VIGÉSIMO QUINTO DOMINGO
 
Jesús continúa en el evangelio profetizando su pasión, y la Primera lectura nos prepara para ese anuncio. También da Jesús a sus discípulos una lección de humildad y servicio: el cristiano tiene que hacerse servidor de sus hermanos, comenzando por los más insignificantes, los niños. Servir al niño, igual que hacerlo con el pobre, es servir a Cristo. Santiago traza, en la epístola, un admirable cuadro de la vida social, fundada sobre la justicia y la paz, pero, por desgracia, asolada por las guerras, que nacen de la codicia.  

Antífona de Entrada

Yo soy la salvación del pueblo, dice el Señor. Cuando me llamen desde el peligro, yo les escucharé, y seré para siempre su Señor

  Se dice «Gloria»

Oración Colecta


Oremos:
Oh Dios, que has puesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo; concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo

Amén.

Primera Lectura
Condenemos al justo a una muerte ignominiosa


Lectura del libro de la Sabiduría 2, 12. 17-20

Lo condenaremos a muerte ignominiosa 

(Dijeron los malos): Acechemos al justo, que nos resulta incómodo: se opone a nuestras acciones, nos echa en cara nuestros pecados, nos reprende nuestra educación errada; declara que conoce a Dios y se da el nombre de hijo del Señor; es un reproche para nuestras ideas y sólo verlo da grima; lleva una vida distinta de los demás y su conducta es diferente; nos considera de mala ley ,y se aparta de nuestras sendas como si fueran impuras; declara dichoso el fin de los justos y se gloría de tener por padre a Dios. Veamos si sus palabras son verdaderas, comprobando el desenlace de su vida. Si es el justo hijo de Dios, lo auxiliará, v lo librará del poder de sus enemigos; lo someteremos a la prueba de la afrenta y la tortura, para comprobar su moderación y apreciar su paciencia; lo condenaremos a muerte ignominiosa, pues dice que hay quien se ocupa de él.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial  53

R/ El Señor sostiene mi vida.

Oh Dios, sálvame por tu nombre,
sal por mí con tu poder.
Oh Dios, escucha mi súplica,
atiende a mis palabras.

Porque unos insolentes se alzan contra mí,
y hombres violentos me persiguen a muerte
sin tener presente a Dios.
Pero Dios es mi auxilio,
el Señor sostiene mi vida.

Te ofreceré un sacrificio voluntario
dando gracias a tu nombre que es bueno.

Segunda Lectura
Los pacíficos siembran la paz y cosechan frutos de justicia


Lectura de la carta del apóstol Santiago 3, 16-18;4, 1-3

Hermanos: Donde hay envidias y peleas, hay desorden
y toda clase de males. La sabiduría que viene de arriba, ante todo es pura, y, además, es amante de la paz, com­prensiva, dócil, llena de misericordia y buenas obras, constante, sincera. Los que procuran la paz están sembrando la paz; y su fruto es la justicia.
¿De dónde salen las luchas y los conflictos entre vosotros? ¿No es acaso de los deseos de placer que combaten en vuestro cuerpo? Codiciáis lo que no podéis
tener y acabáis asesinando. Ambicionáis algo v no po­déis alcanzarlo‑ así que lucháis y peleáis. No lo alcan­záis, porque no lo pedís. Pedís y no recibís, porque pedís mal, para derrocharlo en placeres.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya.

Dios nos
ha llamado por medio del Evangelio  para que consigamos la gloria de nuestro Señor Jesucristo.
Aleluya.

Evangelio
El Hijo del hombre va a ser entregado. Si alguno quiere ser el primero que se haga el servidor de todos


Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9, 30-37

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, instruía Jesús a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del Hombre va a ser entregado en ma­nos de los hombres, y lo matarán, y después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice «Credo»

Oración de los Fieles


Reunidos en nombre de Jesús y confiando en su promesa, pidamos por las necesidades de todos los hombres. Respondemos: Escúchanos Padre.

Por el Papa, los obispos y sacerdotes, por todo el pueblo santo de Dios: para que anunciemos sin cesar la buena nueva del Evangelio. Escúchanos Padre.

Por todas las naciones y sus gobernantes, por todos los que de distintos modos trabajan por la justicia, la libertad y la paz.
Escúchanos Padre.

Por los pobres, los enfermos, los moribundos y por todos los que necesitan nuestra ayuda y nuestro amor.
Escúchanos Padre.

Por los religiosos y religiosas: para que sean ante el mundo signo vivo de los bienes eternos.
Escúchanos Padre.

Por los que celebramos esta Eucaristía: para que aumenten los lazos de unión y nos sintamos responsables los unos de la suerte de los otros.
Escúchanos Padre.

Escucha, Padre, la oración que te hemos presentado, y haz que caminemos unidos los que profesamos una misma fe y un mismo amor. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta propicio, Señor, las ofrendas de tu pueblo, para que alcance en el sacramento eucarístico los bienes en que ha creído por la fe. Por Jesucristo.
Amén.

Prefacio
Nuestra salvación por el Hijo de Dios hecho hombre


El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque reconocemos
como obra de tu poder admirable
no sólo haber socorrido nuestra débil naturaleza
con la fuerza de tu divinidad,
sino haber previsto el remedio
en la misma debilidad humana;
y de lo que era nuestra ruina
haber hecho nuestra salvación,
por Cristo, nuestro Señor.
Por Él, los ángeles cantan con júbilo eterno
 y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo…

Antífona de la Comunión

Tú promulgas tus decretos para que se observen exactamente ojalá esté firme mi camino para cumplir tus consignas.

Oración después de la Comunión

Oremos:
Que tu auxilio, Señor, nos acompañe siempre a los que alimentas con tus sacramentos, para que en tus misterios y en nuestra propia vida recibamos los frutos de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.

El servidor de todos

Los discípulos no entienden a Jesús. No comprenden lo que les dice sobre su propio destino y tampoco entienden que para ser los primeros tengan que colocarse en el último lugar.
Jesús responde a esta incomprensión con una enseñanza y un símbolo. Con la enseñanza les invita a cambiar esquemas : los últimos son los primeros, los pobres bienaventurados, los que pierden su vida la están ganando...Es una llamada de atención sobre todo para los que ocupan puestos de relieve en la comunidad.
El símbolo es colocar a un niño en el centro y abrazarlo. Con ese amor se ha de acoger a los más sencillos, a los más indefensos, a los socialmente más irrelevantes.
La comunidad de Jesús tendrá que ser una comunidad de hermanos con voluntad de servicio.