NOVENO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
El Señor no se
contenta con palabras, quiere que cumplamos su voluntad: sólo así nuestra vida se
edificará sobre la roca. Esto es lo que enseña el evangelio. Y es, al fin el mismo
lenguaje que ya empleaba Moisés al dirigirse al pueblo de Dios en el desierto. Con la
epístola de hoy comenzamos la lectura de la carta de San Pablo a los Romanos. Nos muestra
que no hemos sido salvados por la observancia de la antigua ley, sino por la fe en
Jesucristo, que nos redimió gratuitamente.
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LECTURA DEL LIBRO DEL DEUTERONOMIO 11, 18.26-28
Moisés habló al pueblo diciendo: «Metéos mis palabras en el corazón y en el alma, atadlas a la muñeca como un signo y ponedlas de señal en vuestra frente. Mirad: hoy os pongo delante maldición y bendición: la bendición, si escucháis los preceptos del Señor vuestro Dios que yo os mando hoy; la maldición, si no escucháis los preceptos del Señor vuestro Dios y os desviáis del camino que hoy os marco, yendo detrás de dioses extranjeros que no habíais conocido."
SALMO RESPONSORIAL 30
R/ Sé la roca de mi refugio, Señor.
A ti, Señor, me acojo:
no quede yo nunca defraudado
tú que eres justo, ponme a salvo;
inclina tu oído hacia mí
ven aprisa a librarme.
Sé la roca de mi refugio
un baluarte donde me salve
tú que eres mi roca y mi baluarte
por tu nombre dirígeme y guíame.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo
sálvame por tu misericordia.
Sed fuertes y valientes de corazón,
los que esperáis en el Señor.
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LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 3, 21-25a. 28
Hermanos: Ahora, la justicia de Dios, atestiguada por a Ley y los
Profetas, se ha manifestado Independientemente de la Ley. Por la fe en Jesucristo viene la
justicia e Dios a todos los que creen, sin distinción alguna. Pues todos pecaron y todos
están privados de la gloria de Dios, y son justificados gratuitamente por su gracia
mediante la redención de Cristo Jesús, a quien constituyó sacrificio de propiciación
mediante la fe en su sangre. Sostenemos, pues, que el hombre es justificado por la fe, sin
las obras de la Ley.
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Lectura del santo Evangelio según San Mateo 7,21-27
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No todo el que me
dice 'Señor, Señor' entrará en el Reino de los Cielos, sino el que cumple la voluntad
de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: 'Señor Señor, ¿no hemos
profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre
muchos milagros?' Yo entonces les declararé: Nunca os he conocido. Alejaos de mí,
malvados'. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel
hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se salieron los ríos,
soplaron os vientos y descargaron contra la casa, pero no se hundió, porque estaba
cimentada sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se
parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron
los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»
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