CRISTO REY
En
el evangelio oímos cómo Jesús responde a Pilato que
El
es rey, pero que su reino no es de este mundo.
Ante
el tribunal religioso se había identificado con aquel
misterioso
Hijo del Hombre, al que Daniel viera venir sobre
las
nubes del cielo investido por Dios con una realeza eterna
y
universal. Tras el Apocalipsis de Daniel, el de San
Juan
nos presenta a Jesús como "el príncipe de los reyes
de
la tierra", quien nos convirtió por su sangre «en un
reino,
y nos hizo sacerdotes de Dios, su Padre.
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Antífona de Entrada
Digno
es el cordero degollado de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría, la
fuerza, el honor, la gloria y la alabanza. A él la gloria y el poder por los
siglos de los siglos.
Se dice «Gloria».
Oración Colecta
Oremos:
Dios
todopoderoso y eterno, que quisiste fundar todas las cosas en tu Hijo muy
amado, Rey del Universo; haz que
toda la creación, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y
te glorifique sin fin. Por nuestro Señor.
Amén.
Primera Lectura
Su poder es eterno
Lectura del libro del profeta Daniel
7, 13-14
Yo vi, en una visión
nocturna, venir una especie de hombre entre las nubes del cielo. Avanzó hacia el Anciano
venerable y llegó hasta su presencia. A él se le dio poder, honor y reino.
Y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su poder es eterno, no cesará. Su reino no acabará.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial salmo 92
R/ El Señor reina, vestido de majestad.
El Señor reina,
vestido de majestad
el Señor, vestido y ceñido de poder.
Así está firme el
orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre
y tú eres eterno.
Tus mandatos son
fieles y seguros
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin
término
Segunda Lectura
El soberano de los reyes de la tierra ha hecho de nosotros un reino de
sacerdotes para su Dios y Padre
Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan
1, 5-8
El Príncipe de los reyes de la tierra nos ha convertido en un
reino y hecho sacerdotes de Dios.
A Jesucristo, el Testigo fiel, el Primogénito de entre los muertos, el Príncipe
de los reyes de la tierra.
A aquel que nos amó, nos ha liberado de nuestros pecados por su sangre, nos
ha convertido en un reino y
hecho sacerdotes de Dios, su Padre, a El, la gloria y el poder por los
siglos de los siglos. Amén. ¡Mirad! El viene en las nubes. Todo ojo lo verá; también los que le atravesaron. Todos
los pueblos de la tierra se lamentarán por su causa. Sí. Amén.
Dice Dios: Yo soy el Alfa y la Omega, el que es, el que era y el que viene, el
Todopoderoso.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Bendito el que viene en nombre del Señor:
Bendito el reino que viene de nuestro padre David.
Aleluya.
Evangelio
Tú lo has dicho. Soy rey
Lectura del santo Evangelio según san Juan
18, 33-37
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, preguntó
Pilato a Jesús: «¿Eres tú el rey de los judíos?,> Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho
otros de mí?» Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos
sacerdotes te han entregado a mí: ¿Qué has hecho?» Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia
habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí.» Pilato le
dijo: «Conque,‑¿tú eres rey?» Jesús le contestó: «Tú lo dices: Soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo; para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz.»
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice «Credo».
Oración de los Fieles
Con un corazón fiel, roguemos, queridos hermanos, al Padre del unigénito, al
Hijo del Dios eterno y al Espíritu Santo.
Respondemos a cada petición:
Te rogamos, Señor, óyenos.
Por la Iglesia extendida por todo el universo: para que alcance la plenitud del
amor de Dios.
Roguemos al Señor.
Por los sacerdotes consagrados al Señor y por todos los pueblos que adoran al
Dios verdadero. Roguemos al Señor.
Por los que gobiernan los pueblos: para que procuren la justicia y el bien.
Roguemos al Señor.
Por aquellos que sufren en el alma y en el cuerpo: para que encuentren el
consuelo y la fortaleza del Espíritu. Roguemos al Señor.
Por todos nosotros, comunidad reunida en el nombre del Padre, del Hijo y del
Espíritu Santo: para que avancemos en la misma fe y en el mismo amor. Roguemos
al Señor.
Oh Dios, que has infundido en el corazón de tus fieles los dones del Espíritu
Santo, da a tus siervos el conocimiento de tu voluntad de salvación: para que
con todas sus fuerzas te alaben y cumplan con amor cuanto te agrada.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Oración sobre las Ofrendas
Te
ofrecemos Señor, la víctima de la redención de los hombres pidiéndote
humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblos los bienes de la
unidad y de la paz. Por Jesucristo.
Amén.
Prefacio
El día del Señor
El Señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario..
En
verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación
darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque consagraste Sacerdote eterno y Rey del Universo
a tu único Hijo, nuestro Señor Jesucristo,
ungiéndolo con óleo de alegría,
para que ofreciéndose a sí mismo,
como víctima perfecta y pacificadora en el altar de la Cruz,
consumara el misterio de la redención humana;
y sometiendo a su poder la creación entera,
entregara a tu majestad infinita un reino eterno y universal:
el reino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia,
el reino de la justicia, el amor y la paz.
Por eso, con los ángeles y arcángeles
y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
Santo, Santo, Santo...
Antífona de la Comunión
El
Señor se sienta como rey eterno, el Señor bendice a su pueblo con la paz.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Después
de recibir el alimento de la inmortalidad, te pedimos, Señor,
que quienes nos gloriamos de obedecer los mandatos de Cristo,
Rey del Universo, podamos vivir eternamente con él en el Reino del cielo.
Por Jesucristo.
Amén.
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CRISTO REY

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