QUINTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

luz.jpg (5855 bytes)Jesús nos dice hoy: «Vosotros sois la sal de la tierra. Vosotros sois la luz del mundo». El fermento que los cristianos tienen que introducir en el mundo, el testimonio que han de dar, es el de la caridad para con el pobre, bien sea éste pobre de pan, de cultura o de amor. Esa era ya, según la primera lectura, la doctrina del Antiguo Testamento. San Pablo, al recordar a los fieles de Corinto su humilde condición, se presenta a sí mismo como un hombre carente de recursos humanos, mas lleno de la cruz de Jesús que anuncia a los hombres.

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Lectura del libro de Isaías 58, 7-10

ord5ax.jpg (7393 bytes)Esto dice el Señor: Parte tu pan con el hambriento hospeda a los pobres sin techo viste al que va desnudo, no te cierres a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, enseguida te brotará la carne sana, te abrirá comino la justicia, detrás irá la gloria del Señor Entonces clamarás al Señor y te responderá. Gritarás y te dirá: «Aquí estoy». Cuando destierres de ti la opresión, gesto amenazador y la maledicencia cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente brillará tu luz en las tinieblas . tu oscuridad se volverá mediodía.

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SALMO RESPONSORIAL

R/ El justo brilla en las tinieblas como una luz.

En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo
Dichoso el que se apiada y presta
y administra rectamente sus asuntos.

El justo jamás vacilará
su recuerdo será perpetuo.
No temerá las malas noticias
su corazón está firme en el Señor.

Su corazón está seguro, sin temor
reparte limosnas a los pobres
su caridad es constante, sin falta
y alzará la frente con dignidad.

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Lectura de la 1ª carta del apóstol San Pablo a los Corintios 2, 1-5

ord5bx.jpg (4580 bytes)Hermanos: Cuando vine a vosotros a anunciaros el testimonio de Dios no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre vosotros me precié de saber cosa alguna, sino a Jesucristo, y éste crucificado. Me presenté a vosotros débil y temeroso, mi palabra y mi predicación no fue con persuasiva sabiduría humana sino en la manifestación y el poder del Espíritu, para que vuestra fe no se apoye en la sabiduría de los hombres. sino en el poder de Dios.

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Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5 13-16

ord5x.jpg (4650 bytes)En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: "Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán? No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.
Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.»

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EL GUSTO DE VIVIR

Ord5kx.jpg (3110 bytes)¿Cómo puedes decir que somos sal y luz si tienes en cuenta la vida que llevamos?.
¿Cómo proclamar un proyecto tan atrevido en medio de nuestra insipidez y opacidad cotidianas?... Desconcertados por tus palabras buscamos cómo justificar que somos, pero tú no te cansas de decírnoslo, de ofrecernos cada mañana un puñado pequeño de sal nueva, de perderte con ella dentro de nosotros, y dejar que la palabra se haga sal, y compartir la sal de la sonrisa, y también la sal de nuestros temores, la sal de lo que amamos y la sal de que apenas sabemos hacerlo bien. La sal de nuestras resistencias y la preciosa sal del agradecimiento.
Pasarnos unos a otros esa sal de la tierra, la de los encuentros cotidianos, la compañera de esa pasión por todo lo que tiene que ver con la vida. La que nos hace gustarle en cada acontecimiento, la que nos va enseñando c6mo "saben" los suyos. Llevar su sal mezclada en todo animando todo, sin confundirse con nada... despertando en lo oculto el sabor escondido de las cosas. La sal del Evangelio que hace nuevos los alimentos que dan la fuerza para vivir.
Y acoger cada día esa luz que nos va creciendo por dentro, en ocasiones con un hilillo frágil, en otras como torrente desmedido contra la opacidad de nuestros muros, hasta esa ciudad iluminada que ya no podemos ocultar... Esa luz que se nos cuela por el entramado roto de nuestras vidas, que nos asalta inesperadamente desde los cuerpos más heridos, y embellece con sus lágrimas los rostros que visita.
Hoy mientras salía de la ciudad en un autobús repleto, una pareja joven que se quiere me hace sonreír y me vino la letra de aquella canción que dice: "En la boca llevo sabor a tí". Y siento que Tú también estás contento cuando nos miras, con ese gusto tuyo de vivir.
     (Mariola L. V.)

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