CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

La reunión dominical de los cristianos en tomo al altar es el anuncio y el signo de la gran reunión en el día del Señor de cuantos hayan creído en Jesucristo. La antífona de entrada nos orienta, por medio de una invocación suplicante, hacia ese día de júbilo y de acción de gracias. Mientras llega ese día, se nos recuerda en la oración inicial el programa del cristiano: «amar a Dios con todo el corazón y que nuestro amor se extienda, en consecuencia, a todos los hombres». Es conveniente insistir sobre la primacía de la adoración en nuestras vidas, sobre la prioridad que tiene en ellas el Dios vivo. En tanto en cuanto vivamos bajo la mirada de Dios y dentro de su amor, tendremos para con los demás hombres no sólo  benevolencia y buenos deseos, sino una «verdadera caridad», un amor conforme al mandamiento nuevo que nos legó Cristo. Todo hombre es mi hermano precisamente en Dios, nuestro Padre.
La antífona de comunión al poner en nuestros labios en el momento de recibir el Cuerpo de Cristo las Bienaventuranzas, nos dispone para esa humilde apertura hacia Dios y hacia los hombres. La Eucaristía, recibida en Semejante actitud, dilatará nuestra caridad haciéndola Progresar en la fe.


Antífona de Entrada

Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre los gentiles, daremos gracias a tu santo nombre, y alabarte será nuestra gloria.

Se dice «Gloria».

Oración Colecta

Oremos:
Concédenos, amarte con todo el corazón y, que nuestro amor, amar se extienda en consecuencia a todos los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.


Lecturas

La primera lectura recoge la vocación del profeta Jeremías, a quien el Señor no oculta que será presa de la hostilidad de muchos. Jesús encontraría parecida oposición dentro de su propio pueblo de Nazaret, pero esa repulsa suponía una liberación en la medida en que le impulsaba a llevar a otros la Buena Nueva.
San Pablo, después de haber recordado a los cristianos el pasado domingo que eran un solo cuerpo en Cristo, fueran cuales fueran sus funciones, les dice hoy que la caridad es la ley de la vida común.

LECTURA DEL LIBRO DE JEREMÍAS 1, 4-5.17-19

Te nombraré profeta de los gentiles

En los días de Josías, recibí esta palabra del Señor: «Antes de formarte en el vientre te escogí, antes de que salieras del seno materno, te consagré: Te nombré profeta de los gentiles. Tú cíñete los lomos, ponte en pie y diles lo que yo te mando. No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos. Mira: yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo; lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte, --oráculo del Señor--.

SALMO RESPONSORIAL 70

R/ Mi boca anunciará tu salvación.

A ti Señor, me acojo:
no quede yo derrotado para siempre;
tú que eres justo, líbrame y ponme a salvo
inclina a mí tu oído, y sálvame.

Sé tú mi roca de refugio,
el alcázar donde me salve,
porque mi peña y mi alcázar eres tú,
Dios mío, líbrame de la mano perversa.

Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza
y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
En el vientre materno ya me apoyaba en ti,
en el seno, tú me sostenías.

Mi boca contará tu auxilio,
y todo el día tu salvación.
Dios mío, me instruiste desde mi juventud,
y hasta hoy relato tus maravillas.

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 12, 31--13, 13

Quedan la fe, la esperanza, el amor; pero lo más grande es el amor

Hermanos: [ Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino mejor.
Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles - si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de predicción y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas- si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor de nada me sirve.
]
El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal, no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin limites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca. ¿El don de predicar?--se acabará. ¿El don de lenguas? --enmudecerá. ¿El saber? --se acabará. Porque inmaduro es nuestro saber e inmaduro nuestro predicar; pero cuando venga la madurez, lo inmaduro se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre, acabé con las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo de adivinar; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora inmaduro, entonces podré conocer como Dios me conoce. En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.

EVANGELIO Lc 4 18-19

Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado a dar la Buena Noticia,
a proclamar la liberación a los cautivos.
Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 4, 2í-30

Jesús, como Elías y Eliseo, no es enviado sólo a los judíos

En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga: "Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír." Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: "¿No es éste el hijo de José?". Y Jesús les dijo: "Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti Mismo": haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún." Y añadió: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra.»| Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del Profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio. Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Se dice «Credo».

Oración de los Fieles

Invoquemos hermanos, con corazón unánime y plegaria ferviente, a Dios Padre, fuente y origen de todo bien: Respondemos a cada petición: Te rogamos Señor, óyenos.

Por la santa Iglesia, reunida aquí en el nombre del Señor y extendida por todo el mundo, roguemos al Señor.

Por nuestro pueblo, por su prosperidad y por todos los que en él habitan, roguemos al Señor.

Por los que están de viaje, por los enfermos y prisioneros, por los pobres y todos los que sufren, roguemos al Señor.

Por nuestros hermanos difuntos, para que Dios los reciba en su Reino de luz y felicidad, roguemos al Señor.

Dios nuestro, que en el profeta acogido por los extranjeros y rechazado en su tierra natal, manifiestas el drama de la humanidad que acoge o rechaza tu salvación, escucha nuestras oraciones y haz que nunca falten en la Iglesia misioneros que, llenos de audacia, proclamen con valentía el Evangelio.
Amén.

Oración sobre las Ofrendas

Presentamos, Señor, estas ofrendas en tu altar como signo de nuestra servidumbre; concédenos que, al ser aceptadas por ti, se conviertan para tu pueblo en sacramento de vida y redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio
El día del Señor

El Señor esté con ustedes.
Y con tu Espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo bendecirte y darte gracias,
Padre Santo, fuente de la verdad y de la vida,
porque nos has convocado en tu casa en este día de fiesta.
Hoy, tu familia reunida en la escucha de tu Palabra
y en la comunión del pan único y partido,
celebra el memorial del Señor resucitado,
mientras espera el domingo sin ocaso
en el que la humanidad entera entrará en tu descanso.
Entonces contemplaremos tu rostro
y alabaremos por siempre tu misericordia.
Con esta gozosa esperanza,
y unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos unánimes el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo …

Antífona de la Comunión

Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, sálvame por tu misericordia. Señor, que no me avergüence de haberte invocado.

Oración después de la Comunión

Reanimados por estos dones de nuestra salvación, te suplicamos, Señor, que el pan de vida eterna nos haga crecer continuamente en la fe verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.


LA MISIÓN

Jesús presenta su misión a partir de un texto del profeta Isaías (Is. 61,1-2 y 58,ó), del que hablamos el domingo pasado, y de otros dos pasajes del Antiguo Testamento: Elías (I Re 17,1-9) y Eliseo (2 Re 5,1-14), sobre el que reflexionamos este domingo. A partir de estos pasajes del Antiguo Testamento, los primeros cristianos comprendieron por qué el mensaje de Jesús y sus signos habían sido mejor acogidos por los paganos que por su propio pueblo, Israel: lo mismo ocurrió con los profetas del pasado. El pasaje es, en cierto sentido, una síntesis de todo el evangelio: Jesús y su mensaje Irán experimentando un rechazo cada vez mayor en Israel.
Y no es un hecho del pasado: hoy la figura de. Jesús de Nazaret suscita reacciones de todas clases. Habrá que reflexionar, a partir de este texto, qué hemos hecho con la figura y el mensaje de Jesús.