DECIMOQUINTO DOMINGO
La parábola del buen
Samaritano es un reflejo de cómo debemos vivir en concreto la ley del amor a Dios y a
nuestros hermanos. La primera lectura, tras habernos exhortado a la conversión al Señor
«con todo el corazón y con toda el alma», recuerda que la ley de Dios no es algo
exterior a nosotros mismos: se encuentra dentro de cada uno y hemos de llevarla a la
práctica. En la segunda lectura, San Pablo delinea ante nosotros la imagen de Cristo en
toda su grandeza: Hijo de Dios, «primogénito de toda criatura", principio de la
nueva humanidad en su resurrección de entre los muertos.
A.
penitencial
Ante
el Señor que se hace presente en nuestra asamblea, reconozcamos que somos
pecadores (silencio).
Kyrie,
eleisón. R/ Kyrie, eleisón.
Christe, eleisón. R/ Christe, eleisón.
Kyrie. eleisón. R/ Kyrie, eleisón.
Dios, Padre de misericordia, tenga piedad de nuestras heridas, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.
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Lectura
del libro del Deuteronomio 30. 10-14
Habló Moisés al pueblo diciendo: «Escucha la voz del Señor tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos, lo que está escrito en el Código de esta ley; conviértete al Señor tu Dios con todo el corazón y con toda el alma. Porque el precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda ni inalcanzable; no está en el cielo, no vale decir: '¿quién de nosotros subirá al cielo y nos lo traerá y nos lo proclamará para que lo cumplamos?'. No está más allá del mar, no vale decir: '¿quién de nosotros cruzará el mar y nos lo traerá y nos lo proclamará para que lo cumplamos?'. El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo»
SALMO RESPONSORIAL 68R/ Buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.
Mi oración se dirige a ti
Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad
que tu fidelidad me ayude.
Respóndeme, Señor, con la bondad de
tu gracia,
por tu gran compasión vuélvete hacia mí
Yo soy un pobre malherido,
Dios mío, tu salvación me levante.
Alabaré el nombre de Dios con cantos
proclamaré su grandeza con acción de gracias.
Miradlo, los humildes y alegraos
buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.
Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
El Señor salvará a Sión
reconstruirá las ciudades de Judá.
La estirpe de sus siervos la heredará
los que aman su nombre vivirán en ella.
Lectura de la carta del Apóstol S. Pablo a los Colosenses. 1, 15-20
Cristo Jesús es imagen de
Dios invisible primogénito de toda criatura; porque por medio de él fueron creadas todas
las cosas: celestes y terrestres, visibles e invisibles. Tronos, Dominaciones,
Principados, Potestades; todo fue creado por él y para él. El es anterior a todo, y todo
se mantiene en él.
El es también la cabeza del cuerpo: de la Iglesia. El es el principio, el primogénito de
entre los muertos y así es el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera
toda la plenitud. Y por él quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los
de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 10 25-37
En aquel tiempo, se
presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué
tengo que hacer para heredar la vida eterna?» El le dijo: "¿Qué está escrito en
la Ley?, ¿qué lees en ella?". El letrado contestó: «Amarás al Señor tu Dios con
todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al
prójimo como a ti mismo.» El le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.» Pero
el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi
prójimo?» Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de
unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándole medio
muerto. Por casualidad un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y
pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo
y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al
verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino y,
montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día
siguiente sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: 'Cuida de él y lo que
gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó
como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?» El letrado contestó: «El que
practicó la misericordia con él.» Díjole Jesús: «Anda, haz tú lo mismo".
Oración
de los Fieles
Que
nuestras oraciones lleguen, hermanos y hermanas, a la presencia del Señor, y
que nuestros ruegos sean escuchados por aquel que escruta el corazón de todos: Responderemos:
Escúchanos,
Señor.
Pidamos
la sabiduría del Hijo de Dios para los que proclaman con fidelidad la palabra
divina, y para todos los ministros que sirven a la Iglesia, roguemos al Señor.
Por
Israel, el pueblo de la antigua alianza, por los cristianos separados de la
Iglesia católica y apostólica y por los que no conocen al Dios verdadero,
invoquemos al Señor, dueño de toda verdad.
Por
los que viven lejos de su casa, por los encarcelados, por los débiles y
oprimidos, y por los justos que sufren persecución, oremos a Jesús, el
salvador.
Invoquemos
con fe y devoción al Señor de la gloria por la paz y felicidad de los que
ahora estamos aquí, huéspedes en la casa del Señor.
Dios
misericordioso y omnipotente, que has querido resumir todos los preceptos de tu
ley en el mandamiento del amor, escucha nuestras oraciones y danos un corazón
solícito y generoso hacia los sufrimientos de nuestros hermanos, a imagen de tu
Hijo, el buen samaritano del mundo, que vive y reina por los siglos de los
siglos.
Amén.
Prefacio
Nuestra salvación por el Hijo de Dios hecho hombre
El
Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos
el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos
gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
En
verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque manifestaste admirablemente tu poder,
no sólo al socorrer nuestra débil
naturaleza con la fuerza de tu divinidad,
sino prever el remedio en la misma
debilidad humana, y así
de lo que fue causa de nuestra ruina
hiciste el principio de nuestra salvación,
por Cristo, nuestro Señor.
Por él, los
ángeles te cantan con júbilo eterno,
y nosotros nos unimos a sus voces
cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo …
EL PRÓJIMO
El sacerdote y el levita
de la parábola están atrapados en las redes de una mentalidad estrecha y ritual, vacía
de todo sentimiento del corazón. El samaritano, un pagano para los judíos, estaba
convertido al Dios de la misericordia y es puesto por Jesús como modelo.
¡Cuán a menudo nos sucede lo mismo! A veces, como el samaritano, parecemos gozar de la
ingeniosidad del amor; otras, como el sacerdote y el levita, preferimos pasar de largo, no
prestar la ayuda que en este momento -y no en el que yo quiero - necesita una persona
herida.
Jesús ha dado la vuelta a la palabra "prójimo", ya no es sólo el necesitado
que encontramos en nuestro camino; "prójimo" es el que muestra cercanía y amor
con respecto a otros. "Vete y haz tú lo mismo".
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