JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO
Hoy nos presenta el evangelio la
imagen de Cristo en la cruz. La inscripción colocada sobre el madero designaba a Jesús
de Nazaret como «el rey de los judíos», y tenía motivos para aspirar a tal título,
puesto que era hijo de David, cuya investidura real describe la primera lectura. Pero
Jesús es más que rey de los judíos: es, corno indica San Pablo, «imagen de Dios
invisible, primogénito de toda criatura, cabeza del cuerpo, que es la Iglesia, y quien
hizo la paz por la sangre de su cruz".
LECTURA DEL LIBRO SEGUNDO DE SAMUEL, 5, 1-3
SALMO RESPONSORIAL 121
R/ Vamos alegres a la casa del Señor.»
Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor.»
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor.
Según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor.
En ella están los
tribunales de justicia,
en el palacio de David.
LECTURA
DE LA CARTA DEL APÓSTOL SAN PABLO A LOS COLOSENSES
Hermanos: Damos gracias a Dios Padre, que nos ha hecho capaces de compartir la
herencia del pueblo santo en la luz. Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos
ha trasladado al reino de su Hijo querido, por cuya sangre hemos recibido la redención,
el perdón de los pecados. Él es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura;
porque por medio de él fueron creadas todas las cosas: celestes y terrestres, visibles e
invisibles, tronos, dominaciones, principados, potestades; todo fue creado por él y para
él. Él es anterior a todo, y todo se mantiene en él. Él es también la cabeza del
cuerpo de la Iglesia. Él es el principio, el primogénito de entre los muertos, y así es
el primero en todo. Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud. Y por él
quiso reconciliar consigo todos los seres: los del cielo y los de la tierra, haciendo la
paz por la sangre de su cruz.
ALELUYA
Bendito el que viene en nombre del Señor
Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David.
LECTURA DEL SANTO
EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS 23, 35-43
En aquel tiempo, las autoridades y el pueblo hacían muecas a Jesús diciendo: «A
otros ha salvado; que se salve a sí mismo, si él es el Mesías de Dios, el Elegido.»
Se burlaban de él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo: «Si eres tú
el rey de los judíos, sálvate a ti mismo": Había encima un letrero en escritura
griega, latina y hebrea: "Este es el rey de los judíos". Uno de los malhechores
crucificado lo insultaba diciendo: «¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a
nosotros.» Pero el otro lo increpaba: «¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el
mismo suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en
cambio, éste no ha faltado en nada.» Y decía: «Jesús, acuérdate de mí
cuando
llegues a tu reino.» Jesús le respondió: «Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el
paraíso".
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CRISTO, REY DESDE LA CRUZ
Es la fiesta de Cristo rey. Cristo soberano de todo y de
todos, Dios reinando.
Pero su reinado es extraño. Se realiza a través de una adhesión libre en el amor, sin
coacción alguna, sin imposiciones de ningún tipo. Su debilidad es el amor y la
misericordia ilimitada: "Te lo aseguro, hoy estará conmigo en el paraíso". Su
mirada está dirigida hacia el Padre, a quien le une una confianza absoluta: "Padre,
en tus manos pongo mi espíritu". Sus brazos, clavados pero abiertos, acogen a
cualquiera que esté dispuesto a ponerse "a salvo".
Así de sencillo y aleccionador. Inaugura su reino en la Cruz, y desde ella nos invita a
dejarnos acaudillar a su modo, hasta llegar a ser pan partido y repartido para todos.
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