DECIMOSEXTO DOMINGO

ord16en.jpg (9280 bytes)Nos asombramos ante el mal que aflige al mundo. Jesús nos da hoy la clave de ese laberinto con la narración de la parábola de la cizaña: Si Dios no interviene para castigar inmediatamente a quienes obran el mal, no es porque su amor impida que actúe su justicia, sino que El espera a que cada uno tenga que rendir cuentas de su vida. La primera lectura da pie a una reflexión similar: Dios castiga al perverso, pero es paciente y da lugar al arrepentimiento. En la epístola, San Pablo muestra que el Espíritu Santo trabaja dentro de cada uno de los bautizados. El es quien orienta nuestra vida hacia Dios y quien pide en nosotros.

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LECTURA DEL LIBRO DE LA SABIDURÍA 12, 13.16-19

ord16an.jpg (9648 bytes)En el pecado das lugar al arrepentimiento

No hay más Dios que tú, que cuidas de todo, para demostrar que no juzgas injustamente.
Tu poder es el principio de la justicia, y tu soberanía universal te hace perdonar a todos.
Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total y reprimes la audacia de los que no lo conocen.
Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres.
Obrando así enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento.

SALMO RESPONSORIAL 85

Tú, Señor, eres bueno y clemente.

Tú, Señor, eres bueno y clemente,
rico en misericordia con los que te invocan.
Señor, escucha mi oración
atiende a la voz de mi súplica.

Todos los pueblos vendrán
a postrarse en tu presencia, Señor,
bendecirán tu nombre:
"Grande eres tú y haces maravillas,
tú eres el único Dios".

Pero tú, Señor,
Dios clemente y misericordioso
lento a la cólera, rico en piedad y leal,
mírame, ten compasión de mí.

LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 8, 2~27

ord16bn.jpg (9045 bytes)El Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables

Hermanos: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. El que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios.

 

Aleluya, aleluya. Mt 11, 25
Bendito eres, Padre, Señor de cielo y tierra,
porque has revelado los misterios del Reino
a la gente sencilla. Aleluya.

 

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 13, 2443

ord16nn.jpg (13928 bytes)Dejadlos crecer juntos hasta la siega

El texto entre [ ] puede omitirse.

En aquel tiempo, Jesús propuso esta parábola a la gente: «El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo pero, mientras la gente dormía, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: 'Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?' El les dijo: 'Un enemigo lo ha hecho'. Los criados le preguntaron: '¿Quieres que vayamos a arrancarla?' Pero a les respondió: 'No, que podríais arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega, y cuando llegue la siega diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero'.»
[ Les propuso esta otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es más alta que las hortalizas, se hace un arbusto más alto que las hortalizas y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.»
Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a la levadura; una mujer la amasa con tres medidas de harina y basta para que todo fermente.» Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas; anunciaré los secretos desde la fundación del mundo».
Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.» El les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre, el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los partidarios del Maligno, el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será el fin del tiempo: el Hijo del Hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre.
El que tenga oídos, que oiga.»
]

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La Buena Noticia

La Paciencia pedagógica

ord16fn.jpg (6356 bytes)Nuestra pedagogía, nuestra enseñanza muchas veces es impaciente y quiere, por afán de eficacia, arrancar la cizaña con grave peligro para el trigo.
Muchas veces por conseguir limpieza destruimos otras posibilidades. No dejamos fermentar lo que puede ser un gran logro. No dejamos llegar el tiempo oportuno para separar lo bueno de lo malo y destruimos el corazón del que queríamos quizá demasiado precipitadamente.
En estos últimos tiempos lo hemos visto demasiado elocuentemente en la vida de la Iglesia. Muchos, por no esperar, condenan todo atisbo de reforma porque se presenta con inmadureces, con mezcla de cosas no del todo perfectas. Otros, empeñados en reformar, arrancan antes de tiempo y en forma inoportuna lo que debe ser transformado, pero no destruido.
La impaciencia es debida a que no se tiene suficiente fuego de caridad para quemar lo malo a su tiempo en el amor que purifica, pero que no destruye lo que no hay que destruir.
La bellísima parábola del trigo y la cizaña nos enseña a esperar. Esperar y aceptar lo que viene de fuera, pero también sabernos esperar y aceptar a nosotros mismos.

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