VIGÉSIMO DOMINGO

Jesús precisa hoy, ante las objeciones de sus oyentes, su doctrina sobre la Eucaristía: por medio de ella nos adentramos y permanecemos en la intimidad del Señor  mientras dispone dentro de nosotros un germen de vida eterna. La sabiduría de Dios hace que, gracias al banquete eucarístico, el hombre ansíe al mesa del festín que anuncia la primera lectura.
Sin hacer alusión explícita a la eucaristía, la segunda lectura deja entrever la alegría con que celebraban las primeras comunidades cristianas sus asambleas.

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Antífona de Entrada

Fíjate, oh Dios, en nuestro escudo; mira el rostro de tu Ungido. pues vale más un día en tus atrios que mil en mi casa.

Se dice «Gloria».

Oración Colecta

Oremos:
Oh Dios, que has preparado bienes inefables para los que te aman; infunde el honor de tu nombre en nuestros corazones, para que, amándote en todo y sobre todas las cosas, consigamos alcanzar tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

Primera Lectura
Comed de mi pan y bebed del vino que os he preparado

Lectura del libro de los proverbios 9, 1-6

La sabiduría se ha se ha construido su casa plantando siete columnas, ha preparado un banquete, ha mezclado el vino y puesto la mesa; ha despachado sus criados para que lo anuncien en los puntos que dominan la ciudad: "Los inexpertos que venga aquí, voy a hablar a los faltos de juicio." Venid a comer mi pan y a beber el vino que he mezclado; dejad la inexperiencia y viviréis, seguid el camino de la prudencia".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial salmo 33

R/ Gustad y vez qué bueno es el Señor.

Bendigo al Señor en todo momento,
su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor:
que
los humildes lo escuchen y se alegren.

Todos sus santos, temed al Señor,
porque nada les falta a los que lo temen;
Los ricos empobrecen y pasan hambre,
Lo que buscan al Señor, no carecen de nada.

Venid, hijos, escuchadme:
os instruiré en el temor del Señor;
¿Hay alguien que ame la vida
y desee días de prosperidad.?

Guarda tu lengua del mal,
tus labios de la falsedad;
apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella.

Segunda Lectura

Daos cuenta de cuál es la voluntad de Dios

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios 5, 15-20

Hermanos: Fijaos bien como andáis; no seáis insensatos, sino sensatos. Sabed comprar la ocasión, porque vienen días malos. Por eso, no estéis aturdidos, daos cuenta de lo que el Señor quiere.
No os emborrachéis con vino, que lleva al libertinaje; sino dejaos llevar del Espíritu.
Recitad, alternando, salmos, himnos y cánticos inspirados;
cantad y tocad con toda el alma para el Señor. Celebrad constantemente la Acción de Gracias a Dios Padre por todos, en  nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El que come mi carne y bebe mi sangre
- dice el Señor - habita en mí y yo en él.
Aleluya.

Evangelio

Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida

Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 51-58

Gloria a Ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos:
"Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne, para la vida del mundo".
Disputaban entonces los judíos entre sí:
"¿Cómo puede este darnos a comer su carne?"
Entonces Jesús les dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna y yo lo resucitaré el último día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre, habita en mí y yo en él. El Padre que vive y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el  de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre".

Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

Se dice «Credo».

Oración de los Fieles

Presentemos, hermanos, nuestras súplicas al Señor y pidámosle que atienda a sus hijos, según las necesidades de cada uno de ellos. Respondemos: Escúchanos, Padre.

 
Roguemos al Señor por quienes, a causa de su enfermedad, o porque están al servicio de sus hermanos o por cualquier otro motivo, no han podido venir a celebrar con nosotros el domingo; a fin de que, ya que no pueden participar de la alegría de esta celebración, no se vean privados nunca del gozo del Señor. Roguemos al Señor.

Roguemos por los que ayudan a los pobres o hacen obras de misericordia en favor de sus hermanos, para que Dios premie abundantemente el bien que hacen, y lo que reparten a sus hermanos el Señor lo multiplique y lo convierta para ellos en premio de vida eterna. Roguemos al Señor.

Roguemos por los que están de viaje, por los que tienen que vivir fuera de su hogar o alejados de sus familiares y amigos, para que Dios los proteja de todo peligro, los ayude en sus dificultades y les conceda retornar, sanos y salvos, a sus hogares. Roguemos al Señor.

Roguemos finalmente por nosotros mismos, para que el Señor nos haga perseverar en la fe cristiana, nos ayude a conocer más y más el Evangelio de Cristo, fortalezca nuestra voluntad en el bien, nos guarde de todo mal y nos conceda alcanzar la vida eterna. Roguemos al Señor.


Señor Dios, que cada domingo nos invitas como comensales y amigos a tu mesa, escucha las oraciones de tu Iglesia fortalece su fe, para que, con valentía, proclame al mundo la esperanza en la resurrección final y la confianza de participar en el banquete festivo de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Oración sobre las Ofrendas

Acepta, Señor, nuestros dones, en los que se realiza un admirable intercambio, para que, al ofrecerte lo que Tú nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio

Nuestra salvación por medio del Hijo de Dios hecho hombre

El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
Porque manifestaste admirablemente tu poder
no sólo al socorrer nuestra débil naturaleza
con la fuerza de tu divinidad,
sino al prever el remedio en la misma debilidad humana,
y así de lo que fue causa de nuestra ruina
hiciste el principio de nuestra salvación,
por Cristo, nuestro Señor.
Por Él, los ángeles cantan con júbilo etern
o
nosotros nos unimos a sus voces,
cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo…

Antífona de la Comunión

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que coma de este pan, vivirá para siempre.

Oración después de la Comunión

Oremos:
Señor, después de haber recibido a Cristo en estos sacramentos, imploramos de tu misericordia que, transformados en la tierra, a su imagen, merezcamos participar de su gloria en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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Mi carne es verdadera comida

Usando los símbolos del antiguo éxodo, Jesús cambia el de maná-pan por el de cordero-carne. Gracias al primer cordero pascual los israelitas pudieron salir de la tierra de la esclavitud : su sangre les salvó la vida y su carne les dio fuerza para los primeros pasos por el camino de la libertad (Ex. 12. 1-4).
Las palabra evangélicas dicen que queda superado aquel acontecimiento liberador del primer éxodo en el que la carne y la sangre del cordero proporcionaron una vida y una libertad pasajera. Ahora él mismo es el nuevo cordero que da como alimento su carne y su sangre con el resultado de una vida eterna, plena. Y no sólo una vida para el futuro, sino también para ahora mismo. "El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día".