DUODÉCIMO DOMINGO

pecadooriginal.jpg (18925 bytes)Jesús, al enviar a los Apóstoles a predicar el Evangelio, les dice que no teman, pues El será su apoyo ante el Padre. Del mismo modo había prometido Dios - que "libró la vida del pobre de manos de los impíos" ser el amparo de Jeremías contra sus enemigos.
La fe de la Iglesia en lo tocante al pecado original está fundada esencialmente sobre el texto que hoy leemos en la epístola. San Pablo subraya en ella nuestra solidaridad en la condenación, a fin de exaltar nuestra solidaridad en la gracia que se nos dio en Jesucristo.

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LECTURA DEL LIBRO DE JEREMÍAS 20, 10-13

Libró la vida del pobre de manos de los impíos

ord12an.jpg (18272 bytes)Dijo Jeremías:
Oía el cuchicheo de la gente: "pavor en torno".
Delatadlo, vamos a delatarlo, mis amigos acechaban mi traspiés.
A ver si se deja seducir y lo violaremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él.
Pero el Señor está conmigo, como fuerte soldado mis enemigos tropezarán y no podrán conmigo.
Se avergonzarán de su fracaso con sonrojo eterno que no se olvidará.
Señor de los Ejércitos, que examinas al justo y sondeas lo íntimo del corazón, que yo vea la venganza que tomas de ellos, porque a ti encomendé mi causa.
Cantad al Señor, alabad al Señor, que libró la vida del pobre de manos de los impíos

SALMO RESPONSORIAL 68

R/ Que me escuche tu gran bondad, Señor.


Por ti he aguantado afrentas,
la vergüenza cubrió mi rostro.
Soy un extraño para mis hermanos
un extranjero para los hijos de mi madre,
porque me devora el celo de tu templo,
y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí.

Pero mi oración se dirige a ti,
Dios mío, el día de tu favor;
que me escuche tu gran bondad,
que tu fidelidad me ayude.

Respóndeme, Señor, con la bondad de tu gracia;
por tu gran compasión vuélvete hacia mí.
Miradlo los humildes y alegraos,
buscad al Señor y vivirá vuestro corazón.

Que el Señor escucha a sus pobres,
no desprecia a sus cautivos.
Alábenlo el cielo y la tierra,
las aguas y cuanto bulle en ellas.

LECTURA DE LA CARTA DEL APOSTOL SAN PABLO A LOS ROMANOS 5, 12-15

El don no se puede comparar con la caída

ord12bn.jpg (16059 bytes)Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres porque todos pecaron, Pero, aunque antes de la ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había ley. Pues a pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con ~m delito como el de Adán, que era figura del que había de venir. Sin embargo, no hay proporción entre la culpa y el don: si por la culpa de uno murieron todos, mucho más gracias a un solo hombre, Jesucristo, la benevolencia y el don de Dios desbordaron sobre todos.

Aleluya, aleluya. Jn 15, 26b. 27a
El Espíritu dé la Verdad, dará testimonio de mí,
--dice el Señor--.
También vosotros daréis testimonio. Aleluya.

 

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 10, 26-33

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo

ord12n.jpg (17157 bytes)En aquel tiempo dijo Jesús a su apóstoles: "No tengáis miedo a los hombres porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que os digo al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo, no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

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La Buena Noticia

¿No tengáis miedo ?ord12fn.jpg (10061 bytes)

 ¿Por dos gorriones?
¡tres cuartos!
¿Por un hombre?
¡un poco más!

Para tu caso bastaron treinta monedas de plata.
Y al gorrioncillo caído poco debe de valerle el que - en su cielo - tu Padre lleve cuenta de sus vuelos.
¡Pues ¡claro! que tengo miedo de seguir tus enseñanzas ¡ y no habría de tenerlo, si se pagan con la cruz!
Poco me importa la muerte : ¡pues para morir nacemos, todos los que respiramos, igual gorriones que humanos!.
Pero, Señor, ¡Tú pretendes - de verdad - el que se rían de tu palabra y de mí los que han de crucificarnos?
Jesús, mándame que cumpla unos cuantos mandamientos: que no le robe a mi hermano, que le de pan a mis hijos...
No me pidas que pregone que desde el cielo tu Padre va manejando los hilos de lo que pasa en la tierra...
No lo pidas hoy, al menos: hoy que ¡mi amor ! se me ha muerto.
Pero ¿está muerto? ¿de veras? - me dices Tú, sonriendo - tu amor mi palabra oyó, y de mi parte se puso : dio su vida por seguirme y hoy al cruzar el humbral ha podido averiguar si soy fiel a quien me es fiel.

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