SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO

Juan el Precursor

De nuevo, como en el domingo anterior, la espera del Señor proyecta hoy su luz sobre nuestra condición cristiana. «Mira al Señor que viene». Esta certeza llena de gozo al cristiano pero, en especial, le ayuda a situarse en su debido puesto con relación a los dos mundos a que per­tenece, el de los vínculos temporales y el de la vida eterna, en la que ya ha entrado por medio del bautismo. No hay antinomia alguna en una vida orientada sencillamente hacia Cristo. Para quien se esfuerza en acoger a Cristo --en Vivir en Cristo, según la expresión familiar en San Pablo--«los afanes de este mundo» no pueden impedir salir “al encuentro de Jesús “. En la intimidad del Señor, que le va a alimentar en la comunión eucarística, aprenderá «a sopesar los bienes de la tierra amando intensamente los del cielo». Lo que podría haber resultado un obstáculo se convertirá en un impulso. Los primeros discípulos de Jesús habían pertenecido antes a la áspera escuela de Juan Bautista, que les había adoctri­nado sobre cómo preparar cada uno en sí mismo los caminos del Señor. Hemos de ver en todo esto una llamada semejante a la conversión para el perdón de los pecados.


Antífona de Entrada

Pueblo de Sión, mira al Señor que viene a salvar a los pueblos, el Señor hará oír su voz gloriosa en la alegría de vuestro corazón.

No se dice «Gloria».

Oración Colecta

Oremos:
Señor todopoderoso, rico en misericordia, cuando salimos animosos al encuentro de tu Hijo, no permitas que lo impidan los afanes de este mundo; guíanos hasta él con sabiduría divina para que podamos plenamente del esplendor de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

bautist4x.jpg (8000 bytes)Juan el Precursor --es decir, el que corre delante para anunciar la venida del Señor--es la gran figura que domina este domingo. El es quien invita a sus contemporáneos a «preparar el camino del Señor», a purificar sus conductas pues es inminente la venida del Mesías. El profeta Isaías ve a Cristo el Salvador, que había de reconciliar a la creación consigo misma, como descendiente de David, sobre el que se posa el Espíritu de Dios. En cuanto a San Pablo, anuncia el ofrecimiento a todos los hombres de la salvación en Jesucristo.

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Lectura del Libro de Isaías

advie2ax.jpg (11287 bytes)En aquel día: Brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de ciencia y discernimiento espíritu de consejo y valor, espíritu de piedad y temor del Señor. Le inspirará el temor del Señor.
No juzgará por apariencias, ni sentenciará de oídas defenderá con justicia al desamparado con equidad dará sentencia al pobre. Herirá al violento con el látigo de su boca con el soplo de sus labios matará al impío. Será la justicia ceñidor de sus lomos la fidelidad, ceñidor de su cintura.
Habitará el lobo con el cordero, la pantera se tumbará con el cabrito el novillo y el león pacerán juntos: un muchacho pequeño los pastorea. La vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas el león comerá paja con el buey. El niño jugará con la hura del áspid, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. No hará daño ni estrago por todo mi Monte Santo: porque está lleno el país ir te la ciencia del Señor, como las aguas colman el mar.
Aquel día la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada.

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SALMO RESPONSORIAL 71

R/ Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.

Porque él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres.

Que su nombre sea eterno
y su fama dure como el sol;
que él sea la bendición
de todos los pueblos
y lo proclamen dichoso
todas las razas de la tierra.

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Lectura de la Carta Del Apóstol San Pablo A Los Romanos 15, 4-9

advie2bx.jpg (7448 bytes)Hermanos: Todas las antiguas Escrituras se escribieron para enseñanza nuestra, de modo que entre nuestra paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza. Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, os conceda estar de acuerdo entre vosotros como es propio de cristianos, para que unánimes, a una voz, alabéis al Dios y Padre de Nuestro Señor Jesucristo. En una palabra, acogeos mutuamente como Cristo os acogió para gloria de Dios. Quiero decir con esto que Cristo se hizo servidor de los judíos para probar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas hechas a los patriarcas, y, por otra parte, acoge a los gentiles para que alaben a Dios por su misericordia.
Así dice la Escritura: «Te alabaré en medio de los gentiles y cantaré a tu nombre».

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Evangelio de Jesucristo según San Mateo 3 1-12

advie2x.jpg (11052 bytes)Por aquel tiempo, Juan Bautista se presentó en el desierto de Judea predicando: «Convertíos, porque está cerca el Reino de los Cielos. Este es el que anunció el Profeta Isaías diciendo: Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos.» Juan llevaba un vestido de piel de camello, con una correa de cuero a la cintura, y se alimentaba de saltamontes y miel silvestre. Y acudía a él toda la gente de Jerusalén, de Judea y del valle del Jordán; confesaban sus pecados y él los bautizaba en el Jordán.
Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a que los bautizara, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a escapar de la ira inminente?. Dad el fruto que pide la conversión. Y no os hagáis ilusiones pensando: «Abrahán es nuestro padre», pues os digo que Dios es capaz de sacar hijos de Abrahán de estas piedras. Ya toca el hacha la base de los árboles, y el árbol que no da fruto será talado y echado al fuego. Yo os bautizo con agua para que os convirtáis; pero el que viene detrás de mí puede más que yo, y no merezco ni llevarle las sandalias. El os bautizará con Espíritu Santo y fuego. El tiene el bieldo en la mano: aventará su parva, reunirá su trigo en el granero y quemará la paja en una hoguera que no se apaga."

Oración de los Fieles

Salgamos al encuentro del Señor que se acerca a nosotros con designios de paz, y presentémosle confiados nuestra plegaria:
A cada petición respondemos: Ven, Señor no tardes.

Para que la Iglesia viva alegre sin inquietarse por nada y, llena de esperanza, crea que el Señor está cerca de ella. Roguemos al Señor.

Para que nuestra comunidad, con la ayuda de Dios, goce de seguridad, de alegría y de paz. Roguemos al Señor.

Para que el Señor, con su venida, conforte los corazones abatidos y fortalezca las rodillas que se doblan. Roguemos al Señor.

Para que nuestra fe crea firmemente en los dones que Dios nos promete y, ayudados por la gracia divina, nos dispongamos a recibir los auxilios que él nos envía. Roguemos al Señor.

Señor Dios, grande en el amor, que llamas a los humildes al esplendor de tu Reino, escucha nuestra oración y endereza nuestro camino hacia ti; abaja los montes elevados de nuestra soberbia, para que celebremos con fe ardiente la venida de Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.


Oración sobre las Ofrendas

Que los ruegos y ofrendas e nuestra pobreza te conmuevan, Señor, y al vernos tan desvalidos y sin méritos propios, acude compasivo en nuestra ayuda. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio
Cristo, Señor y juez de la historia

El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo darte gracias,
es nuestro deber cantar en tu honor
himnos de bendición y de alabanza,
Padre todopoderoso, principio y fin de todo lo creado.
Tú nos has ocultado el día y la hora en que Cristo,
tu Hijo, Señor y Juez de la historia,
aparecerá revestido de poder y de gloria
sobre las nubes del cielo.
En aquel día terrible y glorioso,
pasará la figura de este mundo
y nacerán los cielos nuevos y la tierra nueva.
El mismo Señor,
que se nos mostrará entonces lleno de gloria,
viene ahora a nuestro encuentro en cada hombre
y en cada acontecimiento,
para que lo recibamos en la fe
y por el amor demos testimonio
de la espera dichosa de su Reino.
Por eso, mientras aguardamos su última venida,
unidos a los ángeles y a los santos
cantamos el himno de tu gloria

Santo, Santo, Santo…


Antífona de la Comunión

Levántate, Jerusalén, ponte sobre la cumbre, y mira la alegría que te va a traer tu Dios.

Oración después de la Comunión

Oremos:
Alimentados con esta eucaristía te pedimos, Señor, por la comunión de tu sacramento, nos de sabiduría para sopesar los bienes de la tierra amando intensamente los del cielo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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CAMBIAD

advie2cx.jpg (8974 bytes)No se puede amar lo que no se conoce. Este dicho popular se hace realidad también cuando se trata del nacimiento de Jesús. Por eso la liturgia nos lo presenta durante el Adviento desde distintas perspectivas. Este domingo lo hace desde la figura profética de Juan Bautista.
El contenido de su predicación es aparentemente sencillo: "Convertíos". Cambiad para que se inaugure la nueva era anunciada por Isaías fundamentada en la convivencia, la paz, la armonía. Cambiad porque el reino está cerca y hay que entrar en su dinámica de vida nueva, comprometida y comprometedora.
La conversión que nos introduce en la dinámica de vida de este reino que llega pasa por las relaciones con el prójimo. Lo señala Juan, y también Pablo cuando, en la segunda lectura de la carta a los Romanos, nos exhorta a acogernos mutuamente como Cristo nos acogió.

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