los llevó a una montaña alta. Subir es el proceso simbólico de acercamiento a Dios. En la montaña surgen las teofanías. Subir el monte Carmelo, nos decía Juan de la Cruz. Y subir es costoso, hace falta ascesis, dejar la impedimenta. Pedro, Santiago y Juan suben con Jesús sólo.
En esta soledad amigable, Jesús se transfigura. El que ora descubre quien es de verdad Jesús. El ámbito de la divinidad - lo blanco, la luz - inunda al hombre. Descubre como culminan la Ley y los Profetas en Él. El gozo del Espíritu trastorna a Pedro - el orante -. ¡Que hermoso!. A uno le gustaría estar siempre así. La tentación de evadirse del mundo acecha.
El momento crucial de la oración está en el escuchar a Dios. Él ya sabe qué nos apremia. No intentemos marearle con nuestras voces. Más bien es para escucharle, para afinar nuestro oído. Elías lo oyó en la brisa que apenas movía las hojas. En la oración vamos percibiendo la voluntad de Dios, crecemos en ganas de construir el Reino, logramos dar paso a los gritos de los pobres, como Moisés.
Menos mal que Jesús se acercó, y tocándoles les dijo: Levantáos, no temáis. Las palabras de ánimo en el coloquio final son necesarias en toda nuestra vida. Ten confianza, no temas.
Si el movimiento primero fue subir, el que cierra el período oracional es bajar del monte. Bajar a la vida, a la melée, a encontrarnos con el epiléptico, con el enfermo, con el necesitado, el compañero que sufre de soledad o que, sin más, quiere pasar un rato charlando, viviendo como personas que se relacionan.

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