CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

 La encarnación del Hijo de Dios

Conocemos perfectamente el relato de la Anunciación que hoy vamos a escuchar. Las dos lecturas que lo preceden descubren su hondura: el ángel Gabriel, cuando dice a María que Jesús recibiría de Dios el trono de David su padre anunciaba el cumplimiento de la promesa hecha al mismo David por el profeta Natán. Pero, sobre todo, la venida del Hijo de Dios en nuestra carne iba a revelar el misterio del amor infinito de Dios para con los hombres.
Como dice San Pablo, se trataba de «un misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora».

LECTURA DEL LIBRO SEGUNDO DE SAMUEL  7,1‑5.8b‑12.14a.16

El  reino de David permanecerá eternamente

Cuando el rey David se estableció en su palacio, y el Señor le dio la paz con todos los enemigos que le rodeaban, el rey dijo al Profeta Natán: «Mira: yo estoy viviendo en casa de cedro, mientras el arca del Señor vive en una tienda.» Natán respondió al rey: «Ve y haz cuanto piensas, pues el Señor está contigo.»
Pero aquella noche recibió Natán la siguiente palabra
del Señor: «Ve y dile a mi siervo David: ¿Eres tú quien va a construir una casa para que habite en ella? Yo te saqué de los apriscos, de andar tras las ovejas, para que fueras jefe de mi pueblo Israel. Yo estaré contigo en todas tus empresas, acabaré con tus enemigos, te haré famoso como a los más famosos de la tierra.
Daré un puesto a Israel, mi pueblo: lo plantaré para que
viva en él sin sobresaltos, y en adelante no permitiré que los malhechores lo aflijan como antes, desde el día que nombré jueces para gobernar a mi pueblo Israel Te pondré en paz con todos tus enemigos, te haré grande y te daré una dinastía. Y cuando tus días se hayan cum­plido y te acuestes con tus padres, afirmaré después de ti la descendencia que saldrá de tus entrañas y consoli­daré el trono de su realeza. Yo seré para e1 padre, y él será para mí hijo.
Tu casa y tu reino durarán por siempre en mi presencia y tu trono durará por siempre.»

SALMO RESPONSORIAL  88

R/ Cantaré eternamente las misericordias del Señor.

Cantaré eternamente las misericordias del Señor
anunciare mi fidelidad por todas las edades.
Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno
más que el cielo has afianzado tu fidelidad.

Sellé una alianza con mi elegido,
jurando a David mi siervo:
«Te fundaré un linaje perpetuo,
edificaré tu trono para todas las edades.»

El me invocará «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora.»
Le mantendré eternamente mi favor
y mi alianza con él será estable.

 

LECTURA DE LA CARTA  DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS  16, 25-27

Misterio que después de haber permanecido oculto acaba de ser descubierto

 Hermanos: Al que puede fortalecernos según el evangelio que yo proclamo, predicando a Cristo Jesús --revelación del misterio mantenido en secreto durante siglos eternos y manifestado ahora en la Sagrada Escritura, dado a  conocer por decreto del Dios eterno, para traer a todas las naciones a la obediencia de la fe --, al Dios, único sabio, por Jesucristo, la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

 
Aleluya, aleluya.
            Lc 1 38
Aquí está la esclava del Señor
hágase en mí según tu palabra.
 
Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1. 26-38

Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo

 A los seis meces, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David la virgen se llamaba Maria. El Ángel, entrando a su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú entre las mujeres.» Ella se turbó ante estas palabras, y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: <<No temas, María, porque has encon­trado, gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será grande se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de David para siempre, y su reino no tendrá fin.» Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?» El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis. Meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible. » María contestó: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra. » Y el ángel se retiró.

ALÉGRATE

 En la culminación del Adviento, María. Ella escucha la Palabra, la acoge y con su sí incondicional la convierte en el Dios-con-nosotros. El gozo que se le ofreció a María ("¡ALÉGRATE!") hoy es nuestro gozo. Alégrate:
Porque ella, la primera cristiana, hizo estallar
la Navidad;
porque ella, con su "sí" y "haced lo que Él os
diga", es la mejor maestra del Evangelio;
Porque con ella, la "estrella de la evangelización" que acogió la Buena Nueva, se corre a
comunicarla y compartirla con los demás;
porque con ella estará siempre su Hijo
Jesús,
el liberador.