La vida común se fundamenta
en el mutuo apoyo y en el perdón Esto es lo que le recuerda Jesús a San Pedro en el
evangelio, antes de ilustrar su pensamiento con la parábola del deudor implacable. La
conclusión de la parábola es como un eco de la primera lectura, que nos dice: «Perdona
la ofensa de tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas».
San Pablo desea que no vivamos para nosotros mismos, sino para el Señor, a quien
pertenecemos. Según esto, continúa, "¿Porqué juzgas a tu hermano?» (Rom 14, 10).
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LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO 27, 33-28,9
Perdona la ofensa a tu prójimo y se te perdonarán los pecados
cuando lo pidas
El furor y la cólera son odiosos: el pecador los posee. Del vengativo se vengará el Señor y llevará estrecha cuenta de sus culpas. Perdona las ofensas a tu prójimo, y se le perdonarán los pecados cuando lo pidas. ¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor? No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados? Si él, que es carne, conserva la ira ¿quién expiará por sus pecados? Piensa en tu fin v cesa en tu enojo, en la muerte y corrupción y guarda los mandamientos. Recuerda los mandamientos y no te enojes con tu prójimo, la alianza del Señor, y perdona el error.
SALMO RESPONSORIAL 102
R/ El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.
Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
El perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura
No está siempre acusando,
ni guarda rencor perpetuo.
No nos trata como merecen nuestros pecados,
ni nos paga según nuestras culpas.
Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles
como dista el oriente del ocaso
así aleja de nosotros nuestros delitos.
LECTURA DE LA CARTA DEL
APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 14, 7-9
En la vida y en la muerte somos del Señor
Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor, si morimos, morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor. Para esto murió y resucitó Cristo, para ser Señor de vivos y muertos.
Aleluya, aleluya Jn 13, 34
Os doy un mandamiento nuevo
-dice el Señor--
que os améis los unos a los otros,
como Yo os he amado. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 18, 21-35
No
te digo que le perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete
En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Si mi hermano me ofende,
¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: «No te
digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.» Y les propuso esta parábola:
«Se parece el Reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus
empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como
no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos
y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le
suplicaba diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.' El señor tuvo lástima
de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado
aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y agarrándolo lo
estrangulaba diciendo: 'Págame lo que me debes.' El compañero, arrojándose a sus pies,
le rogaba diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré.' Pero él se negó y fue y lo
metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido,
quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor
lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me
lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve
compasión de ti?' Y el Señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara
toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo si cada cual no perdona de corazón a su
hermano.»
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La Buena Noticia
"LOS GRANDES PERDONADOS"
Las lecturas de hoy son de una gran
riqueza psicológica y nos evocan todo este mundo de la vergüenza, el resentimiento, el
rencor que es una carga pesadísima en nuestra vida cotidiana.