El
evangelio describe el encuentro de Jesús tras su bautismo, con los que iban a
ser sus primeros discípulos: Juan, Andrés y Pedro. La lectura del Antiguo
Testamento recuerda, por su parte, el primer llamamiento hecho por el Señor a
Samuel, cuando éste era aún muy joven. Se reanuda hoy la lectura de la primera
carta de San Pablo a los Corintios, cuyo comienzo leíamos el año pasado. El
Apóstol con el fin de poner en guardia a los fieles de Cristo contra la
licencia de la gran ciudad pagana, les recuerda que sus cuerpos son miembros de
Cristo y templo del Espíritu Santo.
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LECTURA DEL LIBRO PRIMERO DE SAMUEL 3, 3b-10.19
Habla, Señor, que tu siervo escucha
En aquellos días, Samuel estaba acostado en el templo, donde estaba el arca
de Dios. El Señor llamó a Samuel y él respondió: "Aquí estoy".
Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy; vengo porque me has
llamado.» Respondió Elí: "No te he llamado; vuelve a acostarte."
Samuel volvió a acostarse. Volvió a llamar el Señor a Samuel. El se levantó
v fue a donde estaba Elí y le dijo: "Aquí estoy, vengo porque me has
llamado."; Respondió Elí: «No te he llamado; vuelve a acostarte.»
Aún no conocía Samuel al Señor, pues no le había sido revelada la palabra
del Señor.
Por tercera vez llamó el Señor a Samuel y él se fue a donde estaba Elí y le
dijo: "Aquí estoy; vengo porque me has llamado." Elí comprendió que
era el Señor quien llamaba al muchacho v dijo a Samuel: "Anda, acuéstate;
y si te llama alguien responde: Habla, Señor que tu siervo te escucha. Samuel
fue y se acostó en su sitio. El Señor se presentó y le llamó como antes:
«¡Samuel, Samuel!» Él respondió: «Habla, Señor, que tu siervo te
escucha.»Samuel crecía, Dios estaba con él, y ninguna de sus palabras dejó
de cumplirse.
SALMO RESPONSORIAL 39
R/ Aquí estoy, para hacer tu voluntad.
Yo esperaba con ansia al Señor,
El se inclinó y escuchó mi grito,
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios.
Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y en cambio me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: «Aquí estoy
-como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad.»
Dios mío, lo quiero
y llevo tu ley en las entrañas.
He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios,
Señor, tú lo sabes.
LECTURA DE LA PRIMERA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS CORINTIOS 6, 13c-15ª. 17-20
Vuestros cuerpos son miembros de Cristo
Hermanos: El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el
Señor para el cuerpo. Dios, con su poder resucitó al Señor y nos resucitará
también, a nosotros. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?
El que se une al Señor es un espíritu con él. Huid de la fornicación.
Cualquier pecado que cometa el hombre, queda fuera de su cuerpo. Pero el que
fornica, peca en su propio cuerpo.
¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo? Él
habita en vosotros porque lo habéis recibido de Dios. No os poseéis en
propiedad, porque os han comprado pagando un precio por vosotros. Por tanto
¡glorificad a Dios con vuestro cuerpo!
EVANGELIO
Aleluya, aleluya. Jn 1, 41.17
Hemos encontrado al Mesías, al Cristo.
La gracia y la verdad nos han llegado por Él. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según San Juan 1 35-42
Vieron dónde vivía y se quedaron con él
En aquel tiempo estaba Juan con dos de sus discípulos y fijándose en Jesús
que pasaba, dijo: «Este es el cordero de Dios.» Los dos discípulos oyeron sus
palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y al ver que lo seguían, les
preguntó: «¿Qué buscáis?» Ellos le contestaron: "Rabí (que significa
Maestro), ¿dónde vives?". Él les dijo: «Venid y lo veréis.» Entonces
fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las
cuatro de la tarde.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y
siguieron a Jesús; encontró primero a su hermano Simón y le dijo: «Hemos
encontrado al Mesías (que significa Cristo).» Y lo llevó a Jesús. Jesús se
le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te
llamarás Cefas (que significa Pedro)».
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El texto de hoy contiene
datos que nos pueden llevar a recordar y a actualizar nuestra vocación
cristiana : el testimonio generoso de Juan Bautista , de Andrés y
de el otro discípulo sobre Jesús nos recuerdan a los hombres y mujeres que
encontramos en nuestro camino y que son capaces de transmitirnos el
descubrimiento de ser seguidor de Jesús con tanta fuerza que nos impele a
encontrarnos también nosotros con Él.
La experiencia personal,
la necesidad de ir para ver, de ver para dejarse encontrar, de aceptar el riesgo
que implica la confianza.
Por último la decisión de seguir a Jesús. Decisión personal e
intransferible. " Y se quedaron con Él."
La pregunta de Jesús es enormemente actual :
¿Qué buscáis ?