DECIMOSÉPTIMO DOMINGO
Jesús nos va a narrar hoy la parábola del tesoro encontrado por
un hombre. Este no duda en sacrificarlo todo a fin de poder adquirirlo. Lo mismo ha de
ocurrir con ese tesoro que es la amistad con Dios. La primera lectura nos refiere que el
rey Salomón, por su parte, descubrió, desde su juventud, que nada supera a la sabiduría
que procede de Dios. San Pablo nos indica el plan de Dios sobre nosotros: Dios nos ama,
quiere que reproduzcamos en nosotros la imagen de su Hijo y nos llama a compartir su
gloria.
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LECTURA DEL LIBRO PRIMERO DE LOS REYES 3,5.7-12
Pediste discernimiento
En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo
que quieras.» Respondió Salomón: «Señor Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda
a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu
siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso incontable, innumerable. Da a
tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien,
pues ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?»
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello y Dios le dijo: «Por haber
pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos,
sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy
un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti.»
SALMO RESPONSORIAL 118
R/ Cuánto amo tu voluntad, Señor.
Mi porción es el Señor
he resuelto guardar tus palabras.
Más estimo yo los preceptos de tu boca,
que miles de monedas de oro y plata.
Que tu voluntad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo;
cuando me alcance tu compasión,
viviré y mis delicias serán tu voluntad.
Yo amo tus mandatos,
más que el oro purismo;
por eso aprecio tus decretos,
y detesto el camino de la mentira.
Tus preceptos son admirables,
por eso los guarda mi alma
la explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes.
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 8, 28-30
Nos predestinó a ser imagen de su Hijo
Hermanos: Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha
llamado conforme a su designio.
A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo para que él fuera
el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó,
los justificó; a los que justificó, los glorificó.
Aleluya, aleluya. Mt 11, 25
Bendito eres, Padre, Señor de cielo y tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo í3, 44-52
El texto entre [ ] puede omitirse.
Vende todo lo que tiene y compra el campo
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro
escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va
a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que al
encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.
[El Reino de los Cielos se
parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está
llena, la arrastran a la orilla, se sientan, reúnen los buenos en cestos y los malos los
tiran.
Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles separarán a los malos de
los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de
dientes.
«¿Entendéis bien todo esto?» Ellos le contestaron: «Sí.» El les dijo: «Ya veis, un
letrado que entiende del Reino de los Cielos es como un padre de familia que va sacando
del arca lo nuevo y lo antiguo.» ]
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Buscad vuestro tesoro
Son sorprendentes estas parábolas del tesoro y la perla, que definen
en pocas palabras el camino por el que llegamos a la "posesión" del Reino.