DECIMOCTAVO DOMINGO
La primera lectura comienza con la célebre
reflexión: «Vaciedad sin sentido; todo es vaciedad». En el evangelio, parece que Jesús
emplea un lenguaje idéntico. Mas, en tanto que el amargor del antiguo sabio de Israel
carece aparentemente de contrapartida, lo que Jesús en realidad condena es el querer
almacenar para uno mismo, mientras «no es rico ante Dios». Para San Pablo, el bautizado,
que ha muerto y resucitado con Cristo, debe vivir como un hombre nuevo: el motivo de su
vida no se encuentra ya en la tierra, sino que camina al encuentro del Señor.
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LECTURA DEL LIBRO DEL ECLESIASTÉS 1, 2; 2, 21-23
Vaciedad sin
sentido, dice el Predicador, vaciedad sin sentido; todo es vaciedad. Hay quien trabaja con
destreza, con habilidad y acierto, y tiene que legarle su porción al que no la ha
trabajado También esto es vaciedad y gran desgracia. ¿Qué saca el hombre de todo su
trabajo y de los afanes con que trabaja bajo el sol? De día dolores, penas y fatigas; de
noche no descansa el corazón. También esto es vaciedad. demos vítores a Roca salva
entremos a su presencia dándole gracias vitoreándole al son de instrumentos. Entrad,
postrémonos por tierra bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios
y nosotros su pueblo el rebaño que él guía. Ojalá escuchéis hoy su voz: «No
endurezcáis el corazón como en Meribá como el día de Masá en el desierto,
cuando
vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.»
SALMO RESPONSORIAL
R/ Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Tú reduces el hombre a polvo,
diciendo: "retornad, hijos de Adán."
Mil años en tu presencia
son un ayer, que pasó;
una vela nocturna.
Los siembras año por año,
como hierba que se renueva:
que florece y se renueva por la mañana,
y por la tarde la siegan y se seca.
Enséñanos a calcular nuestros años,
para que adquiramos un corazón sensato.
Vuélvete, Señor, ¿hasta cuando?.
Ten compasión de tus siervos.
Por la mañana sácianos de tu misericordia,
y toda nuestra vida será alegría y júbilo.
Baje a nosotros la bondad del señor
y haga prosperas las obras de nuestra manos.
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL
SAN PABLO
A LOS COLOSENSES 3, 1-5.9-11
Buscad los bienes de arriba, donde está Cristo Hermanos: Ya que habéis
resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la
derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis
muerto; y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida
nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria. Dad
muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la
codicia y la avaricia, que es una idolatría. No sigáis engañándoos unos a otros.
Despojáos de la vieja condición humana, con sus obras, y revestíos de la nueva
condición, que ya se va renovando como imagen de su creador, hasta llegar a conocerlo. En
este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos, bárbaros y
escitas, esclavos y libres; porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.
ALELUYA
Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
LECTURA DEL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 12, 13-21
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: «Maestro, dile a mi hermano
que reparta conmigo la herencia.» El le contestó: «Hombre, ¿quién me ha nombrado juez
o árbitro entre vosotros?" Y dijo a la gente: «Mirad: guardaos de toda clase de
codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes." Y les
propuso una parábola: «Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar
cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha. Y se dijo: Haré lo
siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí
todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: 'Hombre, tienes
bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida.' Pero Dios le
dijo: 'Necio esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién
será?'» Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.
Oración
de los Fieles
Invoquemos,
hermanos, a Dios Padre, pidámosle que escuche nuestras oraciones y roguémosle
con fe que venga en auxilio de nuestras necesidades: Respondemos
a cada petición: Te rogamos Señor, Escúchanos
Oremos
por el Papa por nuestro obispo por todos los obispos y sacerdotes, para que el
Señor los haga santos y les conceda el espíritu de sabiduría a fin de que
proclamen con rectitud la verdadera palabra.
Oremos
por los que están lejos de sus hogares, por los viajeros, por los que se
encuentran en peligro, para que el Señor les conceda un ángel que los proteja
y los aleje de todo mal.
Oremos
por los hombres de todos los pueblos y de todas las religiones, para que el Señor
les revele su bondad y dirija su camino hacia el conocimiento de la verdad
plena.
Oremos
por nuestros hermanos que han muerto en el Señor; que Dios perdone sus pecados,
acoja sus almas junto a él y los conduzca al lugar del descanso, de la luz y de
la paz.
Dios
nuestro, principio y fin de todas las cosas, que en Cristo, tu Hijo, nos has
llamado a la posesión de tu reino, escucha nuestras oraciones y no permitas
que, mientras nos esforzamos por someter la tierra, nos dejemos cautivar por el
deseo de poseer los bienes terrenales, y nos olvidemos de buscar siempre y por
encima de todo aquello que nos hace ricos a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
La salvación por la obediencia de Cristo
El
Señor esté con vosotros.
Y con tu Espíritu.
Levantemos
el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos
gracias al Señor.
Es justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación,
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque tu amor al mundo fue tan misericordioso,
que no sólo nos enviaste como redentor a tu propio Hijo,
sino que lo quisiste en todo semejante a nosotros,
menos en el pecado, para poder así amar en nosotros lo que en él amabas.
Y con su obediencia nos devolviste aquellos dones
que por nuestra desobediencia habíamos perdido.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alelaría,
te aclamamos con los ángeles y los santos, diciendo:
Santo, Santo, Santo…
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INSENSATOS
La parábola de Jesús sobre aquel hombre insensato que proyectaba derribar sus graneros para almacenar sus cosechas y acumular sus riquezas, se pone hoy al rojo vivo. Ya a nivel mundial se ha llegado a que los "graneros" en el mundo occidental y desarrollado sean nada menos que treinta veces más grandes que en los países del Tercer Mundo. Y mientras en éste se pasa hambre, las amas de casa de Europa tiran a la basura el 20% de la comida. Atrapados en la espiral de la sociedad de consumo -¡acumula bienes, come, bebe, date buena vida!- volvemos a escuchar la palabra del Señor: "Mirad, guardáos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes".
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