Jesús anuncia, en el
evangelio, su cercana pasión, con escándalo de Pedro--al que ha de reprender--y declara
a sus discípulos que, si quieren seguirle, tendrán que cargar también ellos con su
propia cruz. La primera lectura nos permite adivinar en el profeta Jeremías, angustiado
por las contradicciones, un anuncio del Cristo doliente.LECTURA DEL LIBRO DE JEREMÍAS 20, 7 9
La Palabra del Señor se volvió oprobio para mí
Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; me forzaste y me pudiste.
Yo era el hazmerreír todo el día, todos se burlaban de mí. Siempre que hablo tengo que
gritar "Violencia", y proclamar «Destrucción». La palabra del Señor se
volvió para mí oprobio y desprecio todo el día. Me dije: no me acordaré de él, no
hablaré más en su nombre; pero la palabra era en mis entrañas fuego ardiente, encerrado
en los huecos; :intentaba contenerla, y no podía.
SALMO RESPONSORIAL 62
R/ Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo,
mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti
como tierra reseca, agostada, sin agua.
¡ Cómo te contemplaba en el santuario
viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida,
te alabarán mis labios.
Toda mi vida te bendeciré
y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca
y mis labios te alabarán jubilosos.
Porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo;
mi alma está unida a ti
y tu diestra me sostiene.
LECTURA DE LA CARTA DEL
APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 12,1-2
Ofreceos vosotros mismos como sacrificio vivo
Hermanos: Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva, santa, agradable a Dios; éste es vuestro culto razonable. Y no os ajustéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, para que sepáis discernir lo que es la voluntad de Dios, lo bueno, lo que agrada, lo perfecto.
Aleluya, aleluya. Ef. 1, 17-18
El Padre de nuestro Señor Jesucristo
ilumine los ojos de nuestro corazón,
para que conozcamos cuál es la esperanza
a la que hemos sido llamados. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 16, 21-27
El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo
En aquel tiempo, empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a
Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados v
que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte v se
puso a increparle: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.» Jesús se
volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar, tú
piensas como los hombres, no como Dios.»
Entonces dijo a los discípulos: «El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí
mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá pero el
que la pierda por mí, la encontrará. ¿De que le sirve a un hombre ganar el mundo entero
si malogra su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá
entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su
conducta.
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El
evangelio de hoy hay que entenderlo a la luz de las palabras de Jeremías : "me
sedujiste, Señor, y me deje seducir". La Palabra de Dios se dirige a nosotros y nos
mueve y conmueve pero puede suceder lo que nos cuenta la parábola del sembrador. Podemos
recibir con alegría la Buena Nueva, pero esto exige mucho y el cansancio se presenta.