DECIMOSÉPTIMO

Durante cinco domingos consecutivos recogerá San Juan en el  evangelio el sermón de Jesús acerca del pan de vida, que es introducido mediante el relato de la multiplicación de los panes en el desierto. Por esta razón la primera lectura recuerda un milagro semejante, realizado por el profeta Eliseo.
Ya que somos un sólo cuerpo con Cristo, San Pablo nos invita a vivir este misterio de unidad en nuestra vida cotidiana: "Sobrellevaos mutuamente con amor".

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Antífona de Entrada

Dios vive en su santa morada. Dios prepara casa a los desvalidos, libera a los cautivos y los enriquece.

Se dice «Gloria».

Oración Colecta


Oh Dios!. protector de los que en ti esperan; sin ti nada es fuerte y santo. Multiplica sobre nosotros los signos de tu misericordia, para que, bajo tu guía providente, de tal modo nos sirvamos de los bienes pasajeros, que podamos adherirnos a los eternos. Por Jesucristo ...

Primera Lectura

Comerán y todavía sobrará

Lectura del segundo libro de los Reyes 4, 42-44

En aquellos días, vino un hombre de Baal-Salisá  trayendo en la alforja las primicias - veinte panes de cebada - y grano reciente para el siervo del señor. Eliseo dijo a su criado:
«Dáselos a la gente para que coman».
El criado respondió:
«¿Qué hago yo con esto para cien personas?»
Eliseo insistió:
«Dáselo a la gente para que coma, porque esto dice el Señor: "Comerán  y sobrará "».
El criado se lo sirvió a la gente; comieron y sobró, como había dicho el Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial  salmo 144


R/ Abres tu la mano, Señor, y sacias de favores a todo viviente.

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas.

Los ojos dc todos te están aguardando,
tú les das la comida a su tiempo.
Abres tu la mano,
y sacias de favores a todo viviente.

El  Señor es justo en todos sus caminos,
es bondadoso en todas sus acciones;
Cerca está el Señor de los que lo invocan,
de los que lo invocan sinceramente.

 Segunda Lectura

Un solo cuerpo, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 4, 1-6

Hermanos: Yo, el prisionero por Cristo, os ruego que andéis como pide la vocación a la que habéis sido convocados. Sed siempre humildes y amables; sed comprensivos;  sobrellevaos mutuamente con amor; esforzaos en mantener la unidad del espíritu con el vínculo de la paz.
Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la meta de la esperanza en la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Padre de todo, que lo trasciende todo, y lo penetra todo, y lo invade todo. bendito sea por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio


Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros.
Dios ha visitado a su pueblo.
Aleluya.

Evangelio

Jesús distribuyó el pan a los que estaban sentados, hasta que se saciaron

Lectura del santo Evangelio según san Juan 6, 1-15

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús se fue a la otra parte del lago de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.
Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos, y al ver que acudía mucha gente dijo a Felipe:
«¿Con que compraremos pan para que coman éstos?»
(lo hizo para tentarlo, pues bien sabía Él lo que iba a hacer).
Felipe le contestó:
«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».
Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: «Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y un par de peces, pero, ¿qué es eso para tantos?» Jesús dijo: "Decid a la gente que se siente en el suelo». Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron: sólo los hombres eran unos cinco mil.
Jesús tomó los panes, dijo la  acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados; lo mismo todo lo que quisieron del pescado. Cuando se saciaron, dijo a sus discípulos:
«Recoged los pedazos que han sobrado, que nada se desperdicie».
Los recogieron y llenaron doce canastas con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido.
La gente entonces , al ver el signo que había hecho, decía:
«Este si que es el profeta que tenía de venir al mundo».
Jesús entonces, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña, él sólo.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice «Credo».

Oración de los Fieles

Pidamos, hermanos y hermanas, el auxilio del Espíritu Santo, para que inspire nuestra oración y ruegue con nosotros por las necesidades del mundo.  Respondemos: Te rogamos, Señor, óyenos.

Por los que empiezan a conocer a Cristo y desean la gracia del bautismo y por los que preparan el bautismo de sus hijos, pidamos el favor de Dios todopoderoso. Roguemos al Señor.

Por nuestro pueblo, por todos los que habitan en él, y por todos los pueblos y naciones, pidamos al Señor paz y prosperidad abundantes. Roguemos al Señor.

Por los que persiguen a la Iglesia y por los pecadores que viven intranquilos, pidamos la luz del Espíritu y la gracia de la conversión.
Roguemos al Señor.

Por los que estamos aquí reunidos y por aquellos por los que queremos rezar, pidamos al Señor que nos guarde a todos en la fe y nos reúna en el reino de su Hijo. Roguemos al Señor.

Señor, Dios todopoderoso, que cada domingo nos invitas a participar del pan vivo bajado del cielo; escucha nuestra oración y haz que, en el amor de Cristo, compartamos nuestro pan terreno, para que quede satisfecha toda hambre, tanto del cuerpo como del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Oración sobre las Ofrendas

Recibe, Señor, las ofrendas que presentamos como dones d tu generosidad; para que estos santos misterios, donde tu gracia actúa eficazmente, santifiquen los días de nuestra vida y nos conduzcan a las alegrías eternas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio

Historia de la salvación

El Señor esté con vosotros.
Y con tu Espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo nuestro Señor.
Porque naciendo, restauró nuestra naturaleza caída;
con su muerte destruyó nuestros pecados;
al resucitar nos dio nueva vida;
y ascendiendo hasta Ti, Padre,
nos abrió las puertas del Reino de los Cielos.
Por eso, unidos a los coros angélicos,
te aclamamos llenos de alegría:

Santo, Santo, Santo…

Antífona de la Comunión

Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios.

Oración después de la Comunión

Oremos:
Hemos recibido, Señor, este sacramento, memorial perpetuo de la pasión de tu Hijo; concédenos que este don de tu amor inefable nos aproveche para la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén.
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El milagro de la solidaridad

El evangelio de este domingo nos muestra un hermosos cuadro de fraternidad : una multitud enorme que representa a toda la humanidad humana que se sienta a la misma mesa, congregada por Jesús, a comer el mismo pan.
Es una llamada a la solidaridad humana para resolver problemas que, aparentemente, no tienen solución. Jesús se sirve de unos panes, unos peces, y de la generosidad y disponibilidad de un muchacho para dar de comer a una multitud. Se pasa así de la falta de comida a la abundancia : todos se saciaron. Son claras las alusiones eucarísticas de este pasaje.
Celebrar la Eucaristía en torno a Jesús y al lado de los hermanos exige también hoy que se dé el gesto de la fraternidad y se efectúe el milagro de la solidaridad : llegar hasta renunciar al propio pan de modo que haya pan para todos.