DECIMOQUINTO DOMINGO
En el evangelio empieza hoy
San Mateo a narrarnos las parábolas. En primer lugar escuchamos la del sembrador, cuya
explicación da el mismo Cristo: la semilla es la palabra de Dios. La primera lectura nos
prepara para recibir esas enseñanzas, no tanto por su alusión al sembrador, cuanto
porque afirma la eficacia de la palabra del Señor. San Pablo exalta, en la epístola, la
dimensión cósmica de la redención: la creación entera, destrozada por el pecado,
espera participar en la gloria de la resurrección.
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LECTURA DEL LIBRO
DE ISAÍAS 55, 10-11
La lluvia hace germinar la tierra Esto dice el Señor: Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo, y no vuelven allá, sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mi vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.
SALMO RESPONSORIAL 64
R/ La semilla cayó en tierra buena y dio fruto.
Tú cuidas de la tierra, la riegas
y la enriqueces sin medida
la acequia de Dios va llena de agua.
Tú preparas los trigales:
riegas los surcos igualas los terrenos
tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes.
Coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia
rezuman los pastos del páramo,
y las colinas se orlan de alegría.
Las praderas se cubren de rebaños,
y los valles se visten de mieses
que aclaman y cantan.
LECTURA DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 8, 18-23
La creación expectante está aguardando
la plena manifestación de los hijos de Dios
Hermanos: Considero que los trabajos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá. Porque la creación expectante está aguardando la plena manifestación de los hijos de Dios, ella fue sometida a la frustración no por su voluntad, sino por uno que la sometió; pero fue con la esperanza de que la creación misma se vería libre de la esclavitud de la corrupción, para entrar en la libertad gloriosa de los hijos de Dios porque sabemos que hasta hoy la creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto. Y no sólo eso; gemimos en nuestro interior aguardando la hora de ser hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Aleluya, aleluya.
La semilla es la Palabra de Dios,
Cristo es el sembrador.
Cuantos le encuentran
vivirán eternamente. Aleluya.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo í3, 1-23
Salió el sembrador a sembrar
El texto entre [ ] puede omitirse.
Aquel día salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y
acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y la gente se quedó
de pie en la orina. Les habló mucho rato en parábolas: "Salió el sembrador a
sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo
comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la
tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por
falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El
resto cayó en tierra buena v dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El
que tenga oídos que oiga."
[ Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les
hablas en parábolas?» El les contestó: «A vosotros se os ha concedido conocer los
secretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará v tendrá
de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en
parábolas porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en
ellos la profecía de Isaías: 'Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los
ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo son duros de oídos, han
cerrado los ojos; para no Ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el
corazón, ni convertirse para que yo los cure'. Dichosos vuestros ojos porque ven y
vuestros oídos porque oyen. Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que
veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros oíd lo que significa la
parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del Reino sin entenderla, viene el
Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso
significa el que la escucha y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es
inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la Palabra, sucumbe.
Lo sembrado entre zarzas significa el
que escucha la Palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la
ahogan y se queda estéril.
Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la Palabra y la entiende; ése dará
fruto y producirá ciento o setenta o treinta por uno.» ]
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Preparar el terreno
Hijo mío, dice el Señor, es verdad que hay
que regar la semilla cada día para que se convierta en árbol, que la madre ha de sufrir
para que nazca el hijo, y los padres para educarle hasta que llegue a hacerse hombre, que
el panadero ha de trabajar de noche para amasar el pan, y los obreros han de actuar en
cadena para que ruede el automóvil...aunque no tengan ganas.