DECIMONOVENO

Jesús se nos da como pan de vida no sólo en la fe, sino también en la Eucaristía. Esta es la enseñanza capital que hemos de sacar del evangelio. La fe y la Eucaristía rehacen constantemente nuestras fuerzas en el camino hacia Dios, lo mismo que el pan que el Señor envió por medio de su ángel al profeta Elías, como refiere la primera lectura.
San Pablo nos pide que practiquemos las virtudes humanas: puesto que llevamos en nosotros la señal del espíritu, hemos de imitar a Dios y vivir como cristo en el amor. No hay nadie que sea tan hombre como un cristiano que vive en el Padre, el Hijo y el Espíritu.

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Antífona de Entrada

Piensa, Señor, en tu alianza; no olvides sin remedio la vida de los pobres. Levántate, oh Dios, defiende tu causa; no olvides las voces de tus enemigos.

Se dice «Gloria».

Oración Colecta

Oremos:
Dios todopoderoso y eterno a quien podemos llamar Padre, aumenta en nuestros corazones el espíritu filial, para que merezcamos alcanzar la herencia prometida. Por nuestro Señor Jesucristo…

Amén.

Primera Lectura
Con la fuerza de aquel alimento, caminó hasta el monte del Señor

Lectura del primer libro de los Reyes 19, 4-8

En aquellos días Elías llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su criado. Continuó el por el desierto una jornada de camino y al final se sentó bajo una retama y se deseo la muerte diciendo: "¡Basta ya, Señor, quítame la vida, pues yo no valgo más que mis padres!".
Se echó debajo de la retama y se quedó dormido. De pronto un ángel le tocó y dijo: "Levántate y come". Miró Elías y vio a su cabecera un pan cocido en las brasas y un jarra de agua. Comió, bebió y volvió a echarse.
Pero el ángel del Señor le tocó por segunda vez diciendo: "Levántate,  come, que el camino es superior a tus fuerzas".
Se levantó Elías, comió y bebió y con la fuerza de aquel alimento, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial  Salmo 33

R/ Gustad y ved qué bueno es el Señor

Bendigo al Señor en todo momento
su alabanza está siempre en mi boca.
Mi alma se gloría en el Señor;
que los humildes lo escuchen y se alegren.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor y me respondió;
me libró de todas sus ansias.

Contempladlo y quedaréis radiantes
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él 
lo escucha
y lo salva de sus angustias.

El ángel del Señor acampa
en torno a los fieles y los protege.

Gustad y ved qué bueno es el Señor
dichoso el que se acoge a él.

Segunda Lectura
Amad como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios 4, 30-5, 2

Hermanos: No pongáis triste al Espíritu Santo. Dios os ha marcado con él para el día de la liberación final. Desterrad de vosotros la amargura, la ira, los enfados e insultos, la maledicencia y toda la maldad. Sed buenos, comprensivos, y perdonándoos unos a otros, como Dios os perdonó en Cristo.
Sed imitadores de Dios como hijos queridos y vivid en el amor como Cristo os amó y se entregó por nosotros, como oblación y víctima de suave olor.

Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo q
ue bajado del cielo, dice el Señor;
el que coma de este pan vivirá para siempre.
Aleluya.

Evangelio
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo

Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 41-51

Gloria a Ti, Señor.

En aquel tiempo, criticaban los judíos a Jesús, porque había dicho: "Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo", y decían: "¿No es éste, Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?"
Jesús tomó la palabra y les dijo:
"No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo trae el Padre, que me ha enviado". Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: serán todos discípulos de Dios. Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende, viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que viene de Dios: este ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree, tiene vida eterna. Yo soy el pan de vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná  y  murieron; este es el pan que baja del cielo para el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan, vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo".

Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

Se dice «Credo».

Oración de los Fieles

Oremos, hermanos, a nuestro Señor Jesucristo, para que, acordándose de su promesa, escuche la oración de los que nos hemos reunido en su nombre. Respondemos a cada petición:
Te lo pedimos Señor, óyenos.

Por la paz que desciende del cielo, por la unión de las Iglesias y por la salvación de nuestras almas, roguemos al Señor.

Por los que trabajan por el bien de los pobres, por los que ayudan a los ancianos y por los que cuidan a niños y desvalidos, roguemos al Señor.

Por los que están abatidos o sometidos a una prueba, por los que están en peligro, por el retorno de los extraviados y por la libertad de los encarcelados, roguemos al Señor.

Por los que en este momento están orando con nosotros, por los que han pedido nuestras oraciones y por el reposo eterno de nuestros hermanos difuntos, roguemos al Señor.

Escucha, Señor, nuestras oraciones y guía a tu Iglesia peregrina en el mundo; sostenla con el alimento que da la vida eterna para que, perseverando en la fe cristiana, llegue a contemplar el resplandor de tu rostro. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Oración sobre las ofrendas

Acepta, Señor, los dones que le has dado a tu Iglesia, para que pueda ofrecértelos, y transformarlos en sacramento de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio
El misterio de la salvación

El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor,
el cual, compadecido del extravío de los hombres,
quiso nacer de la Virgen;
sufriendo la cruz, nos libró de eterna muerte y,
resucitando, nos dio vida eterna.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:

Santo, Santo, Santo…

Antífona de la Comunión

El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.

Oración después de la comunión

La comunión en tus sacramentos nos salve, Señor, y nos afiance en la luz de tu verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.



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Yo soy el pan de vida

Jesús es, según el evangelista, la verdadera raíz, el alimento y la luz de la vida humana, "el pan de la vida". Sólo él da verdadero y auténtico sentido a la vida. Sólo él es capaz de superar la tragedia que acompaña a todo ser humano : no poder vencer la muerte.
Pero Jesús no habla sólo de la vida más allá de la historia. También de la vida abundante que sólo Dios puede dar, la vida que se experimenta en una entrega generosa. Vida que rebosa nuestra historia para volverse irreversiblemente definitiva.

"El que cree tiene vida eterna", y esta vida eterna ya ha comenzado, Jesús mismo es el pan para el camino. Un pan que fortalece en los momentos de desierto, de desánimo, de desencanto. Un pan que nos hace libres hasta el punto de que quien lo ha comido no puede sino luchar para que nadie tenga hambre de ningún pan.