TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

El domingo es el  día del Señor, «día de alegría y júbilo (Sal 117, 24). El júbilo pascual del domingo resuena en la antífona de entrada, que invita a la tierra entera a Cantar al Señor un cántico nuevo, y se Prolonga en la oración después de la Comunión, en la que Pedimos a Dios la gracia de que «nos alegremos siempre» Por la vida nueva, que hemos alcanzado de Él en Jesucristo).
El Señor Jesús, que se encuentra en lo más íntimo de nuestra admiración, es el medio vital sin el cual nos seríamos capaces de hallar un camino conforme a lo que Dios espera  de nosotros. Por eso, imploramos del Padre la gracia de vivir «en nombre de su Hijo predilecto», es decir, bajo su impulso, en su luz, en unión con Él, como los sarmientos  están unidos a la vid. De este modo, no sólo daremos «frutos en abundancia», sino que éstos serán de calidad. Conviene, por tanto, que comprendamos la invitación de la  antífona de  la comunión: «Contemplad al Señor y quedaréis radiantes». La Iglesia ha tenido siempre especial predilección por Cantar este salmo durante la procesión de comunión: «Acerquémonos juntos al Señor a recibir su Cuerpo y su Sangre. Por obra de este manjar y de esta bebida, brillamos con su luz» (San Agustín).


Antífona de Entrada

Cantad al Señor un cántico nuevo; cantad al Señor toda la tierra. Honor y majestad le preceden, fuerza y están en su templo.

Se dice «Gloria».

Oración Colecta

Oremos: Dios todopoderoso y eterno: ayúdanos a llevar una vida, según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. Que vive y reina...
Amén.


LECTURAS

San Lucas expone, en primer lugar, el método que ha seguido para componer su evangelio, y luego nos muestra a Jesús explicando la Escritura en la sinagoga de Nazaret. Ahora bien, como indica la primera lectura, esa proclamación de la palabra de Dios había sido comenzada por el escriba Esdras cinco siglos antes de Cristo.
San Pablo, solícito por hacer comprender a los cristianos la diversidad de servicios en la Iglesia y la unicidad del influjo que procede de Cristo, acude a la parábola del cuerpo y los miembros, para concluir: "Vosotros sois el cuerpo de Cristo".


LECTURA DEL LIBRO DE NEHEMIAS 8, 2-4a.5-6.8-10

Leyeron el libro de la ley y todo el pueblo estaba atento

En aquellos días, Esdras, el sacerdote, trajo el libro a la asamblea de hombres y mujeres y de todos los que podían comprender. Era el día primero del mes séptimo. Leyó el libro en la plaza que hay ante la puerta del agua, desde el amanecer hasta el mediodía, en presencia de hombres, mujeres y de los que podían comprender; y todo el pueblo estaba atento al libro de la ley. Esdras, el sacerdote, estaba de pie sobre un estrado de madera, que habían hecho para el caso. Esdras abrió el libro a vista del pueblo, pues los dominaba a todos, y cuando lo abrió, el pueblo entero se puso en pie. Esdras pronunció la bendición del Señor Dios grande y el pueblo entero, alzando las manos, respondió: «Amén, Amén»; se inclinó y se postró rostro a tierra ante el Señor. Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura. Nehemías, el Gobernador, Esdras, el sacerdote v letrado, y los levitas que enseñaban al pueblo decían al pueblo entero: "Hoy es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis." (porque el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la ley.) Y añadieron: «Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad porciones a quien no tiene preparado, pues es un día consagrado a nuestro Dios. No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.»

SALMO RESPONSORIAL 18

R/ Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida

y da luz a los ojos.

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.

Que te agraden las palabras de mi boca
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón
Señor, roca mía. redentor mío.

LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 12, 12-30

Vosotros sois el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro

El texto entre [ ] puede omitirse.

Hermanos: Lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu.
El cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo.

[
Si el pie dijera: «no soy mano, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el oído dijera: «No soy ojo, luego no formo parte del cuerpo», ¿dejaría por eso de ser parte del cuerpo? Si el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo oiría? Si el cuerpo entero fuera oído, ¿cómo olería? Pues bien, Dios distribuyó el cuerpo y cada uno de los miembros como él quiso. Si todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo? Los miembros son muchos, es verdad, pero el cuerpo es uno solo. El ojo no puede decir a la mano: «no te necesito»; y la cabeza no puede decir a los pies: «no os necesito». Más aún, los miembros que parecen más débiles son más necesarios. Los que nos parecen despreciables, los apreciamos más. Los menos decentes, los tratamos con más decoro. Porque los miembros más decentes no lo necesitan. Ahora bien, Dios organizó los miembros del cuerpo dando mayor honor a los más necesitados. Así no hay divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se preocupan unos de otros. Cuando un miembro sufre, todos sufren con él; cuando un miembro es honrado, todos le felicitan. ] Vosotros sois el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro.
[
Y Dios os ha distribuido en la Iglesia: en el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas, en el tercero los maestros, después vienen los milagros, luego el don de curar, la beneficencia, el gobierno, la diversidad de lenguas, el don de interpretarlas. ¿Acaso son todos apóstoles?, ¿o todos son profetas?, ¿o todos maestros?, ¿o hacen todos milagros?, ¿tienen todos don para curar? ¿hablan todos en lenguas o todos las interpretan? ]

EVANGELIO. Lc 4, 18-19
Aleluya, aleluya
El Señor me ha enviado a dar la Buena Noticia,
a proclamar la liberación a los cautivos.
Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1, 1-4; 4,14-21

Hoy se cumple la Escritura

Ilustre Teófilo: Muchos han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la Palabra. Yo también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido.
En aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea, con la fuerza del Espíritu; y su fama se extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan. Fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el Libro del Profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:
"El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido.
Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad y a los ciegos, la vista.
Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor.»
Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba, v se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: «Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»

Se dice «Credo».

Oración de los Fieles

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso en cuyas manos está el destino del universo, y pidámosle confiadamente que escuche las oraciones de su pueblo: Respondemos: Escúchanos, Señor.

Por la santa Iglesia de Dios, para que busque cada día con mayor afán el rostro de su Señor, y sus fieles se esfuercen en purificarse de todas sus faltas y pecados, roguemos al Señor.

Por los que gobiernan las naciones, para que trabajen con interés y constancia por la paz y el bienestar de sus súbditos, a fin de que reine entre los pueblos la justicia y la paz, roguemos al Señor.

Por los enfermos, los encarcelados y por todos los que sufren, para que Dios, Padre de misericordia, venga en auxilio de sus males, roguemos al Señor.

Por todos los que estamos aquí reunidos, para que el Señor nos conceda perseverar en la fe y progresar en el mutuo amor, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Dios nuestro, que has enviado a tu Hijo, rey y profeta, para anunciar el Evangelio a los pobres, la libertad a los cautivos y a los ciegos la vista, escucha nuestras súplicas y haz que tu palabra resuene con fuerza en el mundo, y a nosotros nos transforme en instrumentos eficaces de libertad y salvación para todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Oración sobre las Ofrendas

Señor, recibe con bondad nuestros dones, y al santificar para nuestro bien, haz que lleguen a ser para nosotros dones de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio

Cristo, huésped y peregrino en medio de nosotros

El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo darte gracias Señor,
Padre santo, Dios de la alianza y de la paz,
porque Tú llamaste a Abrahán
y le mandaste salir de su tierra
para constituirlo padre de todas las naciones;
Tú suscitaste a Moisés para librar a tu pueblo
y guiarlo a la tierra de promisión;
tú, en la etapa final de la historia,
has enviado a tu Hijo como huésped
y peregrino en medio de nosotros
para redimirnos del pecado y de la muerte;
y has derramado el Espíritu,
para hacer de todas las naciones
un solo pueblo nuevo que tiene como meta, tu reino;
como estado, la libertad de tus hijos;
y, como ley, el precepto del amor.
Por estos dones de tu benevolencia,
unidos a los ángeles y a los santos,
cantamos con gozo el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo …

Antífona de la Comunión

Contemplad al Señor y quedaréis radiantes; vuestro rostro no se avergonzará.

Oración después de la Comunión

Oremos:
Dios todopoderoso; te pedimos que cuantos hemos alcanzado la gracia de vivir una vida nueva, nos alegremos siempre de este don admirable que nos haces. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.


LA BUENA NOTICIA

Con el discurso programático en la sinagoga de Nazaret, Jesús proclama la Buena Noticia que trae: "EI Espíritu está sobre mí". Su Buena Noticia es anuncio de libertad, no de opresión, de luz y de gracia, no de resignación y desigualdades. Es liberación de toda servidumbre: de las servidumbres interiores que nos hacen ciegos y egoístas. De las servidumbres externas que deshumanizan y dificultan vivir el evangelio: la injusticia, la miseria, la violencia, el poder... Es "año de gracia", de reconciliación, de perdón mutuo.
Y esta Buena Noticia se ha cumplido HOY. Se ha dado un vuelco a la historia en Jesús, nuestro Mesías revestido del Espíritu.
A esta misión son convocados HOY todos los oyentes de la Palabra. La causa de los pobres, que fue la de Jesucristo, es nuestra causa común.