LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
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LITURGIA DE LA PALABRA
La lectura del texto del Apocalipsis, referente a la señal de la mujer anuncia en primer lugar el combate de la Iglesia contra las fuerzas del mal. La Iglesia ha triunfado sobre el pecado y sobre la muerte en María. San Pablo evoca a continuación la resurrección de Cristo y de los cristianos. Pero, entre éstos y Aquel, se encuentra María, la Madre de Cristo y la primogénita de los cristianos. Pasamos a escuchar seguidamente, en el evangelio, cantar a María: "El Poderoso ha hecho obras grandes por mi".
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LECTURA DEL LIBRO DEL APOCALIPSIS 11. 19A; 12. 1-6A.10AB
Se abrieron las puertas del templo celeste de Dios y dentro de él se vio el
arca de la Alianza. Hubo rayos y truenos y un terremoto: una tormenta formidable. Después
apareció una figura portentosa en el cielo: una mujer vestida del sol, la luna por
pedestal, coronada con doce estrellas. Estaba encinta, le llegó la hora y gritaba entre
los espasmos del parto. Apareció otro portento en el cielo: un enorme dragón rojo, con
siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas. Con la cola barrió del
cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra. El dragón estaba enfrente de
la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera. Dio a luz
un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos. Arrebataron al niño y
lo llevaron junto al trono de Dios. Mientras tanto la mujer escapaba al desierto. Se oyó
una gran voz en el cielo: "Ya llega la victoria, el poder y el reino de nuestro Dios,
y el mando de su Mesías.»
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SALMO RESPONSORIAL 44
R/ De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro.
Escucha, hija, mira: inclina el oído
olvida tu pueblo y la casa paterna.
Prendado está el rey de tu belleza,
póstrate ante él, que él es tu señor.
La traen entre alegría y algazara,
van entrando en el palacio real.
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LECTURA DE LA 1ª CARTA DEL APÓSTOL S. PABLO A LOS CORINTIOS 15, 20-26
Hermanos: Cristo ha resucitado, primicia de todos los que han muerto. Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección. Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida. Pero cada uno en su puesto: primero Cristo como primicia después, cuando él vuelva. todos los cristianos, después, los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza. Cristo tiene que reinar hasta que Dios «haga de sus enemigos estrado de sus pies.» El último enemigo aniquilado será la muerte. Porque dice la Escritura «Dios ha sometido todo bajo sus pies »
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ALELUYA
Hoy es la Asunción de María:
Se alegra el ejercito de los ángeles
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LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 1, 39-56
En aquellos días,
María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá, entró en casa
de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la
criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
«¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para
que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura
saltó de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú que has creído!, porque lo que te ha
dicho el Señor se cumplirá.» María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se
alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras
grandes por mí: su nombre es santo. Y su misericordia llega a sus fieles de generación
en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma
de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de
la misericordia como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abrahán y su
descendencia para siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después
volvió a su casa.
Oración
de los Fieles
Oremos, hermanos y
hermanas, al Señor, que el día de hoy ha querido ensalzar a la Virgen María
por encima de los coros de ángeles y santos, y pidámosle que escuche nuestra
oración: Respondemos a cada petición:
Escúchanos, Señor.
Para que todos los hijos de la Iglesia, unidos a la gloriosa y santa madre de
Dios, proclamen la grandeza del Señor y se alegren en Dios, su salvador,
roguemos al Señor.
Para que la misericordia del Señor llegue a sus fieles de generación en
generación, y todos los pueblos feliciten a aquélla en la cual Dios ha hecho
obras grandes, roguemos al Señor.
Para que el Señor, con las proezas de su brazo, enaltezca a los humildes, colme
de bienes a los pobres y auxilie a Israel, como lo había prometido a los
antiguos padres, roguemos al Señor.
Para que Cristo, el Rey que ha coronado a María como reina, cuando entregue la
creación al Padre, nos conceda a nosotros, como a María, la posesión del
reino preparado desde la creación del mundo, roguemos al Señor.
Dios nuestro, que
constituiste a la Madre de tu Hijo Madre y Reina nuestra; escucha nuestra oración
y haz que, ayudados por la intercesión de María, participemos un día de
felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
La gloriosa Asunción de la Virgen María
El Señor esté con
vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado
hacia el Señor.
Demos gracias al Señor,
nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y
necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Porque hoy ha sido llevada al cielo la Virgen Madre de Dios,
figura y primicia de la Iglesia,
garantía de consuelo y esperanza para tu pueblo,
todavía peregrino en la tierra.
Con razón no permitiste, Señor,
que conociera la corrupción del sepulcro aquella que,
de un modo inefable, dio vida en su seno
y carne de su carne al autor de la vida, Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro.
Por eso, unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo…
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María exaltada a lo alto