NOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

La ley que prescribía el descanso el séptimo día, el sábado, había sido promulgada solemnemente por Dios. Jesús, mostrándose como dueño de esa ley fundamental, afirma su soberana autoridad de Hijo de Dios, de igual manera que impera sobre la enfermedad.
En la epístola, San Pablo nos pinta un retrato conmovedor del verdadero apóstol de Cristo: entregado por entero a los demás, participa de la agonía de Jesús en su debilidad, pero al mismo tiempo, les comunica la fuerza del Resucitado de Pascua.

LECTURA DEL LIBRO DEL DEUTERONOMIO 5,12-15

Recuerda que fuiste esclavo de Egipto

Esto dice el Señor: Guarda el día del sábado santificándolo, como el Señor tu Dios te ha mandado. Durante seis días puedes trabajar y hacer tus tareas; pero el día séptimo es día de descanso dedicado al Señor tu Dio No haréis trabajo alguno, ni tú, ni tu hijo, ni tu hijo ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu buey, ni tu asno, ni  tu ganado, ni el forastero que resida en tus ciudades para que descansen como tú el esclavo y la esclava Recuerda que fuiste esclavo en Egipto y que te sacó de allí el Señor tu Dios con mano fuerte y con brazo extendido. Por eso te manda el Señor tu Dios guardar el día del sábado.

SALMO RESPONSORIAL

R/ Aclamad a Dios, nuestra fuerza.

Acompañad, tocad los panderos,
las cítaras templadas y las arpas
tocad la trompeta por la luna nueva
por la luna llena, que es nuestra fiesta.

Porque es una ley de Israel,
un precepto del Dios de Jacob,
una norma establecida para José,
al salir de la tierra de Egipto.

Oigo un lenguaje desconocido:
-Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta,
clamaste en la aflicción y te libré.

No tendrás un dios extraño
no adorarás un dios extranjero.
Yo soy el Señor Dios tuyo
que te saqué del país de Egipto.

LECTURA DE LA SEGUNDA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 4,6-11

La vida de Jesús se manifiesta en vuestra carne mortal

Hermanos: El Dios que dijo: «Brille la luz del seno de la tiniebla» ha brillado en nuestros corazones, para que nosotros iluminemos, dando a conocer la gloria de Dios, reflejada en Cristo. Este tesoro lo llevamos en "vasijas de barro, para que se vea que una fuerza extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.

EVANGELIO

Aleluya, aleluya. Jn 17, 17ba
Tu palabra, Señor, es la Verdad.
Conságranos en la verdad.
Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Marcos 2, 23--3, 6

El Hijo del Hombre es Señor también del sábado

El texto entre [ ] puede omitirse.

Un sábado atravesaba el Señor un sembrado, mientras andaban los discípulos iban arrancando espigas. Los fariseos le dijeron: oye, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?» Él les respondió- «¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre? Entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, Comió de los panes presentados, que sólo pueden comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros.» Y añadió «El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del Hombre señor también del sábado.» [ Entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre con parálisis en un brazo. Estaban al acecho, para ver si curaba en sábado y acusarlo... Jesús le dijo al que tenía la parálisis: «Levántate y ponte ahí en medio.» Y a ellos les preguntó: «¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?» Se quedaron callados. Echando en torno una mirada de ira y dolido de su obstinación, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.» Lo extendió y quedó restablecido. En cuanto salieron de la sinagoga, los fariseos se pusieron a planear con los herodianos el modo de acabar con él. ]

SEÑOR DEL SÁBADO

Dime, Señor, ¿por qué Marcos, Mateo, Lucas, repiten esta historia de espigas y de sábados, como si fuera el centro de todo tu evangelio? Quizá fuera importante para algunos judíos el no segar en sábado, pero... ¿para nosotros? ¡Cuando hemos conseguido no trabajar domingos, ni sábados... y el viernes está justo al caer!
Claro que los expertos nos dicen en sus notas que el texto escenifica cómo la Ley antigua -resumida en el sábado no tenía valor frente al Reino de Dios que Tú -Jesús- abrías. Y que los legalistas que veían la Ley tan al pie de la letra eran los enemigos: del pueblo al que oprimían y hasta del mismo Dios.
Pero escucha, Señor: ¿estaba superado el dedicar un día, de cada siete, a Dios? Porque los entendidos del Viejo Testamento nos dicen que el mandato de descansar un día era para que el hombre hiciera como Dios: que nos creó a su imagen y nos llamó a imitarle. Que el sábado era espejo del reflejo de Dios.
Te pregunto y parece que contestas, Señor: Claro que mi alianza es mejor que la antigua: pero también la Ley traía al hombre a Dios. Y tú, ¡extiende tu brazo! que está paralizado: y ama, como Yo amé, a todos tus hermanos. Y dedica el domingo a recordar que Yo -que con mi mano fuerte y mi brazo extendido liberé a los judíos- por Ti extendí mis brazos, clavados, en la cruz.