El evangelio recoge las
consignas dadas por Jesús a los Apóstoles cuando les envió en misión a
continuar su obra, y describe brevemente su actuación. La primera lectura hace
notar, por medio del relato de la vocación del profeta Amós, cómo el Señor
elige por mensajero suyo a quien Él quiere y cuando quiere.
La carta a los Efesios,
cuya lectura se prolongará durante seis domingos, describe el plan divino sobre
nosotros: Dios nos ha destinado, desde toda la eternidad, a convertirnos en
hijos suyos por Jesucristo, para alabanza de su gloria.
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Antífona de Entrada
Yo, con mi apelación, vengo a tu presencia y al despertar me saciaré de tu
semblanza.
Se dice «Gloria».
Oración Colecta
Oremos:
La luz de tu verdad, oh Dios, guíe a los que andan extraviados, para que puedan
volver al camino de la santidad; y concede a todos los cristianos rechazar lo
que es indigno de este nombre, y cumplir cuanto en él se significa.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Primera Lectura
Ve y profetiza a mi pueblo
Lectura del libro del profeta Amós 7, 12-15
En aquellos días dijo Amasías, sacerdote de Betel a Amós:
«Vidente vete y refúgiate en tierra Judá; come allí tu pan, y profetiza
allí. No vuelvas a profetizar en "Casa de Dios", porque es santuario
real, el templo del país».
Respondió Amós:
«No soy profeta ni hijo de profeta, sino pastor y cultivador de higos.
El Señor me sacó de junto al rebaño y me dijo: Ve y profetiza a mi pueblo,
Israel».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial del salmo 84
R/ Muéstranos, Señor, tu misericordia.
Voy a escuchar lo que dice el Señor:
Dios anuncia la paz,
a su pueblo y a sus amigos.
La salvación está ya cerca de sus fieles
y la gloria habitará en nuestra tierra.
La misericordia y la fidelidad se encuentran,
la justicia y la paz se besan
la fidelidad brota de la tierra
y la justicia mira desde el cielo.
El Señor nos dará la lluvia,
y nuestra tierra dará su fruto.
La
justicia marchará ante él,
la salvación seguirá sus pasos.
Segunda Lectura
Dios nos eligió en Cristo antes de crear
el mundo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-14
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo. Él nos eligió en la
persona de Cristo - antes de crear el mundo - para que fuésemos
consagrados e irreprochables ante él. Él nos ha destinado en la persona de Cristo
- por pura iniciativa suya - a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que
tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya.
Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los
pecados.
El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia, ha sido un derroche para con
nosotros, dándonos a conocer el misterio de su voluntad. Este es el plan
que había proyectado realizar por Cristo, cuando llegase el momento
culminante; recapitular en Cristo todas las cosas, las del cielo y de la
tierra.
[Con Cristo hemos heredado también nosotros. A esto estábamos destinados,
por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya
esperábamos en Cristo, seremos
alabanza de su gloria.
Y también vosotros - que habéis escuchado la verdad, la extraordinaria
noticia de que habéis sido salvados y habéis creído - habéis sido marcados
por Cristo con el
Espíritu Santo prometido, el cual - mientras llega la redención completa del
pueblo, propiedad de Dios - es prenda de nuestra herencia.]
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
El padre nuestro, Señor Jesucristo ilumine los ojos de nuestro corazón para que
conozcamos cuál es la esperanza a la que hemos sido llamados
Aleluya.
Evangelio
Envió a los discípulos de dos en dos
Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 7-13
En aquel tiempo, llamó Jesús a los Doce, y los fue enviando de dos en dos y
dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el
camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la
faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto. Y añadió:
«Quedaos en la casa donde entréis; hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si
un lugar no os recibe, ni os escucha, al marcharos sacudios el polvo de los pies
para probar su culpa».
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a
muchos enfermos y los curaban.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice «Credo».
Oración de los Fieles
Que nuestras oraciones lleguen, hermanos y hermanas, a la presencia del Señor y
que nuestros ruegos sean escuchados por Aquél que escruta el corazón de todos.
A cada petición respondemos: Escúchanos, Señor.
Pidamos la sabiduría del Hijo de Dios para los que proclaman con fidelidad la
palabra divina y para todos los ministros que sirven a la Iglesia, roguemos al
Señor.
Por Israel, el pueblo de la antigua alianza, por los cristianos separados de la
Iglesia católica y por los que no conocen al Dios verdadero,
invoquemos al Señor, dueño de toda verdad, roguemos al Señor.
Por los que viven lejos de su casa, por los encarcelados, por los débiles y
oprimidos, y por los justos que sufren persecución, oremos a Jesús, el
Salvador, roguemos al Señor.
Invoquemos con fe y devoción al Señor de la gloria por la paz y felicidad de
los que ahora estamos aquí, huéspedes en la casa del Señor, roguemos al
Señor.
Escucha, Padre todopoderoso, nuestras oraciones y concédenos considerar por
encima de todo la grandeza de los favores que nos has otorgado con tu Hijo
amado, para que, llenos del Espíritu Santo, anunciemos al mundo, de palabra y
obra, el plan que has proyectado realizar en nuestros tiempos. Por
Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Oración sobre las Ofrendas
Mira Señor, los dones de tu Iglesia en oración, y concede a quienes van a
recibirlos crecer continuamente en santidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
La creación alaba al Señor
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque
creaste el universo entero,
estableciste el continuo retorno de las
estaciones,
y al hombre formado a tu imagen y semejanza,
sometiste las maravillas del mundo,
para que en nombre tuyo, dominara la creación,
y, al contemplar tus grandezas,
en todo momento te alabara,
por Cristo, nuestro Señor.
A quien cantan los cielos y la tierra,
los ángeles
y los arcángeles,
proclamando sin cesar:
Santo, Santo, Santo…
Antífona de la Comunión
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él, dice el Señor.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Alimentados con esta Eucaristía, te pedimos, Señor, que cuantas veces
celebramos este sacramento se acreciente en nosotros el fruto de la salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Enviados con autoridad y en pobreza
Jesús
envía a Doce, signo del antiguo Israel y comienzo del nuevo Israel que tendrá
su plenitud en el final de los tiempos.
Los envía de dos en dos, es decir, en gesto de solidaridad misionera, no sólo
para que se ofrezcan mutua ayuda y compañía, también para que puedan indicar
mejor que el Reino es solidaridad y plenitud de vida compartida.
Van con las manos vacías de bienes materiales, ligeros de equipaje :
simplemente con lo puesto. De esta forma pueden ser testigos de un Reino que es
don de Dios que nunca puede comprarse, ni venderse, ni merecerse.
Aunque no poseen nada, pueden ofrecerlo todo : anuncian el gran cambio que
Dios realiza por su gracia entre los hombres, curan a los enfermos
capacitándoles para vivir en plenitud el don del amor de Dios
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