DECIMOSÉPTIMO DOMINGO

ord17dn.jpg (7835 bytes)Jesús nos va a narrar hoy la parábola del tesoro encontrado por un hombre. Este no duda en sacrificarlo todo a fin de poder adquirirlo. Lo mismo ha de ocurrir con ese tesoro que es la amistad con Dios. La primera lectura nos refiere que el rey Salomón, por su parte, descubrió, desde su juventud, que nada supera a la sabiduría que procede de Dios. San Pablo nos indica el plan de Dios sobre nosotros: Dios nos ama, quiere que reproduzcamos en nosotros la imagen de su Hijo y nos llama a compartir su gloria.

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LECTURA DEL LIBRO PRIMERO DE LOS REYES 3,5.7-12

ord17an.jpg (9368 bytes)Pediste discernimiento

En aquellos días, el Señor se apareció en sueños a Salomón y le dijo: «Pídeme lo que quieras.» Respondió Salomón: «Señor Dios mío, tú has hecho que tu siervo suceda a David, mi padre, en el trono, aunque yo soy un muchacho y no sé desenvolverme. Tu siervo se encuentra en medio de tu pueblo, un pueblo inmenso incontable, innumerable. Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien, pues ¿quién sería capaz de gobernar a este pueblo tan numeroso?»
Al Señor le agradó que Salomón hubiera pedido aquello y Dios le dijo: «Por haber pedido esto y no haber pedido para ti vida larga ni riquezas ni la vida de tus enemigos, sino que pediste discernimiento para escuchar y gobernar, te cumplo tu petición: te doy un corazón sabio e inteligente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti.»

SALMO RESPONSORIAL 118

R/ Cuánto amo tu voluntad, Señor.

Mi porción es el Señor
he resuelto guardar tus palabras.
Más estimo yo los preceptos de tu boca,
que miles de monedas de oro y plata.

Que tu voluntad me consuele,
según la promesa hecha a tu siervo;
cuando me alcance tu compasión,
viviré y mis delicias serán tu voluntad.

Yo amo tus mandatos,
más que el oro purismo;
por eso aprecio tus decretos,
y detesto el camino de la mentira.

Tus preceptos son admirables,
por eso los guarda mi alma
la explicación de tus palabras ilumina,
da inteligencia a los ignorantes.

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 8, 28-30

ord17bn.jpg (7764 bytes)Nos predestinó a ser imagen de su Hijo

Hermanos: Sabemos que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio.
A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó.

Aleluya, aleluya. Mt 11, 25

Bendito eres, Padre, Señor de cielo y tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla. Aleluya.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo í3, 44-52

ord17nn.jpg (12056 bytes)El texto entre [ ] puede omitirse.

Vende todo lo que tiene y compra el campo

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder, y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.
El Reino de los Cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.
[El Reino de los Cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
«¿Entendéis bien todo esto?» Ellos le contestaron: «Sí.» El les dijo: «Ya veis, un letrado que entiende del Reino de los Cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.» ]

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La Buena Noticia

Buscad vuestro tesoro

Ord17fn.jpg (5106 bytes)Son sorprendentes estas parábolas del tesoro y la perla, que definen en pocas palabras el camino por el que llegamos a la "posesión" del Reino.
El negociante "busca" perlas finas. Hay, por tanto, personas que "buscan", y él es una de ellas ; a la inversa, hay quienes prefieren mantenerse en la indolencia. Comprendemos así el motivo por el que en el Evangelio resuenan múltiple llamadas a la " búsqueda", repiten a dúo Mateo y Lucas ; ¡Buscad y encontraréis!".
No se trata evidentemente de una búsqueda cualquiera. A diferencia de los paganos que buscan la comida y la bebida, o el vestido, los discípulos de Jesús deben " buscar ante todo el Reino de los Cielos". O también, deben, y es un poco la misma cosa, "buscar a Jesús", pero es importante dónde buscar. Algunos se imaginan no poder buscar más que en su recuerdo, arrinconado en medio de las cosas perecederas, terminadas, muertas. "No está ahí ; ha resucitado". Es junto a Dios donde hay que buscarle...Todo un programa.
Nuestro comerciante "busca" ; y por eso "encuentra". Advirtamos que en el campo evangélico no ocurre exactamente lo mismo que en el terreno de la profesión ejercida por nuestro personaje. No todos los comerciantes que buscan perlas finas las encuentran, mientras que el que "busca el evangelio lo encuentra", necesariamente. Hay incluso personas que aún sin haber buscado, de pronto encuentran. El que encuentra el tesoro está en este caso : con ser sorprendente, es más como un símbolo de lo que ha sucedido a mucha gente y de lo que vivió San Pablo : en lugar de afirmar que había "encontrado" a Cristo, y porque era profundamente consciente del don gratuito que se le había hecho, prefería el Apóstol decir que había sido "hallado en Cristo.

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