DECIMOCUARTO DOMINGO

El evangelio de este día muestra, como al mismo tiempo, que la doctrina de Jesús y sus milagros suscitaban la admiración de las muchedumbres, sus conciudadanos se endurecían en la incredulidad. de la misma manera había resistido con frecuencia el Pueblo de Dios a su señor, como nos muestra la primera lectura.
San pablo nos confía, en la segunda lectura, que aun cuando había sido objeto de revelaciones excepcionales por parte de su Señor, no por eso sentía menos intensamente su debilidad. Ésta debilidad es la que le lleva a ponerse por entero en manos de Cristo.

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Antífona de Entrada

Oh Dios, meditamos tu misericordia en medio de tu templo: con tu renombre, oh Dios, tu alabanza llega al confín de la tierra; tu diestra está llena de justicia.

Se dice «Gloria».

Oración Colecta


Oremos: Oh Dios, que por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída; concede a tus fieles una alegría santa, para que, libres de la esclavitud del pecado, puedan disfrutar de los gozos del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura

Esta raza rebelde sabrá que hay un profeta en medio de ellos

Lectura del libro del profeta Ezequiel 2, 2-5

En aquellos días, el espíritu entró en mí, me puso en pie y oí que decía:
"Hijo de Adán, yo te envío a los israelitas, a un pueblo rebelde, que se ha revelado contra mí. Sus padres y ellos me han ofendido hasta el presente día.
También los hijos son testarudos y obstinados; a ellos te envío para que les digas: "Esto dice el Señor."
Ellos, te hagan caso o no te hagan caso, (pues son un pueblo rebelde), sabrán que hubo un profeta en medio de ellos".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.


Salmo Responsorial  salmo 122

R/ Misericordia, Señor, misericordia.

A ti levanto mis ojos,
a ti que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos
fijos en las manos de sus señores.

Como están los ojos de la esclava
fijos en las manos de su señora,
así están nuestros ojos,
en el Señor nuestro,
esperando su misericordia.

Misericordia, señor, misericordia,
que estamos saciados de desprecios;
nuestra alma está saciada
del sarcasmo de los satisfechos,
del desprecio de los orgullosos.

Segunda Lectura

Me glorío de mis debilidades, para que se manifieste en mí el poder de Cristo

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios 12, 7-10

Hermanos: Por la grandeza de estas revelaciones, para que no tengan soberbia , me han metido una espina en la carne, un emisario de Satanás, que me apalea, para que no sea soberbio. Tres veces le he pedido al Señor verme libre de él y me ha respondido: "Te basta mi gracia, la fuerza se realiza en la debilidad". Por eso muy a gusto, presumo de mis debilidades, porque así residirá en mí la fuerza de Cristo. Por eso vivo contento en medio de mis debilidades, de los insultos, las privaciones, las persecuciones y las dificultades sufridas por Cristo. Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Espíritu del Señor sobre mí;
me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres.
Aleluya.

Evangelio

Todos honran a un profeta, menos los de su tierra

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 6, 1-6

En aquel tiempo, fue Jesús  a su tierra en compañía de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:  "¿Dónde aprendió este hombre tantas cosas? ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, José, Judas y Simón? ¿Y sus hermanas no viven con nosotros aquí?" Y desconfiaban de él.
Jesús les decía:
"No desprecian a un profeta, más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa". Y no pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó a algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos  del contorno enseñando.
Palabra del Señor.
Gloria a Ti, Señor Jesús.

Se dice «Credo».

Oración de los Fieles


Pidamos, hermanos, al Señor que escuche nuestras súplicas y acoja nuestras peticiones. A cada petición respondemos: Escucha, Señor a tu pueblo.

Oremos a Dios Padre por el Papa, por nuestro obispo, y por todos aquellos a los que se han confiado nuestras almas; que nuestro Señor les dé fuerza y sabiduría para dirigir y gobernar santamente las comunidades que les han sido encomendadas y puedan así dar buena cuenta cuando se les pida. Oremos:

Oremos también para que Dios nos conceda la paz; que Él, que es la verdadera paz y el origen de toda concordia, transmita la paz del cielo a la tierra, la paz espiritual para nuestras almas y la paz temporal para nuestros días. Oremos:

Pidamos por los que se esfuerzan en seguir las sendas del Evangelio, para que nuestro Señor los mantenga en su santo propósito hasta el fin de sus días; oremos también por los que viven en pecado, para que nuestro Señor les dé la gracia de convertirse, hacer penitencia y purificarse en el sacramento del perdón y alcanzar así la salvación eterna. Oremos:

Oremos, finalmente, a Dios nuestro Señor, por los fieles difuntos, que han salido ya de este mundo, especialmente por nuestro familiares, amigos y bienhechores, para que el Señor, por su gran misericordia, los reciba en su gloria y los coloque entre los santos y elegidos. Oremos:

Escucha, Padre santo, nuestra oración e ilumínanos con la luz de tu Espíritu, para que sintiéndonos pobres y débiles, experimentemos la fuerza de Cristo y el poder de su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oración sobre las Ofrendas

La oblación que te ofrecemos, Señor, nos purifique y cada día nos haga participar con mayor plenitud de la vida del reino glorioso. por Jesucristo... Amén.

Prefacio

Nuestra salvación por el Hijo de Dios hecho hombre

El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno.
Porque reconocemos
como obra de tu poder admirable
no sólo haber socorrido nuestra débil naturaleza
con la fuerza de tu divinidad,
sino al prever el remedio
en la misma debilidad humana,
y  de lo que era nuestra ruina
haber hecho nuestra salvación,
por Cristo, nuestro Señor.
Por Él, los ángeles  te cantan con júbilo eterno
y nosotros nos unimos a sus voces,
cantando humildemente tu alabanza:

Santo, Santo, Santo…

Antífona de la Comunión

Gustad y vez qué bueno es el Señor; dichoso el que se acoge a Él.

Oración después de la Comunión

Oremos: Alimentados, Señor,  con un sacramento tan admirable, concédenos sus frutos de salvación y haz que perseveremos siempre cantando tu alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

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Y desconfiaban de él

 

Jesús provoca el conflicto en el orden social establecido. Los habitantes de Nazaret son testigos de un contexto familiar que viene desde antiguo, de unos valores que deben mantenerse para que así un hombre pueda vivir con raíces. Carpintero es Jesús y carpintero debe quedar, como indica el refrán : "carpintero a tus zapatos". Los zapatos de Jesús son su taller y la familia nazarena. ¿Porqué esta ruptura en los esquemas familiares de su origen ?. ¿No estará desvelando una manera diferente de vivir sobre la tierra ?. El caso es que Jesús no fue reconocido ni identificado entre sus contemporáneos. No fueron capaces de mirar más allá y sólo descubrieron en él, a pesar de sus palabras y signos, al hijo del carpintero. ¿Porqué la rutina, el orden establecido, el paso de un día igual que el anterior nos dejan insensibles para la realidad, frecuentemente maravillosa, que nos rodea ?