I DOMINGO DE CUARESMA

Domingo de la Tentación

tentacio.jpg (12012 bytes)No es el cristianismo la única religión que hace hincapié sobre la penitencia de renuncia como vía de acceso hacia Dios. El Islam impone a sus fieles, durante el ayuno del Ramadán, una disciplina ascética cuyas exigencias muy pocos cristianos de nuestros días aceptarían. Lo mismo ocurre, respecto a los Judíos, con el día de la Expiación. Lo característico de la Cuaresma es que ésta se centra en el seguimiento de Cristo. A la frase de Pascal, «Yo amo la pobreza porque El la amó», cabría añadir: Yo hago penitencia porque El ayunó. El encuentro con Cristo en el desierto, en este primer domingo de Cuaresma, reviste, por lo mismo, una importancia capital. La imagen de Jesús haciendo cuarenta días de ayuno entre las fieras salvajes, tentado por el demonio y más tarde alimentado por los ángeles, posee para todo el pueblo de Dios un valor modélico. Hace oír a todos los corazones una llamada: la llamada del desierto. No puede el hombre volverse a Dios, ni ahondar en su relación para con El, si no acepta adentrarse en ciertas zonas de silencio profundo, en el que se nutra de su palabra y luche contra las fuerzas del mal. De este modo es como se aprende a «sentir hambre de Cristo, pan vivo y verdadero» y a «vivir con mayor plenitud el misterio de Cristo». No se puede vivir una Cuaresma sino con «los ojos fijos en Jesús» (Heb 12, 2). Tiene que ser una obra de amor: de amor a Cristo y a todos aquellos a quienes El llama sus hermanos.
La liturgia de la Palabra nos introducirá en él al presentarnos a Jesús como el nuevo Adán, la cabeza de la humanidad restaurada en la amistad con Dios: la primera pareja humana, al ceder ante el tentador, introdujo el pecado en el mundo; Jesús, gracias a su resistencia a ese mismo tentador hasta la muerte, salvó a los hombres y les dio la vida.

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Lectura del libro del Génesis 2, 7-9; 3, 1-7

El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida y el hombre se convirtió en ser vivo. El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia Oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver v buenos de comer; además el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal. La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: « Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?» La mujer respondió a la serpiente: «Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: «No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte». La serpiente replicó a la mujer: «No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal.» La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable porque daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.

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SALMO RESPONSORIAL 50

R/ Misericordia, Señor, hemos pecado.

Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por m inmensa compasión borra mi culpa.
Lava del todo mi delito
limpia mi pecado.

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado.
Contra ti, contra ti solo pequé
cometí la maldad que aborreces.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

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Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los romanos 5, 12-19

Hermanos: Lo mismo que por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y la muerte se propagó a todos los hombres, porque todos pecaron.
[ Pero, aunque antes de la ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había ley. Pues a pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con un delito como el de Adán, que era figura del que había de venir.
Sin embargo, no hay proporción entre la culpa y el don: si por la culpa de uno murieron todos, mucho más, gracias a un solo hombre, Jesucristo, la benevolencia y cl don de Dios desbordaron sobre todos. Y tampoco hay proporción entre la gracia que Dios concede y las consecuencias del pecado de uno: la sentencia contra uno acabó en condena total; la gracia, ante una multitud de pecados, en indulto. ]
Si por la culpa de aquél, que era uno solo, la muerte inauguró su reino, mucho más los que reciben a raudales el don gratuito de la amnistía vivirán y reinarán gracias a uno solo, Jesucristo. En resumen, una sola culpa resultó condena de todos, y un acto de justicia resultó indulto y vida para todos. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo, todos serán constituidos justos.

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Lectura del santo Evangelio según San Mateo 4,1-11

Tentacio3ax.jpg (14174 bytes)En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al final sintió hambre. Y el tentador se le acercó y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.» Pero él le contestó diciendo: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.»
Entonces el diablo lo lleva a la Ciudad Santa, lo pone en el alero del templo y le dice: «Si eres Hijo de Dios tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti y te sostendrán en sus manos para que tu pie no tropiece con las piedras». Jesús le dijo: «También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios » Después el diablo lo llevó a una montaña altísima y mostrándole todos los reinos del mundo y su esplendor le dijo: «Todo esto te daré si te postras y me adoras.» Entonces le dijo Jesús: «Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.» Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

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La Buena Noticia

cuare1ex.jpg (9869 bytes)A través del relato de las tentaciones nos acercamos a una realidad profunda que Jesús experimentó en su vida muchas veces. En efecto, Jesús escuchó la invitación a acreditarse por medio de signos portentosos (Mt 12,38: 16,1), y a abandonar el camino de la cruz (Ml 16,21-22), pero a lo largo de toda su vida dejará bien clara su condición de Hijo de Dios obediente al Padre.
Los primeros cristianos experimentaron también la tentación del poder y la gloria, pero también ellos optaron por el modelo de los que sólo viven para hacer la voluntad del Padre (M 5,3- 1 2; 6,25-34).
Los cristianos de todas las épocas podemos ver reflejada nuestra propia experiencia en este relato.

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