VIGÉSIMO SEGUNDO DOMINGOord22hn.jpg (5545 bytes)

Jesús anuncia, en el evangelio, su cercana pasión, con escándalo de Pedro--al que ha de reprender--y declara a sus discípulos que, si quieren seguirle, tendrán que cargar también ellos con su propia cruz. La primera lectura nos permite adivinar en el profeta Jeremías, angustiado por las contradicciones, un anuncio del Cristo doliente.
San Pablo nos recuerda que toda la vida cristiana es un. liturgia: debemos ofrecer a Dios nuestras personas como sacrificio y glorificarle en todas nuestras actividades.

LECTURA DEL LIBRO DE JEREMÍAS 20, 7 9

La Palabra del Señor se volvió oprobio para mí

ord22an.jpg (6669 bytes)Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste. Yo era el hazmerreír todo el día, todos se burlaban de mí. Siempre que hablo tengo que gritar "Violencia", y proclamar «Destrucción». La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: no me acordaré de él, no hablaré más en su nombre; pero la palabra era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado en los huecos; :intentaba contenerla, y no podía.

 

SALMO RESPONSORIAL 62

R/ Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti
como tierra reseca, agostada, sin agua.

¡ Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.

Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca
y mis labios te alabarán jubilosos.

Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti
y tu diestra me sostiene.

ord22bn.jpg (7765 bytes) LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 12,1-2

Ofreceos vosotros mismos como sacrificio vivo

Hermanos: Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto.

Aleluya, aleluya. Ef. 1, 17-18
El Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine los ojos de nuestro corazón,
para que conozcamos cuál es la esperanza
a la que hemos sido llamados. Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 16, 21-27

ord22n.jpg (8463 bytes)El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo

En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados v que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte v se puso a increparle: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.» Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar, tú piensas como los hombres, no como Dios.»
Entonces dijo a los discípulos: «El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá pero el que la pierda por mí, la encontrará. ¿De que le sirve a un hombre ganar el mundo entero si malogra su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.

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La Buena Noticia

"SEDUCIDOS POR DIOS

ord22en.jpg (5372 bytes)El evangelio de hoy hay que entenderlo a la luz de las palabras de Jeremías : "me sedujiste, Señor, y me deje seducir". La Palabra de Dios se dirige a nosotros y nos mueve y conmueve pero puede suceder lo que nos cuenta la parábola del sembrador. Podemos recibir con alegría la Buena Nueva, pero esto exige mucho y el cansancio se presenta.
Hoy es de decisiva importancia el meditar esto con realismo. La Iglesia entera ha sido seducida por Dios y embarcada en una renovación, en la aceptación del desafío de la nueva era histórica que empieza. Todos nosotros, miembros de la Iglesia, podemos ser el hazmerreír del mundo, podemos cansarnos o trivializarnos, podemos abandonar la fidelidad de mil modos. Uno de ellos es ante las dificultades, no "hablar en nombre de Dios", sino en lenguaje humano. Corremos peligro de nivelar lo divino de nuestra seducción y no ser lo suficientemente valerosos para mostrar la "violencia" que significa creer en Dios y en Cristo.
La infidelidad posible entre nosotros es callar la gran verdad de la fe ; Dios nos ha seducido y contradicho. La Palabra es fuego ardiente que no se aviene a las tibiezas del mundo. Hay que saber decir a tiempo y a destiempo:  Quien no pase por la experiencia de la seducción no puede entender lo que es la fe.
Esta es la única violencia de los creyentes. Esta violencia que asustó a Pedro, ese negarse a sí mismo para ir a Jerusalén a la Cruz.
Hoy cada uno de nosotros tiene que elegir de manera dramática : pensar como Dios o como los hombres. Y esto con toda claridad.

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