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Vemos en el evangelio a los Apóstoles sobrecogidos de pavor  descubrir que Jesús es el Todopoderoso, el Hijo de Dios. También el profeta Elías había sido agitado por un miedo semejante cuando se encontró con el Señor en el monte santo, en donde el Señor se había revelado a Moisés.
San Pablo aborda en la epístola un tema que le es muy querido: el del destino de sus hermanos de raza, los judíos. Aun cuando no hayan reconocido en Jesús a su Salvador, siguen siendo el pueblo que recibió de Dios las promesas y que dio origen a Cristo .

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ord19an.jpg (9603 bytes)LECTURA DEL LIBRO PRIMERO DE LOS REYES 19, 9a. 11-13a

Aguarda al Señor en el monte

En aquellos días, al llegar Elías al monte de Dios, al Horeb, se refugió en una gruta. El Señor le dijo: «Sal y aguarda al Señor en el monte, que el Señor va a pasar.» Pasó antes del Señor un viento huracanado, que agrietaba los montes y rompía los peñascos: en el viento no estaba el Señor. Vino después un terremoto, y en el terremoto no estaba el Señor. Después vino un fuego y en el fuego no estaba el Señor. Después se escuchó un susurro. Elías, al oírlo, se cubrió el rostro con manto y salió a la entrada de la gruta.

SALMO RESPONSORIAL 84

R/ Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación.

Voy a escuchar lo que dice el Señor.
Dios anuncia la paz.
La salvación está ya cerca de sus fieles
y la gloria habitará en nuestra tierra.

La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan;
la fidelidad brota de la tierra
y la justicia mira desde el cielo.

El Señor nos dará la lluvia
y nuestra tierra dará su fruto.
La justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 9, 1-5

ord18bn.jpg (10305 bytes)Quisiera ser un proscrito por el bien de mis hermanos

Hermanos: Como cristiano que soy, voy a ser sincero; mi conciencia iluminada por el Espíritu Santo, me asegura que no miento. Siento una gran pena y un dolor incesante, pues por el bien de mis hermanos, los de mi raza y sangre, quisiera incluso ser un proscrito lejos de Cristo. Ellos descienden de Israel, fueron adoptados como hijos, tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas. Suyos son los patriarcas, de quienes, según lo humano, nació el Mesías, el que está por encima de todo: Dios bendito por los siglos. Amén.

Aleluya, aleluya. Sal 129, 5

Espero en el Señor,
pendiente estoy de su Palabra. Aleluya.


Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14, 22-33

ord199.jpg (10932 bytes)Mándame ir hacia ti andando sobre el agua

Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla mientras él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba allí solo. Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de la tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario.
De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo enseguida: «¡Animo, soy yo, no tengáis miedo!» Pedro le contestó: "Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua." El le dijo: «Ven.» Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse gritó: «Señor, sálvame.» En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por que has dudado?» En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él diciendo «Realmente eres Hijo de Dios.»

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La Buena Noticia

ord19gn.jpg (12160 bytes)No temáis, soy yo

Los discípulos en medio de la barca, símbolo de la Comunidad, se encuentran solos, desvalidos, perdidos. La barca y ellos dentro, se encuentran en una situación dramática : contra el viento y sacudida por la olas.
En esta situación los discípulos sienten su fe amenazada. Los sentimientos son de temor, de terror, de miedo a hundirse. En el centro de la narración de Mateo está Jesús. En la situación de duda y de miedo, en medio del cumplimiento de la misión, a pesar de las graves dificultades, no hay que temer: "Ánimo, no tengáis miedo".
No tener miedo porque Jesús salva, ayuda, saca de la situación. Esto hay que tenerlo muy en cuenta. También al discípulo presuntuoso, Pedro, la salvación le viene de Jesús. Se recupera la calma reconociendo en Jesús al Dios con nosotros : Dios presente en la historia de los hombres.
En Jesús, hijo del hombre, resuena el "YO SOY", el Dios del Éxodo.
Con Dios presente en la realización de su designio en la tierra se puede vencer toda dificultad. En medio de la tarea, de la navegación por la historia, los discípulos han de tener confianza ; de lo contrario no pueden realizar su misión. Para Dios todo es posible. Y Dios está en la barca.

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