VIGÉSIMO CUARTO DOMINGOord24d.jpg (18410 bytes)

La vida común se fundamenta en el mutuo apoyo y en el perdón Esto es lo que le recuerda Jesús a San Pedro en el evangelio, antes de ilustrar su pensamiento con la parábola del deudor implacable. La conclusión de la parábola es como un eco de la primera lectura, que nos dice: «Perdona la ofensa de tu prójimo, y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas».
San Pablo desea que no vivamos para nosotros mismos, sino para el Señor, a quien pertenecemos. Según esto, continúa, "¿Porqué juzgas a tu hermano?» (Rom 14, 10).

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LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIÁSTICO 27, 33-28,9

ord24bn.jpg (9427 bytes)Perdona la ofensa a tu prójimo y se te perdonarán los pecados cuando lo pidas

El furor y la cólera son odiosos: el pecador los posee. Del vengativo se vengará el Señor y llevará estrecha cuenta de sus culpas. Perdona las ofensas a tu prójimo, y se le perdonarán los pecados cuando lo pidas. ¿Cómo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la salud al Señor? No tiene compasión de su semejante, ¿y pide perdón de sus pecados? Si él, que es carne, conserva la ira ¿quién expiará por sus pecados? Piensa en tu fin v cesa en tu enojo, en la muerte y corrupción y guarda los mandamientos. Recuerda los mandamientos y no te enojes con tu prójimo, la alianza del Señor, y perdona el error.

SALMO RESPONSORIAL 102

R/ El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.

El perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura

No está siempre acusando,
ni guarda rencor perpetuo.
No nos trata como merecen nuestros pecados,
ni nos paga según nuestras culpas.

Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles
como dista el oriente del ocaso
así aleja de nosotros nuestros delitos.

ord24an.jpg (6110 bytes)LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 14, 7-9

En la vida y en la muerte somos del Señor

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo. Si vivimos, vivimos para el Señor, si morimos, morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor. Para esto murió y resucitó Cristo, para ser Señor de vivos y muertos.

 

Aleluya, aleluya Jn 13, 34
Os doy un mandamiento nuevo
-dice el Señor--
que os améis los unos a los otros,
como Yo os he amado. Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 18, 21-35

ord24n.jpg (9093 bytes)No te digo que le perdones hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?» Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.» Y les propuso esta parábola: «Se parece el Reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo.' El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios, y agarrándolo lo estrangulaba diciendo: 'Págame lo que me debes.' El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagaré.' Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?' Y el Señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

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La Buena Noticia

"LOS GRANDES PERDONADOS"

ord24en.jpg (3952 bytes)Las lecturas de hoy son de una gran riqueza psicológica y nos evocan todo este mundo de la vergüenza, el resentimiento, el rencor que es una carga pesadísima en nuestra vida cotidiana.
La crítica, la maledicencia, la ironía hiriente, todo un conjunto de reacciones que se han convertido en el aire que respiramos y que muchas veces nos damos cuenta de que caemos en la condenación leída hoy : el foro y la cólera son odiosos".
Y es que ser amable, dulce, comprensivo y acogedor, perdonar, es algo muy difícil. Desde el punto de vista psicológico y social, imposible en una medida ideal. Aunque el esfuerzo y una vigilancia combativa pueden conseguir mucho.
Desde el punto de vista de la fe, sólo con la conversión, es decir, con la conciencia de que hemos sido perdonados, podemos abrirnos al perdón del otro, a la comprensión del otro. Los grandes perdonados son grandes perdonadores, son los que cumplen el "perdónanos nuestras ofensas como nosotros perdonamos..."
Sólo el que siente la gran necesidad de ser perdonado, perdona de corazón.

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