Domingo Segundo del Tiempo Ordinario

 La primera oración de esta misa, que se hace eco de la antífona de entrada, celebra el  dominio soberano de Dios «que gobierna a un tiempo cielo y tierra». Es evidente que Dios no tiene necesidad alguna de nuestra alabanza, y, con todo, es El mismo quien nos inspira para que le demos gracias: «Aunque nuestras bendiciones no le enriquecen, pero nos sirven de salvación».
Las otras dos oraciones, unidas íntimamente con la celebran ión de la Eucaristía, nos ofrecen una enseñanza de gran profundidad sobre este misterio. La oración sobre las ofrendas nos recuerda que el convite del Señor es un «memorial del sacrificio de Cristo» y que actualiza «la obra de nuestra Redención». Cada vez que celebramos la misa, revivimos la Pascua de Cristo, conforme lo expresa la misma aclamación que sigue a la consagración del pan y el vino. La oración después de la comunión precisa que el fruto de la Eucaristía consiste, ante todo, en la unidad de cuantos han participado en ella. El pan de Cristo, fraccionado por el
sacerdote y distribuido entre los hermanos, debe hacer de los cristianos un solo cuerpo que viva de un mismo amor. La mesa dispuesta es la del Dios-Amor. El sacramento del amor de nuestro Dios es para nosotros «el signo de la unidad y el lazo de la caridad» (San Agustín).


Antífona de Entrada

Que se postre ante ti, oh Dios, la tierra entera; que toquen en tu amor, que toquen para tu nombre.

Se dice «Gloria».

Oración Colecta

Oremos: Dios todopoderoso que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

ordi2d.jpg (3756 bytes)LECTURAS

El evangelio relata el testimonio que Juan dio de Jesús, luego de haberle bautizado: es el Elegido de Dios. También la lectura profética nos presenta, por su parte, al misterioso Siervo de Yahveh, que fue elegido por el Señor para ser «luz de las naciones». Hoy comenzamos la lectura de la primera Carta de San Pablo a los Corintios. Pablo insiste en ella sobre el carácter divino de su vocación al apostolado y recuerda a los cristianos que también ellos han sido llamados en Cristo.

line2.gif (403 bytes)

Lectura del Libro de Isaías 46, 3.5-6

«Tú eres mi siervo (Israel) de quien estoy orgulloso.» Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel,--tanto me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza--: Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.

line2.gif (403 bytes)

SALMO RESPONSORIAL 39

R/ Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Yo esperaba con ansia al Señor:
él se inclinó y escuchó mi grito;
me puso en la boca un cántico nuevo,
un himno a nuestro Dios.

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas
y en cambio me abriste el oído
no pides sacrificio expiatorio
entonces yo digo: «Aquí estoy".

Como está escrito en mi libro:
«para hacer tu voluntad».
Dios mío, lo quiero
y llevo tu ley en las entrañas.

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes.

line2.gif (403 bytes)

ord2bx.jpg (5872 bytes)Lectura de la 1ª Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 1, 1-3

Yo, Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo, por voluntad de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Jesucristo, al pueblo santo que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo Señor nuestro y de ellos. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros.

line2.gif (403 bytes)

Lectura del santo Evangelio según San Juan 1 29-34

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquél de quien yo dije: Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel. Y Juan dio testimonio diciendo: «He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que ha de bautizar con Espíritu Santo. Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.

line2.gif (403 bytes)

Se dice «Credo».

Oración de los Fieles

Hermanos, oremos al Señor y pidámosle que escuche compasivamente nuestras plegarias. Contestemos: Te rogamos, Señor, óyenos.

Por la santa Iglesia de Dios, para que Dios nuestro Señor le conceda la paz y la unidad y la proteja en todo el mundo, roguemos al Señor.

Por los gobernantes de nuestra patria y de todas las naciones, para que Dios nuestro Señor dirija sus pensamientos y decisiones hacia una paz verdadera, roguemos al Señor.

Por los que están en camino de conversión y por los que se preparan a recibir el bautismo, para que Dios nuestro Señor les abra la puerta de su misericordia y les dé parte en la vida nueva de Cristo Jesús, roguemos al Señor.

Por nuestros familiares y amigos que no están ahora aquí con nosotros, para que Dios nuestro Señor escuche sus oraciones y lleve a realidad sus deseos, roguemos al Señor.

Dios nuestro, que, en la hora de la cruz invitaste a la humanidad a unirse a Cristo, esposo y Señor, escucha nuestras oraciones y haz que la Iglesia experimente en el convite dominical la fuerza transformadora del amor de Cristo, y sepa pregustar en este convite la esperanza alegre de las bodas eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor, participar dignamente de estos santos misterios, pues cada vez que celebramos este memorial del sacrificio de Cristo, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio
El misterio de la salvación


El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, compadecido del extravío del género humano,
quiso nacer de la Virgen; sufriendo la cruz,
nos libró de eterna muerte, y, resucitando, nos dio vida eterna.
Por eso,
con los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo…

Antífona de la Comunión

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en Él.

Oración después de la Comunión

Oremos:
Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad para que alimentados del mismo pan del cielo, permanezcamos siempre unidos por el mismo amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

line2.gif (403 bytes)

ESTE ES

ord2cx.jpg (4652 bytes) Juan, que en tiempo de adviento fue eje central de la revelación de Dios, como "el que da paso", "el anunciador", hoy retoma su puesto en la liturgia dominical como "el que da fe", "el testificador". El que estaba anunciado, llega, está con vosotros; es este.
Pero el bautista no se limita aquí a reconocer a la persona sino que nos anticipa su misión: es el Cordero de Dios.
La imagen del Cordero es muy reconocida en la revelación bíblica; es el cordero Pascual (Ex. 12) cuya sangre va a salvar a un pueblo, es el cordero que se inmola vicaria mente (Lev. 16), o el que es anunciado por Isaías en el canto del Siervo de Yahweh.
La salvación del hombre pasa por el que acaba de llegar, por Jesús; pero esta salvación lleva incorporada una inmolación, un sacrificio, una muerte. El Hijo de Dios ha llegado, pero solo su cuerpo entregado y su sangre derramada librarán al hombre de sus esclavitudes y de su muerte. El Cordero es nuestra última posibilidad de salvaci6n, su muerte y su resurrección nuestra fuente y esperanza de vida.    (Joaquín Pérez Mínguez)

line2.gif (403 bytes)