VIGÉSIMO OCTAVO DOMINGO
El
Antiguo Testamento había comprendido que el buscar la sabiduría constituye la
mejor cualidad del hombre. Para nosotros, la Sabiduría tiene un nombre:
Jesucristo. Por eso, Jesús es el único que puede exigir a un hombre que lo
deje todo por seguirle como lo hace en el evangelio. Además, El es el único
que puede dar la fuerza necesaria para responder a su llamamiento.
La segunda lectura nos revela hasta qué punto puede ser eficaz ese llamamiento:
la palabra de Dios es una fuerza viva, una y un atractivo al mismo tiempo, que
penetra hasta lo profundo del alma.
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Antífona de Entrada
Si
llevas cuenta de los delitos, Señor, ¿quién podrá resistir? Pero de ti
procede el perdón y así infundes respeto.
Se dice «Gloria».
Oración Colecta
Oremos:
Te
pedimos, Señor, que tu gracia continuamente nos preceda y acompañe, de manera
que estemos dispuestos a obrar siempre el bien. Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Primera Lectura
En comparación con la sabiduría, tuve en nada la riqueza
Lectura del libro de la Sabiduría
7, 7-11
Supliqué y se me concedió la prudencia, invoqué y vino a mí
un espíritu de sabiduría.
La preferí a los cetros y a los tronos, y en su comparación tuve en nada la
riqueza.
No le equiparé la piedra más preciosa, porque todo el oro a su lado es un poco
de arena y junto a ella
la plata vale lo que el barro.
La preferí a la salud y a la belleza, me propuse tenerla por luz, porque su
resplandor no tiene ocaso.
Todos los bienes juntos me vinieron con ella, había en sus manos riquezas
incontables.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial salmo 89
R/ Sácianos de tu
misericordia, v toda nuestra vida será alegría v júbilo.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos
un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta
cuándo?
Ten compasión de tus
siervos.
Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo
danos alegría por los días en que nos afligiste
por los anos en que sufrimos desdichas.
Que tus siervos vean tu acción
y sus hijos tu gloria.
Baje a nosotros la bondad del Señor
y haga prósperas las obras de nuestras manos.
Seg
unda Lectura
La palabra de Dios descubre los pensamientos e intenciones del corazón
Lectura de la carta a los Hebreos
4, 12-13
La palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de
doble filo, penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu,
coyunturas y tuétanos. Juzga os deseos e intenciones del corazón. Nada se
oculta todo esta patente y descubierto a los ojos de Aquel a quien hemos de
rendir cuentas.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres en el espíritu
porque de ellos es el Reino de los cielos
Aleluya.
Evangelio
Ve y vende lo que tienes y sígueme
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
10, 17-30
Gloria a ti, Señor.
El
texto entre [ ] puede omitirse.
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó
uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿que haré para
heredar la vida eterna».
Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que
Dios. Ya sabes los mandamientos no matarás? no cometerás adulterio, no robarás,
no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.» El
replicó: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.» Jesús se le quedó
mirando con cariño y le dijo: «Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes,
da el dinero a los pobres --así tendrás un tesoro en el cielo--, y luego sígueme.»
A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy
rico. Jesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va
a ser a los ricos entrar en el Reino de Dios!» Los discípulos se extrañaron
de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el
Reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero ! Más fácil le es a un
camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de Dios.»
Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» Jesús
se les quedó mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios.
Dios lo puede todo.»
[ Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos
dejado todo y te hemos seguido.» Jesús dijo: «Os aseguro, que quien deje
casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por
el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más --casas y
hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones--, y en la
edad futura vida eterna. ]
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice «Credo».
Oración de los Fieles
Llenos de confianza en el Señor, oremos, hermanos y hermanas, por todos los
hombres y por todas sus necesidades.
Respondemos a cada petición: Te rogamos, Padre, escúchanos.
Para que Dios conceda el espíritu de paciencia y de caridad a los cristianos
perseguidos por su nombre y los ayude a ser testigos fieles y verídicos de su
Evangelio, roguemos al Señor.
Para que Dios conceda prudencia a los gobernantes y honradez a todos los
ciudadanos a fin de que se mantengan la armonía y la justicia en la sociedad,
roguemos al Señor.
Para que el Señor, el único que puede hacer prosperar el trabajo del hombre,
bendiga los esfuerzos de los trabajadores y haga que la tierra dé frutos
abundantes para todos, roguemos al Señor.
Para que Dios no permita que en la hora de nuestra muerte, desesperados y sin
acordarnos de él nos sintamos como arrancados de este mundo, sino que,
confiados y con una gran paz, lleguemos a la feliz vida eterna, roguemos al
Señor.
Dios nuestro, que juzgas las intenciones y los pensamientos del corazón humano
y vez claramente todo lo que has creado, escucha nuestras oraciones y atraviesa
nuestros corazones con la espada de doble filo de tu palabra, para que,
iluminados por tu sabiduría, valoremos rectamente las cosas terrenas y las
eternas y, libres de la seducción de las riquezas, recibamos el ciento por uno
y la vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Oración sobre las Ofrendas
Con
estas ofrendas, Señor, recibe las súplicas de tus hijos, para que está
eucaristía celebrada con amor nos lleve a la gloria del cielo. Por Jesucristo.
Amén.
Prefacio
Prendas de la Pascua eterna
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias
siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
En ti vivimos, nos movemos y existimos;
y, todavía peregrinos en este mundo,
no
sólo experimentamos
las pruebas cotidianas de tu amor,
sino que poseemos ya, en
prenda, la vida futura,
pues esperamos gozar de la pascua eterna,
porque tenemos las primicias del Espíritu,
que resucitó a Jesús de
entre los muertos.
Por eso, Señor,
te damos gracias
y proclamamos tu grandeza,
cantando con los ángeles.
Santo, Santo, Santo…
Antífona de la Comunión
Los
ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Dios soberano, te
pedimos humildemente que, así como nos alimentas con el Cuerpo y la Sangre de
tu Hijo, nos hagas participar de su naturaleza divina. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
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LA MIRADA DE JESÚS
Jesús va de camino a Jerusalén y sigue instruyendo a sus discípulos. Esta
vez habla sobre las riquezas. Nos habla. Pero, además, Jesús mira.. Por tres
veces alude Marcos a su mirada. Mira con afecto al hombre a la hora de pedirle
lo que le faltaba (v.21). Mira con profundidad a su alrededor al pronunciar la
sentencia sobre los ricos (v. 23). Mira con benevolencia a los discípulos
para infundirles tranquilidad y les dice que para dios nada hay imposible
(v.27), ni siquiera que el animal más grande entre por el agujero más
pequeño.![]()