QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

El comienzo de la celebración nos sitúa inmediatamente ante Dios. La antífona nos invita a acudir a adorar «al Señor, creador nuestro». Nuestra plegaria se dirige hacia Aquel que <<creó el universo entero y estableció el continuo retorno de las estaciones>> (Pr. 5). Esta oración pudo proceder inicialmente de los labios de un pastor, cuyo pueblo estuviera abrumado por múltiples calamidades, pero contiene un valor universal, ya que el hombre de nuestro siglo XX nota su fragilidad en la misma proporción en que ve aumentar su dominio sobre los elementos. 
Las dos plegarias de la liturgia eucarística desarrollan el paralelismo existente entre el signo del pan y del vino, que se ofrecen en el altar, y el fruto de la recepción del sacramento. Como fueron creados «el pan y el vino para reparar nuestras fuerzas», así también el Cuerpo y la Sangre de Cristo nos dan nuevas energías. De igual manera que los hombres expresan su amistad sentándose a la misma mesa, así también el hecho de que seamos «partícipes de un mismo pan y un mismo cáliz» nos debe unir en Cristo. Pero la fraternidad cristiana no repliega sobre sí misma a la comunidad de fieles, sino que les abre hacia los demás para «fructificar con gozo en bien de la salvación de los hombres».


Antífona de Entrada

Entrad postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro, porque él es nuestro Dios.

Se dice «Gloria».

Oración Colecta

Oremos: vela, Señor, con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela siempre, ya que sólo en ti ha puesto toda su esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.


LECTURAS

Oímos el domingo pasado la vocación de Jeremías. Hoy nos narra el profeta Isaías de qué modo fue él mismo llamado por Dios. Así podemos comprender mejor la vocación de Pedro, Santiago y Juan, a quienes Jesús quiso convertir en pescadores de hombres. De este modo, los Apóstoles pasan a ocupar el puesto de los antiguos profetas.
San Pablo, siguiendo en su adoctrinamiento a los Corintios expone lo esencial de su misión de Apóstol, es decir, anunciar la resurrección de Cristo, de la que han sido testigos todos los Apóstoles.

LECTURA DEL LIBRO DE ISAÍAS 6, 1-2a.3-8

Aquí estoy, mándame

El año de la muerte del rey Ozías, vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: la orla de su manto llenaba el templo. Y vi serafines en pie junto a él. Y se gritaban uno a otro diciendo: "¡Santo, santo, santo, el Señor de los Ejércitos, la tierra está llena de su gloria!" Y temblaban las jambas de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los Ejércitos.» Y voló hacia mí uno de los serafines, con un ascua en la mano, que había cogido del altar con unas tenazas; la aplicó a mi boca y me dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado.» Entonces escuché la voz del Señor, que decía; «¿A quién mandaré? ¿Quién irá por mí?» Contesté: «Aquí estoy, mándame.»

SALMO RESPONSORIAL 137

R/ Delante de los ángeles tañeré para ti Señor.

Te doy gracias, Señor. de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario.

Daré gracias a tu nombre
por tu misericordia y tu lealtad.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor de mi alma.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.

Extiendes tu brazo y tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 15, 1-11

Esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído

El texto entre [ ] puede omitirse.
Hermanos: [ Os recuerdo el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado nuestra adhesión a la fe. Porque ] lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según los Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los Apóstoles, por último, como a un aborto, se me apareció también a mí.
[
Porque yo soy el menor de los Apóstoles, y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. ]
Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

EVANGELIO Mt. 4, 19

Aleluya, aleluya.
Venid a mí, --dice el Señor--
y os haré pescadores de hombres.
Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 5, 1-11

Dejándolo todo, lo siguieron

En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla: los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro y echad las redes para pescar.» Simón contestó: «Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes.» Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador." Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: «No temas: desde ahora. serás pescador de hombres.» Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Se dice «Credo».

Oración de los Fieles

Oremos hermanos y hermanas, al Padre del Unigénito, al Hijo del Dios eterno y al Espíritu, fuente de todo bien: Respondemos: Señor ten piedad.

Para la Iglesia inmaculada del Dios verdadero, extendida por todo el mundo, pidamos la plena riqueza del amor de Dios, roguemos al Señor.

Para los que gobiernan los pueblos y tienen en su mano el destino de los hombres, pidamos el Espíritu de justicia y el deseo de servir con dedicación a sus súbditos, roguemos al Señor.

Por los débiles que se ven oprimidos y por los justos que sufren persecución, oremos a Jesús, el Salvador, roguemos al Señor.

Para nosotros mismos, pidamos al Señor un temor filial, un amor ferviente, una vida feliz y una santa muerte, roguemos al Señor.

Dios nuestro de grandeza infinita, que has confiado a nuestros labios impuros y a nuestras fuerzas débiles la misión de proclamar el Evangelio, escucha las oraciones de tu familia y susténtanos con tu Espíritu, para que tu palabra sea acogida por los hombres con corazón generoso y abierto y dé fruto abundante en todo el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Oración sobre las Ofrendas

Señor, Dios nuestro, que has creado este pan y este vino para reparar nuestras fuerzas, concédenos que sean también para nosotros sacramento de eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio

La Iglesia unificada en el vínculo de la Trinidad

El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque quisiste reunir de nuevo,
por la sangre de tu Hijo
y la acción del Espíritu Santo,
a los hijos dispersos por el pecado;
y de este modo tu Iglesia,
unificada a imagen de tu unidad trinitaria,
aparece ante el mundo como cuerpo de Cristo y templo del Espíritu,
para alabanza de tu sabiduría infinita.
Por eso, unidos a los coros angélicos,
te aclamamos llenos de alegría:

Santo, Santo, Santo …

Antífona de la Comunión

Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Colmó el ansia de los sedientos y a los hambrientos los colmó de bienes.

Oración después de la Comunión

Oremos:
Oh Dios, que has querido hacernos partícipes de un mismo pan y de un mismo cáliz, concédenos vivir tan unidos a Cristo, que fructifiquemos con gozo en bien de la salvación de los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.


PESCADORES

Llama a unos colaboradores para que hagan comunidad con Él. Al llamado le es propuesta la tarea de ocuparse de otros hombres y 'mujeres para enseñarles una nueva forma de ver las cosas, a los hermanos, a Dios. La respuesta pide una vida en solidaridad: otra barca les ayuda en la pesca; trabajo constante: de noche y al amanecer; aceptación de Jesús como Señor: "rema mar adentro"; confiar en su palabra "por tú palabra, echaré las redes"; vivir en comunidad: los pescadores eran un grupo; ponerlo todo al servicio del reino: "dejándolo todo, lo siguieron".
La misión es dura y sólo desde el encuentro con Jesús, desde la escucha frecuente del "no temas", se puede aprender a ser discípulo y apóstol.